Durante un proceso electoral, nada ni nadie marca un ritmo a la publicación de encuestas, salvo el acotamiento legal que prohíbe publicar los tres días previos a la elección y durante el tiempo en que están operando las casillas electorales.

Los concurrentes al mercado de información por encuesta son muy diversos y responden a muy distintos intereses: casas encuestadoras independientes que tienen su propia agenda, agencias contratadas o vinculadas a medios de comunicación que responden a la lógica de estas instancias, firmas relacionadas de manera abierta o encubierta con actores políticos participantes en el proceso.

El calendario electoral

El calendario electoral ha ido dando creciente formalidad y parcelación a períodos dentro de los procesos. Así, hoy día existe un lapso definido para las precampañas, otro de intercampañas y finalmente el de campañas propiamente dichas.

Este calendario electoral tiende a imponer un ritmo de corte a las encuestas. Así, se tiende a publicar una ronda de mediciones durante las precampañas, diferenciada de las posteriores, y que da cuenta de las condiciones al arranque del proceso. Otro paquete de encuestas, otra ronda, son las que se publican en las intercampañas. Y luego vienen las encuestas que se dan a conocer durante el período de campañas.

En cada uno de estos tres ciclos cada casa encuestadora suele participar con una medición, difícilmente más, que tienden a concentrarse hacia el cierre de cada etapa, sobre todo en los lapsos de precampaña y en la campaña misma, pues las encuestas que se publiquen al cierre de ésta serán las estimaciones finales previas y, por tanto, aquellas que se cotejarán contra el resultado.

El ciclo de los debates

Al interior del período de campaña, ahora se tienden a concentrar las mediciones en rondas diferenciadas según se realicen al arranque de las campañas, las menos, o después de cada uno de los debates oficiales programados, las más.

Dado el acuerdo básico de que las encuestas serias son aquellas realizadas en vivienda y que éstas suelen considerar observaciones en fin de semana, por lo regular entre un debate y el levantamiento de datos por encuesta media al menos una semana, por lo que se abren ventanas de oscuridad de hasta diez días luego de cada encuentro entre los candidatos para conocer el impacto efectivo de un debate. A esas carencias de luz seguidas del brillo que ha de dar cada nueva ronda de encuestas nos vamos acostumbrando poco a poco. Lo estamos haciendo sin ser del todo conscientes de ello. Pero esperamos y enfrentamos las sorpresas que cada nueva ronda nos depara.

¿Pueden las encuestas predecir los resultados?

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota





 





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