Opinión

Los jóvenes y la renuncia a la política

Los jóvenes dejan a los grupos más viejos las decisiones políticas de su futuro.

  • 01/07/2016
  • Escuchar

Los números del referéndum en el Reino Unido que ha determinado, hasta este momento, la salida de Escocia, Gales, Inglaterra, Irlanda del Norte e Inglaterra de la Unión Europea, nos dicen claramente que a mayor edad los votantes tendieron a manifestarse crecientemente a favor del Brexit. Con una participación registrada de 72.2%, el 61% de los mayores de 65 años y el 56% de quienes tienen entre 50 y 64 años votaron a favor de abandonar la Unión Europea. En contraparte, el 75% de quienes tienen entre 18 y 24 años y el 56% de quienes tienen 25 y 49 años, se manifestaron por mantener a la Gran Bretaña dentro de la unión.

 

Sin embargo, los datos también nos dicen que la participación decreció conforme disminuyó la edad: mientras el 83% de los mayores de 65 años y el 81% de quienes tienen entre 55 y 64 años votó, sólo el 58% de quienes tienen entre 25 y 34 años y el 36% de quienes tienen entre 18 y 24 años decidió acudir a las urnas. En otras palabras, no fueron los viejos con sus votos quienes determinaron el futuro de los jóvenes, fue la marcada abstención de los votantes jóvenes la que condicionó el resultado a favor del Brexit. Los propios jóvenes comprometieron su futuro al optar por no acudir a las urnas. 

 

Algo semejante ocurre en las elecciones generales españolas. En unos comicios donde la abstención alcanza 33.16%, la participación se incrementa también conforme aumenta la edad de los votantes; mientras que cerca del 70% de los mayores de 45 años emite su voto, grupo de edad que tiende a votar mayoritariamente por el Partido Popular, la abstención de quienes tienen entre 18 y 29 años alcanza 45.7% y 37.9% entre quienes tienen 30 y 44 años.

 

¿Cómo es posible que un partido desacreditado por múltiples escándalos de corrupción pueda ganar las elecciones, e incluso mejorar sus resultados en comparación a las elecciones de diciembre pasado? Sencillamente porque los votantes indignados renunciaron a castigar a los gobernantes con sus votos o a impulsar la formación de un gobierno alternativo.   

 

Un caso especialmente interesante los representa el caso de los Estados Unidos. El virtual candidato republicano Donald Trump tiene 70 años, Hillary Clinton 68 y Bernie Sanders 74. Los tres representan a un grupo de edad, los mayores de 65 años, que se conforma sólo por 54 millones de norteamericanos, mientras que quienes tienen entre 18 y 44 años alcanzan los 116 millones y quienes tienen entre 45 y 64 suman 84 millones. Pocos casos tan dramáticos de viejos políticos definiendo el futuro de más de 200 millones de personas menores a 44 años.

 

El caso de Bernie Sanders es todavía más sorprendente si consideramos que los menores de 45 años y en especial las mujeres menores de 40, se manifiestan a favor de un candidato que, en caso de ganar las elecciones, culminaría su primer periodo presidencial prácticamente a los 90 años.

 

Lo que estos datos nos señalan es que los jóvenes, indignados con la política y hastiados de los políticos, están renunciando a participar en las elecciones y, en consecuencia, dejan a los grupos más viejos definir el curso que tomarán las políticas públicas y las decisiones políticas en el futuro. Lo cual significa que aquellos que tienen un horizonte de vida corto están determinando el futuro de generaciones con mayor tiempo de vida.

 

Al optar por la abstención, los jóvenes dejan en manos de otros, de los grupos de edad más viejos, la definición de su propio futuro en un mundo lleno de incertidumbres y marcado por profundas desigualdades sociales. O desde otra perspectiva, gracias a la abstención de los jóvenes, los grupos de edad mayores están trasladando las consecuencias de sus decisiones políticas en el largo plazo a los grupos de edad más jóvenes.  

 

La lección en este caso es clara: podemos estar desencantados con los resultados de la vida política democrática, podemos indignarnos con la conducta de nuestros líderes, pero no podemos renunciar a participar en la vida política y a ejercer nuestro derecho al voto, porque entonces serán otros, los que sí participan, quienes determinarán nuestro futuro. Y esta es una muy dura lección que han tenido que aprender los jóvenes británicos después del 23 de junio.

 

@ja_leclercq

@OpinionLSR

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.