Ahora resulta que nadie conoce la identidad de los porros, que no se sabe quién los patrocina, ni quien los mueve a su antojo. Sin embargo, han estado parapetados en los planteles de los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) y Preparatorias al menos desde la huelga universitaria del año 2000.

En esos lugares, los porros deambulan mejor que si estuvieran en su casa. Gozan de la protección de los directivos en turno quienes, para tenerlos contentos al no tener condiciones reales para enfrentarlos, les dan todo tipo de libertades.

Esos grupos a su vez se encargan de atraer estudiantes y más adeptos ofreciéndoles protección y una serie de "beneficios extraordinarios".

Si perteneces a la porra, nadie te va a tocar...

Y en efecto, nadie los toca. Son los porros del jefe y el jefe es de los porros. Es una simbiosis, cuya existencia ahora nadie reconoce, pero que es la esencia de la impunidad.

Existen mucho antes de los años setentas, conocidos en ese tiempo como los "fachos" cuyo sustento ideológico de su formación era impedir cualquier expresión política y "cultural libertaria" que fuera contra los valores de la llamada sociedad mexicana de ese tiempo. La violencia, la provocación y la intolerancia era la mejor manera de enfrentar a los estudiantes universitarios críticos.

Estos grupos eran impulsados por corrientes priístas, de las más atrasadas, para tener controlados los centros universitarios. Estaban vinculados a grupos de "animación deportiva" de futbol americano o a "la porra" que da origen al nombre de "los porros" y al uso de jerseys de ese deporte.

No se puede explicar la existencia de grupos porriles sin la anuencia de las autoridades universitarias que los consienten, que los solapan y de los que son cómplices.

De manera extraña las autoridades universitarias solo han presentado denuncias, (con una extensión de una hoja de papel tamaño carta, con datos escuetos) en contra de (algunos) de los agresores materiales de los jóvenes del CCH Azcapotzalco, incluso con datos equivocados de jóvenes que no estaban presentes en el momento de la agresión, omitiendo intencionalmente el nombre de funcionarios universitarios coludidos.

Sin duda, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) requiere de un estremecimiento desde adentro para acabar de una vez por todas con esos grupos porriles que solo sirven a las autoridades universitarias y a grupos políticos interesados en crear inestabilidad política, apoyados por funcionarios de alto calado que no se quiere tocar.

Los ejes de la demanda de los jóvenes estudiantes se centran en:

a) Expulsar a los porros y funcionarios coludidos con esos grupos, así como renovar y capacitar a todo el cuerpo de seguridad de las unidades.

b) Democratizar la elección del Rector, Consejo Académico, Directores de Facultades, Preparatorias y CCHs;

c) Materializar la equidad de género, seguridad y presencia de las mujeres en la vida universitaria; y

d) Romper el círculo de desigualdad dentro de la UNAM y sus planteles.

Estas demandas deben ser atendidas de manera inmediata, porque la comunidad estudiantil agredida reclama mayores espacios, maestros suficientes con salarios dignos, espacios culturales, respeto a su integridad y que se termine de una vez por todas con la impunidad.

Porque esta generación universitaria no se va a conformar con una simple disculpa.

Porque se metieron con la generación equivocada.

Grupos porriles

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota



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