Opinión

Los oficios del presupuesto

La sorpresa del presupuesto no fue que las reservas de los partidos de oposición no pasaran, sino que ningún partido ha mostrado flexibilidad. | Carlos Gastélum

  • 17/11/2021
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La Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2022 en una sesión que duró varios días. En los medios se lee el reclamo de los partidos de oposición pues ninguna de sus propuestas de modificación, conocidas como reservas, fue aceptada. ¿Es esta una novedad?

Para este año, se propusieron más de mil 900 reservas durante la discusión en el Pleno. Provinieron de todos los partidos: tanto de la oposición como de Morena, PVEM y PT. Ninguna pasó. Este es el primer presupuesto que aprueba esta legislatura, y el cuarto en los años en que el partido del presidente López Obrador tiene mayoría legislativa

Durante los tres años de la LXIV Legislatura (2018-2021) la historia fue como sigue. Para el PEF del 2021, se aceptaron ocho reservas: siete de Morena y una del PVEM. Para el del 2020 fueron dos: una de Movimiento Ciudadano, y otra del PT. En la discusión del PEF 2019 se aceptaron siete: dos del PRD, dos de Morena, dos del PES y una del PT. En este recuento, apenas tres cambios propuestos por la oposición fueron aceptados y ninguna del PRI ni del PAN

Pero cuando volteamos a ver a la Cámara de Diputados bajo el control del peñanietismo la situación no es muy distinta. En la LXIII Legislatura (2015-2018), en el PEF de 2018 no se aceptó ninguna reserva de ningún partido; en el de 2017 tampoco; y en el de 2016 solo pasó una: de una legisladora del PRI. Ninguna reserva de Morena, PT, PAN, PRD o MC avanzó. De hecho, los albiazules llevan una racha de nueve años sin que les concedan una reserva al PEF.

Si nos vamos hasta la LXII Legislatura (2012-2015), el PEF para 2015 tampoco aceptó reserva alguna. Pero en 2013 y 2014, es decir, los dos primeros presupuestos del sexenio anterior, el asunto fue algo diferente. En la inauguración del gobierno de Enrique Peña, la discusión para el 2013 aceptó modificaciones provenientes del PAN (2), MC (1) y, sobre todo, del PRD (4). En el año siguiente, solo se aceptó una del PRD y otras más consensuadas entre los integrantes de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública. 

Esas dos negociaciones presupuestales tuvieron un elemento común: ocurrieron todavía cuando el Pacto por México estaba vigente, y las negociaciones políticas del dinero público se entremezclaban con el momento reformista del momento. Fue solo después de que el PEF 2014 se aprobó cuando el PRD salió del Pacto alegando el rechazo a la reforma energética de aquel entonces.

Y quizá sea este el ingrediente que más ha causado sorpresa en lo que pasó la semana pasada. No fue que las reservas de los partidos de oposición no pasaran. Esa ha sido prácticamente la norma desde el Presupuesto de 2015 a la fecha. La sorpresa más bien parece venir de que, frente a negociaciones de reformas que requieren de un acompañamiento amplio de los partidos, la mayoría no haya mostrado flexibilidad alguna. 

De ahí el reclamo que el PRI hace a Morena sobre la falta de oficio político, en lo que una vez Porfirio Muñoz Ledo, siendo presidente de la Mesa Directiva por Morena, llamó ‘el documento político más importante para México’. 

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