Una de las realidades de las que se habla menos es que las sociedades entran en estado de shock después de una guerra, un ataque terrorista o un desastre natural. La escritora Naomi Klein habla extensamente sobre este fenómeno y explica cómo a partir de dicho estado de shock se hacen reformas perversas que la sociedad no solo acepta, sino que impulsa dentro de su propio estado de miedo y de shock.

Según la escritora, de esta manera se logró impulsar el capitalismo en países como Rusia o China; en Estados Unidos, después del atentado que terminó con las Torres Gemelas, se privatizó la industria militar y se aceptaron reformas que atentan completamente contra los derechos humanos.

Hoy México está en estado de shock y el pensamiento perverso del PRI está enfocado en usar ese estado a su favor para impulsar reformas que serían impensables en cualquier democracia; algunos puntos para reflexionar el tema:

·         El PRI no sólo tiene perdida la presidencia, tiene perdida la confianza de los ciudadanos. Su evidente y cínica corrupción los ha llevado a tener un gobierno en rigor mortis desde hace un par de años y elección tras elección han perdido espacios que creían consolidados a su favor.

·         El PRI sabe perfectamente que con Chong, Meade o con quien sea, están completamente perdidos, pero encontraron una forma de cambiar esa realidad: volver al presidencialismo absoluto del pasado.

·         Para lograrlo se necesitan dos cosas: acabar con la representación de minorías (los espacios plurinominales) y acabar con el financiamiento público a los partidos políticos.

·         Hoy parece popular decir que se acabe con el financiamiento a los partidos, la sociedad está indignada a partir de que se anunció que el financiamiento público para la campaña 2018 sería de unos 7,000 millones de pesos y la petición de que ese presupuesto se retire ha sido apoyada en redes por mucha gente. Sin embargo, es una petición que solo beneficia al PRI porque mientras la Presidencia de la República eroga 9,000 millones de pesos en promover su imagen al año, todos los partidos no cuentan con un presupuesto así ni sumándolos todos en un año electoral.

·         En otras palabras, la propuesta de retirar el financiamiento público a los partidos no es cambiar una partida presupuestal de un lado a otro, es cambiar de sistema político ya que volveríamos a una presidencia omnipotente contra una oposición reducida a casi nada.

·         El segundo anzuelo es eliminar las diputaciones plurinominales. Es obvio que si vemos a personas como Carmen Salinas ocupando una curul plurinominal, tengamos la duda de la función de este tipo de representación; pero los plurinominales son las posiciones que aseguran la representatividad de las minorías; si se eliminan sería el PRI, con sus padrones comprados y sus apoyos a partir del gobierno, los que ganarían más del 50% de los congresos.

Es curioso reconocer que la respuesta obvia y la que parece más popular es la que más daño le haría a la democracia; sería un regreso de unos 40 años en la evolución democrática de nuestro país; perderían todos menos el PRI.

Por otro lado, ver al presidente del PRI presumiendo su donativo y presionando a los otros partidos para que donen el dinero, es francamente absurdo... su gran donativo de más de 200 millones es equivalente a dos casas blancas como la de Peña Nieto; a un solo soborno de OHL o cualquier otra constructora o al 1% de lo que le robó Javier Duarte a los Veracruzanos.

La sociedad está en shock y por eso parece apoyar estas propuestas, pero México y la sociedad que salió a ayudar y a reconstruir después de las catástrofes merecen mucho más que las propuestas perversas del PRI que sólo busca un camino para no morir en la siguiente elección. 

@JulioCastilloL | @OpinionLSR | @lasillarota



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