Opinión

Los efectos del debate

En el #DebateINE, Ricardo Anaya fue el más consistente, con lo que se consolida como el único que puede entrar en una competencia real por el triunfo

  • 26/04/2018
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El primer debate entre la y los candidatos presidenciales sin duda representó un avance importante respecto a los formatos rígidos a los que estábamos acostumbrados, y que en realidad se trataba de una suma de monólogos francamente aburridos, pues limitaban cualquier posibilidad de intercambio entre los participantes. Muestra de ello es el nivel de audiencia registrado que fue superior a 13 millones de personas según la empresa especializada Nielsen Ibope, así como la repercusión que ha tenido en los días siguientes.

Hay que reconocer que, aunque perfectible, el INE cumplió bien con su responsabilidad en la organización de este ejercicio democrático y que los Consejeros tuvieron razón al insistir en que se modificara el formato a pesar de las dudas o resistencias de los equipos de los contendientes.

¿Resetear las campañas?

Es cierto que el tiempo fue insuficiente para que se profundizara en las propuestas, lo que siempre es difícil en tan solo un par de horas y con un número tan amplio de participantes; y que predominaron las críticas, pero la atinada intervención de los moderadores a partir de preguntas certeras –esta vez no se limitaron a otorgar la palabra y manejar el cronómetro–, provocó que la y los candidatos salieran de su zona de confort permitiéndonos conocer un poco más de su personalidad, de su capacidad de respuesta y de su temple, al orillarlos a reaccionar en un contexto de mayor exigencia a diferencia de su participación en mítines con públicos afines o de la aparición en spots.

¿Quién ganó el debate?


No es fácil establecer criterios objetivos para determinar quién es el ganador, pues más bien se trata de un asunto de percepción y para ello puede ser tan importante el desempeño que tenga cada uno de los contendientes en el propio debate, como las estrategias de comunicación que se desplieguen para generar esa sensación de triunfo entre la ciudadanía, particularmente entre los indecisos, ya que difícilmente se modifica la opinión de quienes conforman el voto duro de cada candidato.

¿Sirven o no sirven los debates?

Habrá que esperar a ver qué tanto se mueven las preferencias electorales en las distintas encuestas, pero por lo pronto hay coincidencia entre los analistas –y así se ha reflejado también en la mayoría de los sondeos de opinión– en que Ricardo Anaya fue el más consistente con lo que se consolida su posición en el segundo sitio y como el único que puede entrar en una competencia real por el triunfo el 1º de julio.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador es claro que únicamente salió a administrar su ventaja o como se dice coloquialmente “a nadar de muertito”, y, por el hecho de no haber caído en provocaciones, –a pesar de los embates recibidos en su carácter de puntero–, es probable que en lo inmediato no se observe un impacto significativo en su nivel de preferencias, pero sus reiteradas evasivas y lo que proyectó con su lenguaje corporal sí puede influir en el ánimo de los indecisos. Sin embargo, el efecto más importante del debate quizá lo padezca José Antonio Meade, ya que no logró generar empatía y sigue cargando con el profundo rechazo al Presidente Peña Nieto y al partido que lo postuló, confirmando su cada vez más lejano tercer lugar. Tampoco le fue muy bien a Margarita Zavala mientras que “el bronco” llamó la atención por su estilo campechano y sobre todo por la propuesta de “mocharle” la mano a los funcionarios rateros –que ya fue descalificada por la CNDH–, pero difícilmente se le podría tomar en serio.

Las deudas del debate

En los próximos días iremos viendo con mayor nitidez las repercusiones de este primer debate, pero me parece que, cuando menos, ha quedado demostrado que la elección presidencial no está del todo resuelta y que los escenarios aún se pueden mover. Ya veremos qué pasa con los otros dos debates que, sin duda, prometen.

@agus_castilla | @OpinionLSR | @lasillarota 


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