Opinión

Los candidatos independientes en el Congreso

Muchos temas tendrán que reformarse al interior del poder legislativo.

  • 07/08/2015
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Como resultado del proceso electoral que aún no concluye, cinco candidatos independientes se alzaron con el triunfo para diversos cargos. Uno de ellos será gobernador, otro integrará la Cámara de Diputados Federal, uno más un Congreso estatal y dos, serán presidentes municipales.

 

Mucho se ha escrito ya sobre el exceso de los requisitos impuestos a los ciudadanos que aspiran a las candidaturas independientes. Sin duda, esta figura ha preocupado a los partidos políticos desde su incorporación, forzada por cierto, al marco político electoral, esa es la razón de los elevados requisitos que deben cumplir los ciudadanos que participen por esta vía en las elecciones.

 

El triunfo del candidato independiente para gobernador en Nuevo León sin duda alertó e inconformó a los partidos políticos, por lo que hemos visto ya intentos absurdos por limitar su participación en los procesos electorales –haciendo muy costosos los requisitos– en las reformas a las leyes de las entidades federativas en las que habrá elecciones el año que entra, contra las que se han presentado ya acciones de inconstitucionalidad que deberá resolver la Suprema Corte de Justicia este mes.

 

Los candidatos independientes electos que se integrarán a los Congresos Federal y Locales enfrentarán ahora un nuevo reto. Las estructuras, normatividad interna y las prácticas parlamentarias del poder legislativo en México no se encuentran preparadas para la integración de ciudadanos por la vía de candidaturas independientes.

 

Un diputado o senador que pertenece a un partido político e integra un grupo parlamentario recibe un tratamiento completamente diferente al de uno sin partido ni grupo parlamentario. Sin duda alguna hay diputados y senadores de primera y de segunda.

 

Un legislador que forma parte de un grupo parlamentario, tiene casi asegurada su inclusión a alguna Comisión en calidad de presidente, secretario o integrante y con ello, la puerta abierta a una cantidad de recursos de los que no dan cuenta a la ciudadanía, personal y demás prestaciones por el hecho de pertenecer a una comisión. Por supuesto, las libertades y recursos aumentan mientras más alto se escale en esa pirámide y la opacidad se incrementa en esa misma medida.

 

Un candidato independiente que su triunfo le garantice integrar estos órganos legislativos, tendrá nulas posibilidades de presidir o llevar la secretaría de alguna comisión, tendrá negado el acceso a diversos recursos y, por tanto, estará condenado a los gastos operativos de su oficina. No recibirá el dinero que se otorga a los grupos parlamentarios y la posibilidad de concretar proyectos, con la votación de un dictamen o iniciativa de su autoría, se esfuma.

 

Sobra decir, además, que estos candidatos jamás integrarán los órganos de gobierno de las Cámaras. La conformación de la Junta de Coordinación Política se reserva, en primer lugar, a los coordinadores de los grupos parlamentarios, por lo que no podrán formar parte de este selectísimo “Club de Toby”.

 

¿Cómo competir en igualdad de circunstancias con legisladores de partidos políticos cuando se busque la reelección en el cargo?

 

¿Cómo hablar de resultados cuando nunca tuvieron los medios para materializarlos, cuando la competencia no es equitativa desde el principio?

 

Muchos temas tendrán que reformarse al interior del poder legislativo con la finalidad de garantizar a las y los candidatos independientes que resulten electos, el pleno ejercicio de sus derechos como legisladores, la integración a comisiones y órganos de gobierno.

 

Los Congresos no pueden ni deben estar a merced de los partidos políticos. El pastel no puede repartirse únicamente entre los partidos políticos. Las y los legisladores tienen los mismos derechos y responsabilidades y deben ser tratados por igual. El séquito parlamentario que se forma alrededor de los coordinadores de las bancadas, de los presidentes de los congresos y de los órganos de gobierno no puede prevalecer afectando los derechos de otros legisladores que si bien no cuentan con el apoyo de un instituto político sí tienen el más importante, el apoyo de la ciudadanía que votó por ellos.

 

@C_Humphrey_J