Opinión

Los contrastes

¿Se vale la fiesta de los financieros cuando se tiene al país en la miseria?

  • 13/02/2016
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El martes por la noche, la ciudad de México se puso de fiesta, cuando menos así parecía al celebrarse la inauguración del nuevo edifico de BBVABancomer, en Paseo de la Reforma. El ruido de los cuetes (por cohetes) alcanzó varios kilómetros y a la distancia nos preguntamos qué podía estar pasando. ¿Se cayó el nuevo avión presidencial en una de sus pruebas? No, nada de eso, sólo que el jefe del ejecutivo atendió puntualmente al sistema financiero que hizo gala de presunción y construyó el edificio más alto de la ciudad, del país y, seguramente, de América Latina, con un costo de 650 millones de dólares, que a cambio actual son 12 mil millones de pesos. Recursos no le han faltado pues 46% de las utilidades que esa organización obtuvo a nivel mundial en 2015 provienen de México.

 

¿Los recursos se quedan en el país para su desarrollo o sólo son para un edificio y la renovación “electrónica” de las sucursales? ¿Es negocio la actividad financiera? Según el informe de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la banca comercial que opera en el país el año pasado obtuvo en su conjunto  utilidades netas por 99 mil millones de pesos; es decir, 275 millones de pesos diarios, 11.4 millones de pesos por cada una de las 8,760 horas de ese año. Por cada peso pagado a los ahorradores, obtuvieron 3.22 pesos por cobro a los deudores. Pagaron 148 mil millones de pesos en intereses y cobraron 329 mil millones.

 

Las responsabilidades

Mientras los poderes económico y político celebraban tan magno acontecimiento, el país continúa diluyéndose poco a poco. A una devaluación galopante, ya muy cerca de los veinte pesos (que es una caída libre más que un simple deslizamiento), una economía que no crece, una inflación que empieza a dar signos de crecimiento, y unos precios del petróleo a la baja (provocado por las políticas erradas del gobierno y la estrategia norteamericana, esos que dicen son nuestros socios), se agrega la violencia imparable. En esta semana vimos cómo al tema de los cinco desaparecidos de Tierra Blanca, en Veracruz, se agrega el caso de la periodista Anabel Flores Salazar, que fue secuestrada a la vista de todos y que apareció muerta en el estado de Puebla a 15 kilómetros de aquél estado.

 

Hay tantas cosas lamentables en el caso que verdaderamente nos preguntamos qué sucede en el país. Por una parte, el gobernador de la entidad prefiere ir a una celebración en Poza Rica con el jefe del Ejecutivo federal que atender la crisis de gobernabilidad y alcanza a decir que saben que el secuestro fue hecho con autos robados, como si eso nos ayudara en algo y no fuera más que otra demostración del desinterés por la vida de los comunicadores.

 

¿Qué temas abordaba la periodista? ¿Qué intereses afectó? La Fiscalía del estado, de manera irresponsable, descalifica el trabajo periodístico y la acusa de ligas con el narco.

 

Las irresponsabilidades

Lamentable también que una periodista como Sanjuana Martínez publique un artículo en las redes (Twitter y Facebook, por lo menos) con una fotografía que da cuenta de cómo quedó el cuerpo, atentando contra la dignidad de la fallecida. ¿La notoriedad por la noticia, por ser el primero en mostrar la indignación lo justifica? ¿Y el respeto a la familia, a la propia periodista? La indignación debe darse por el hecho y no vale hacerlo evidente con fotografías.

 

Por lo demás, se encontraron diversos cuerpos en un rancho de esa entidad y velozmente se determinó que correspondían a dos de los cinco jóvenes desaparecidos de Tierra Blanca, por “pruebas genéticas que dan el cien por ciento tanto para el padre como para la madre” de uno de ellos. Al padre de este joven le pidieron que firmara el acta de defunción con base en unos restos mínimos “descubiertos”. ¿Qué urge? ¿Hacer la cuenta de que tenemos servicios de seguridad eficientes? El grupo de forenses argentinos determinó que era imposible que en el basurero de Cocula se incineraran los cuerpos de los estudiantes de Ayotzinapa. ¿Y entonces la verdad histórica? ¿No hay responsabilidad gubernamental por omisión, por querer cerrar las investigaciones y decretar cualquier cosa?

 

De pilón…

Por más que busco que la nota roja no esté presente en mis comentarios ya no veo diferencia entre la vida real y lo que aparecía en las páginas policiacas. No importa si es violencia pura o violencia de "cuello blanco", todo está definido en un concepto: El atentado a la vida de los habitantes del país. No hablamos de una espiral de violencia sino de un estado permanente de agresión a la población y, en particular, a dos grupos: Los jóvenes y los periodistas. Esto es sólo una pequeña muestra de lo que sucede. No hay manera de hablar bien de México, como nos habían pedido. Y por cierto, pregunto: ¿Se vale la fiesta de los financieros cuando, junto con muchos políticos y empresarios, son responsables de tener al país en la miseria?

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)