Opinión

Los fotoperiodistas y el Peje

Al hoy presidente, nunca le ha gustado tener fotógrafos personales, es por ello que hoy no existe un fotógrafo personal en la presidencia. | Ulises Castellanos

  • 27/01/2022
  • Escuchar

Conocí a Andrés Manuel López Obrador a mediados de los noventa cuando recién había ingresado al staff de la revista Proceso (1993). Recuerdo perfecto que fuimos a Villahermosa a entrevistarlo cuando era dirigente del PRD allá en Tabasco. El nos recogió personalmente en el aeropuerto en su vocho blanco de entonces, lleno de periódicos y papeles en la parte de atrás, nos llevó a su casa, donde Rocío, su esposa de entonces nos sirvió amablemente agua de limón, mientras platicábamos con él bajo un calor tremendo en la terraza de su casa. Por ahí andaban también sus hijos.

Desde entonces, lo hemos seguido y fotografiado durante años. Salvo sus canas no ha cambiado nada, quizá lo único que dejó de aquellos años, era su hábito al tabaco, era fiel consumidor de los clásicos cigarrillos Raleigh que creo, ya ni existen.

Esta imagen que ahora les comparto la tomó Luis Jorge Gallegos (actual jefe de fotografía en Palacio Nacional ) y es testimonio fiel de una reunión/cena que tuvimos con el entonces ganador a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en el año 2000.

Foto: Luis Jorge Gallegos

Arrancaba el siglo XXI. Ahí estamos Fernando Luna, Omar Meneses (La Jornada); Sandra Licona, Elsa Medina (La Jornada), Julio Candelaria (editor de foto en Reforma); Raúl Ortega (La Jornada); y enseguida quién esto escribe cuando era editor de fotografía en la revista Proceso; Marco Antonio Cruz (Imagenlatina), Jorge Pliego (camarógrafo de Televisa); Fernando Castillo, Pablo Ortiz Monasterio y el gran Rogelio Cuéllar.

Abajo Cecilia Candelaria, Guillermo Castrejón, Diego Treviño y otro colega, mejor conocido como “Popoca” (Excélsior). Abajo a la izquierda junto al Peje, está María Espinosa (esposa de Raúl Ortega y anfitriones de la reunión en su casa de la Narvarte) Al centro, un Andrés Manuel López Obrador cuando rondaba los 45 años de edad.

Fue una reunión agradable, (algunos bebíamos tequila, mezcal o cerveza, Andrés Manuel nada) aquella noche todos pudimos platicar sin prisas con este personaje, hablamos de todo. De anécdotas de la campaña, y lo que pensaba hacer en la Ciudad; ahí nos contó de la construcción de los segundos pisos, del Metrobús y de sus obsesiones de siempre, primero los pobres, becas y otros programas de gobierno.

Todos los que estábamos ahí cubrimos su campaña y la mayoría repetimos en los siguientes intentos por la presidencia, pasando por el desafuero y todo lo que ya sabemos hasta julio de 2018 cuando finalmente llegó al Poder Ejecutivo.

Al hoy presidente, nunca le ha gustado tener fotógrafos personales ni que le estén tomando fotos 24/7, es por ello que hoy no existe un fotógrafo personal en la Presidencia de la República, es su estilo.

Recuerdo bien que Andrés llegó sólo acompañado del incansable César Yáñez, su encargado de prensa y quien quizá, lo conoce mejor que nadie.

Desde el año 2000 siempre he votado por él en cada oportunidad que se ha presentado, es por ello que cuando por fin se ganó la presidencia en el 2018, fuimos a celebrarlo junto con miles de mexicanos al Zócalo de la Ciudad. Esa noche fue realmente emocionante.

En el año 2000 todavía era relevante ser fotoperiodista y aunque éramos pocos los profesionales de aquellos años, éramos un grupo competitivo y muy unido, nos conocíamos bien. La mayoría veníamos trabajando juntos desde el arranque de los noventa y nuestras relaciones de amistad y solidaridad se consolidaron en la cobertura del EZLN en Chiapas, en 1994; donde pasamos meses de cobertura y algunos otros incluso rebasaron el año de trabajo en aquellas tierras.

Con el paso del tiempo, muchas cosas han ocurrido desde entonces, recordemos que a esta generación nos tocó la transición de la fotografía química a la digital, la irrupción de las redes sociales y los teléfonos inteligentes. Pero también la debacle de los medios impresos y su cada vez menor influencia en una sociedad saturada de información. No existían las Fake News, o al menos no, como hoy las conocemos.

Aunque algunos de los aquí retratados, conservamos la amistad entre nosotros, varios se han dispersado en el camino y tristemente tres de los 15 periodistas visuales que ahí estamos, han muerto, es el caso de Jorge Pliego, Omar Meneses y Marco Antonio Cruz quienes ya se nos adelantaron.

Tengo muy buenos recuerdos en general de aquella reunión y del grupo de fotoperiodistas que andábamos en la calle en aquellos tiempos. 

Sin memoria no somos nada.



Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.