Opinión

Los feminicidios que no paran

Karen desapareció el 23 de septiembre a plena luz del día.

  • 12/10/2016
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El asesinato de la joven Karen Rebeca en Naucalpan, Estado de México, removió la rabia e impotencia de las personas que la conocieron. Ella desapareció el 23 de septiembre pasado, a plena luz del día, cuando tenía apenas 19 años de edad.

 

Era una estudiante universitaria, alegre, le gustaba el deporte, llamaba la atención por su pelo rizado y su carisma. La noticia de su desaparición puso en alerta a la familia y a sus amigos, pero nadie supo más de su paradero. Se dio el reporte a la policía mexiquense y no se encontró una respuesta efectiva. Sus amigos subieron su foto en redes sociales e hicieron llamados urgentes para encontrarla viva.

 

La alerta que mandaron los amigos de Karen y la noticia colocada en todos los medios de comunicación llegaron al escritorio del gobernador Eruviel Ávila, pero de nada sirvió.

 

El cuerpo de Karen Rebeca fue hallado seis días después metido en una maleta, junto al de otra mujer mayor llamada Adriana, que también había desaparecido en la misma zona. La policía mexiquense, sin que hubiera evidencia de una investigación seria, inculpó de inmediato a un franelero de la zona, difundió su foto y hasta ofreció una recompensa para hallar al responsable, como para dar la apariencia de que si investigaba los hechos. Hasta la fecha no hay resultados.

 

Feminicidios como el sufrido por Karen Rebeca Esquivel Espinosa y Adriana Hernández Sánchez (de 52 años) están ocurriendo en todo el país sin parar y las autoridades no sólo muestran torpes acciones sino insensibles respuestas ante estos graves hechos.

 

Miles de mujeres han desaparecido y de algunas no se ha vuelto a saber nada. Otras han sido encontradas inertes, tiradas en matorrales, en alguna callejuela, en algún rio, sus cuerpos desnudos, violentados, destazados como en la peor de las pesadillas.

 

Y lo más grave es que este fenómeno está creciendo sin que haya evidencia de una respuesta efectiva de gobierno federal y estatal, que son quienes deben atacar y prevenir de manera contundente este gravísimo problema.

 

De acuerdo a datos oficiales apenas el 5 por ciento de los feminicidios son esclarecidos, lo que da cuenta de la impunidad imperante.

 

La violencia intrafamiliar es uno de los signos preocupantes de los feminicidios. Las agresiones constantes que reciben de sus parejas y que repercuten en la integridad de sus hijos es un fenómeno creciente. Al menos la mitad de los asesinatos que han sufrido las mujeres de manera violenta han sido en su propia vivienda, hecho que dimensiona los entornos del problema.

 

En las últimas horas ante la creciente inseguridad, los reclamos y protestas en el estado de México, se anunció el envió de 3 mil 150 policías federales para tratar de calmar el malestar y temor generalizado.

 

Parece que esta medida más un acto para apretar tuercas electorales ante la cercanía de la elección de gobernador que responder a los actos de la violencia desatada que se vive en esa región. Ojalá que no sea así, la gente quiere respuestas, demanda acabar con la inseguridad que se vive en todo el Estado de México.

 

¿Por qué no se enviaron más policías a otras regiones donde se recrudece este fenómeno? ¿Tienen que acercarse las elecciones para aparentar tomar medidas?

 

No se quieren únicamente patrullajes ostentando armas de alto poder en las calles principales de los municipios mexiquenses, se necesitan resultados, pero en todo el país.

 

Se requiere acabar con esa incapacidad de los ministerios públicos y de sus policías que desbordan corrupción y complicidad, pero también esa incompetencia de los gobiernos que no disimulan.

 

¿Tendrán remedio?

 

@Manuel_FuentesM

@OpinionLSR

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