Opinión

Los retos de Proceso

Mañana se cumplen 45 años del semanario Proceso, mi alma máter profesional. | Ulises Castellanos

  • 04/11/2021
  • Escuchar

Mañana se cumplen 45 años del semanario Proceso, mi alma máter profesional. Llegué a la redacción de Fresas 13 en 1993 a mis 25 años. Venía de trabajar con Miguel Ángel Granados Chapa en la revista Mira y Vicente Leñero me invitó personalmente a incorporarme a Proceso después de una larga charla en Madrid en 1992 cuando yo estudiaba en París.

Leñero marcó por teléfono a casa de mi madre preguntando por mí, y al contestar me dijo -vente con nosotros, repórtate mañana con el jefe de fotografía- y así lo hice, al día siguiente me puse en contacto con Juan Miranda y trabajé con ellos durante 12 años, los últimos siete como su editor de fotografía cerrando cada semana la portada con Leñero y jugando dominó los viernes con Carlos Puig, Carlos Marín y el monero Efrén entre otros.

En esa redacción lo aprendí todo, conocí a Don Julio Scherer a la semana de haber ingresado y con él forjé una relación personal y familiar entrañable.

Curiosamente años antes, en 1991, Proceso y sus periodistas fueron nuestros padrinos de generación cuando terminé la carrera de periodismo en la UNAM. Mi padre, -el monero Magú- fue fundador de la revista en 1976 antes de migrar al Unomásuno de Becerra Acosta y me había mostrado desde chiquito el primer ejemplar de la nueva revista que venían construyendo una generación de periodistas inigualable. Llevo a Proceso en la sangre por mil motivos.

Hoy nuevos bríos abrazan esa redacción, el periodista Jorge Carrasco a quien conocí cuando ingresó al semanario, es su nuevo director, y tiene un reto enorme, pero lo está haciendo bien, se trata de recuperar el legado y la mística de esa revista en medio de un contexto digital contemporáneo enorme.

En aquella redacción de los noventa, las ideas y la creatividad desbordaban sus páginas, columnistas, periodistas, fotógrafos y corresponsales eran apasionados, profesionales e incansables. 

Cada semana sobraban reportajes, notas, fotografías y todos peleaban por llevarse la portada. Scherer, reportero nato, alimentaba de datos y documentos de manera inagotable, la portada se imaginaba el lunes y frente a una competencia dormida no teníamos competencia. Pero eso se esfumó con su muerte.

Hoy frente al tsunami informativo en redes sociales, televisión, radio, prensa y portales digitales, la competencia es brutal.

Además de Jorge Carrasco, su actual director, tres personajes más son claves en esta nueva etapa. Santiago Igartúa Scherer, responsable de la página web y otros contenidos, le aporta a la revista una visión fresca; María Scherer Ibarra al frente del Consejo de Administración suma estabilidad, serenidad y visión de futuro. Y Pepe Jiménez su nuevo editor de foto aporta experiencia, talento visual y visión de futuro multimedia.

En ellos cuatro recae la responsabilidad de recuperar y consolidar el liderazgo de Proceso. Y tienen todo para lograrlo. 

Para nadie es un secreto que la revista había perdido en la última década su liderazgo y relevancia mediática, anclados en un modelo viejo, tímido, acomplejado y conservador, la pasada administración no supo cómo enfrentar el reto. Se durmieron en el logotipo, pensando que el prestigio construido en décadas era suficiente y no lo fue. Algunos personajes se empoderaron al interior y se creyeron eternos, hoy al menos dos de ellos ya están fuera de Fresas 13

Hace poco en una comida con colegas de otros medios, alguien soltó una frase memorable: “en México, ningún medio de información cierra, más bien, sus redacciones se pudren”, y eso le estaba pasando a Proceso en los últimos años. Por fortuna, eso va en camino de revertirse. 

Las portadas han mejorado en lo visual y compiten mejor en el espacio impreso y digital. No soy nadie para recomendar nada, pero sí me permiten, urge un rediseño editorial, una recategorización de secciones y nuevos bríos. La adrenalina de hacer un seminario como ese es indispensable.

Para todas y todos los que hoy hacen Proceso, nunca deben olvidar el estilo e inteligencia de sus fundadores. Imposible sustituir a Leñero o Scherer, pero su legado debe ser el objetivo, la honestidad, el dato incontrovertible, el enfoque, su puesta en página y marcar agenda, deben ser sus objetivos. 

Pero las cosas como son. La renovación integral es inevitable. Frente a las Fake News, el dato y la originalidad son imprescindibles. Información oportuna, profunda y los protagonistas del acontecer diario deben estar en sus páginas. Mantener la honestidad y la independencia son claves. Hay mucha gente talentosa aún en esa redacción, sólo deben recordar lo básico.

Proceso y su redacción han hecho escuela, diversos medios replican su estilo. La libertad de expresión es amplia en nuestro país y debe defenderse cada semana frente a cualquier poder, léase aquí, frente a las presiones del poder económico, político o religioso. No hay de otra. Le duela a quien le duela.

Proceso debe aspirar a ser de nuevo una referencia nacional e internacional, tiene un tesoro intangible pero fundamental, su credibilidad y de eso no pueden presumir muchos.

Vaya pues, un abrazo fraterno y respetuoso para todas y todos los que hoy forman parte de ese sueño. Mañana serán 45 años, pero para los 50, Proceso será sin duda, de nuevo, la lectura imprescindible.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.