Opinión

Los retos de nuestro próximo presidente

Por fin. El próximo domingo 1 de julio (o a más tardar al día siguiente) sabremos quién será el próximo presidente de México. | Alejandro F. Basave A.

  • 29/06/2018
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Reivindico el realismo de soñar en un futuro donde la vida sea mejor, y las relaciones más justas, más ricas y positivas, y siempre en paz.

Joan Manuel Serrat

Atrás quedarán las virulentas campañas manchadas por violencia, polarización social e injerencia gubernamental y le seguirá el soporífero (aunque esperanzador) periodo de transición entre la actual y la nueva administración de la presidencia de la República.

Todo indica que uno tiene la victoria asegurada, pero todavía existe una muy remota posibilidad en la que otro le pueda arrebatar el triunfo sobre la hora. Es muy improbable pero en México todo puede pasar. Y es que las mismas encuestas que dan a uno como claro ganador, reportan un alto número de indecisos y de personas que no quisieron contestar. En virtud de lo anterior, me reservaré el pronóstico y escribiré este artículo para quien resulte ganador.

Para nuestro próximo presidente

A partir del 1 de diciembre ya no habrá lugar a posturas ambiguas, irrealizables promesas de campaña ni críticas al establishment. El reto que tendrá en sus manos será de colosales dimensiones. Me atrevo incluso a vaticinar que el próximo jefe del Ejecutivo será el más exigido en la historia de nuestro país. Y es que el encabronamiento colectivo que lo ayudará a ganar, será el mismo que le exigirá impacientemente resultados desde el día uno. A ello habrá que sumarle la presión de una sociedad civil mucho más participativa que la de años anteriores, y a la conectividad, la transparencia y la inmediatez de la información que las TIC incorporaron a nuestra vida democrática.

Aunado a lo anterior, a partir de que nuestro próximo presidente tome las riendas del país, él y su gabinete deberán afrontar una lista casi interminable de pendientes democráticos cuyas resoluciones apremian. Creo que el desafío será mucho mayor al de sus más recientes antecesores. Si cree que exagero, querido lector, a continuación enlistaré algunos de ellos para dimensionar el tamaño del reto para el siguiente presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Reconciliación social

Es natural que en periodos electorales se generen encono y cierto nivel de polarización entre algunos sectores de la sociedad. Sin embargo, en este periodo electoral se ha percibido un clima sumamente borrascoso (incluso mayor al de las elecciones presidenciales del 2006 y 2012). Estas campañas han sacado lo peor de nosotros y qué mejor manera de comprobarlo que navegar unos minutos por las redes sociales. Nuestro próximo presidente tendrá que hacer a un lado el discurso de “ustedes contra nosotros”, para poder comenzar a reparar nuestro tejido social. Urge una rápida pero verdadera reconciliación social. La clave radicará en no cometer el error de Donald Trump quien después de ganar la presidencia sólo se preocupó en afianzar a sus bases (aunque eso significara continuar enemistándose con quienes no votaron por él). ¿Habrá magnanimidad reconciliatoria?

Combate a la corrupción

Con tantos escándalos de corrupción que quedaron impunes en este sexenio, la sociedad le pondrá una lupa especial a las primeras acciones que emprenda el presidente entrante en contra de nuevos actos de corrupción (particularmente cometidos dentro de la nueva administración). Nada le caería mejor a nuestro país que el primer cambio que empuje la nueva presidencia sea el de una procuración de justicia daltónica y autónoma. ¿Habrá pacto de impunidad transexenal? ¿Se mantendrá la tradición de cuidarse conforme a colores? Y la pregunta más importante, ¿se forjará una fiscalía autónoma?

Nueva política de drogas

A México le urge una nueva política de drogas. En el 2018, nuestro país ha registrado los niveles de violencia más altos de todos los tiempos. En mayo de este año (que ha sido el mes más violento de nuestra historia) ocurrieron en promedio 93 asesinatos por día. Además, la inseguridad que vivimos ha generado un alarmante nivel de violencia política que ha generado en este proceso electoral 120 homicidios de candidatos a cargos públicos. Hace unos días la ONU, a través de Giancarlo Summa, expuso que la violencia política en México ha alcanzado niveles nunca antes vistos. ¿Seguiremos con la fallida guerra contra las drogas o habrá un verdadero cambio de paradigma?

Regulación del aborto, uso recreativo de la mariguana y adopción en familias homoparentales

En la siguiente legislatura se discutirán temas altamente polémicos y sensibles en una sociedad tan diversa como la mexicana. Algunos de ellos seguramente serán la legalización del uso recreativo de la mariguana, la adopción en familias homoparentales y la legalización del aborto. Y aunque corresponderá al Poder Legislativo discutirlos y votarlos, la sociedad esperará que el presidente fije una postura clara aunque abierta al diálogo. Después de todo, el mexicano no está eligiendo solo al siguiente líder del Poder Ejecutivo sino a su salvador. Quizá pueda parecer injusto, pero las expectativas por el nuevo gobierno serán muy altas y la ambigüedad en temas como estos puede salir muy cara. ¿Progreso o conservadurismo? ¿Popularidad o liderazgo?

Reducir la brecha de la desigualdad

Qué decir de este pendiente democrático que llevamos arrastrando desde la Colonia. Según un informe del Coneval, el 43% de la población vive en situación de pobreza. Y es que aunque la pobreza extrema se ha reducido en los últimos ocho años, en ese tiempo el número de pobres ha aumentado en México. Por todo lo anterior, nuestro próximo presidente deberá de fijar nuevas políticas para impulsar una mejor distribución de riqueza que la actual. Para dimensionar este tema, según un estudio de Oxfam, el 1% de los mexicanos acumula el 21% de la riqueza del país. Estoy convencido de que se puede encontrar un equilibrio entre la libertad individual y el bien común. ¿Las propuestas de campaña tendrán aplicación en la práctica? ¿Más del asistencialismo populachero de siempre, un diferente y mejor tipo de asistencialismo o un giro de timón en políticas sociales?

Contaminación y calentamiento global

Uno de los temas que menos abordaron los candidatos es el de la lucha por el medio ambiente. En parte se lo atribuyo a que México no tiene un partido ecologista. La contaminación ha generado un sinfín de problemas que ni siquiera terminamos de conocer en nuestra salud y las futuras generaciones. La lucha contra el cambio climático debe ser parte fundamental de la agenda de la siguiente administración. Es un tema que, además de ser un auténtico medio de supervivencia para los años venideros, también tiene un costo económico para el país. Recientemente en el foro Climate Reality Leadership Corps, el activista ambiental Al Gore señaló que la mortalidad por el aire contaminado nos cuesta el 2% del PIB anualmente. ¿Prevalecerá una política ambiental de “bomberazos”?

Relación con Trump

Finalmente, otro gran reto para nuestro próximo presidente será el manejo a la relación con los mandatarios en la región y particularmente Donald Trump. Ahí se jugará en gran medida el futuro del TLCAN. Y es que será muy interesante ver qué postura tomará el nuevo jefe del Ejecutivo en cuanto a las relaciones diplomáticas con nuestro vecino del Norte. Claramente el servilismo diplomático no ha funcionado con Trump. ¿Se fijará una postura firme pero abierta al diálogo o se romperán relaciones con EUA?

La vida después del smartphone

@alejandrobasave  | @OpinionLSR | @lasillarota


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