Opinión

López-Gatell y el complot ruso

En México apenas ha sido vacunada 0.5% de la población. | Roberto Rock L.

  • 11/02/2021
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El diario The New York Times (NYT), sin duda el más influyente del mundo, publicó el pasado fin de semana un amplio reporte según el cual está en marcha una campaña poco subrepticia, operada por los mismos estrategas de Moscú que ayudaron a la causa de Donald Trump, pero ahora orientada a cautivar (de alguna manera hay que decirlo) a países latinoamericanos, México incluido, en favor de la vacuna Sputnik V.

“Medios rusos vinculados a las campañas de desinformación electoral en Estados Unidos tienen ahora un nuevo objetivo: convencer a los países hispanohablantes de que la vacuna rusa contra el coronavirus funciona mejor que sus competidoras estadounidenses, según investigadores y funcionarios del Departamento de Estado”, señala el informe del periódico neoyorkino.

“La campaña rusa se ha enfocado en países de América Latina, entre ellos México, que esta semana firmó un acuerdo para adquirir millones de dosis de la vacuna rusa, y Argentina, que el mes pasado empezó a emplearla para vacunar a sus ciudadanos, añladió.

Con ello parecen estar sentados los elementos para una novela de intriga al estilo de los años de la Guerra Fría, actualizada por la batalla planetaria que desde el año pasado observa tres frentes: el desarrollo de estas vacunas, su venta y las autorizaciones o licencias para que sean fabricadas, o envasadas, bajo estricto sigilo de la patente, en naciones difentes a aquellas en donde tienen su sede los grandes laboratorios que hasta ahora parecen llevar la venta.

Ni los laboratorios asentados en la Unión Americana, como Pfizer o Moderna, ni AstraZeneca, de origen inglés, han mostrado mayor compromiso para multiplicar su producción para al menos cubrir los pedidos pactados con múltiples naciones, México entre ellas. Pero la faceta de la campaña rusa está entre nosotros, con muchos visos de verdad. El informe del “Times” es profuso en datos. Y hoy pueden encontrarse voces pertenecientes al gobierno de López Obrador embarcadas en promover al fármaco ruso por sobre otras opciones, sin ningún argumento sólido a la vista.

Es el caso del subsecretario y vocero Hugo López-Gatell Ramírez, al parecer empecinado en que la Sputnik V nos venga a salvar de la pandemia, aun y cuando queden muchas dudas sobre la mesa. El propio funcionario está siendo a la vez señalado de acompañar los trabajos de otra vacuna, hasta ahora muy rezagada, pero que ha gozado de privilegios en los programas de compras en la Secretaría de Salud.

Anoche mismo, López-Gatell buscó escurrir la confirmación de que dos vacunas de origen chino habían recibido la autorización emergente por parte de Cofepris para ser adquiridas por México, como fue anunciado desde octubre pasado con la firma de contratos en Palacio Nacional, durante una ceremonia avalada como testigo por el presidente López Obrador.

Al final lo aceptó, pero deslizó que al menos una de esas vacunas, CanSino, tiene un “muy bajo nivel de eficacia”, lo que contradice lo difundido no sólo por la propia empresa china sino por funcionarios que negociaron las adquisiciones, por orden presidencial, desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, en particular su titular, Marcelo Ebrard, y la subsecretaria Martha Delgado.

Pertenece aún a lo que López-Gatell no se atrevería a explicar, si lo que parece su pequeña conspiración obedece a intereses frívolos, de carácter mercantil; si responde a un dictado para incomodar a Ebrard y su equipo desde las esferas más radicales de la 4T, con las cuales se ha convertido en un “compañero de viaje” -un tonto útil, le llamaban los clásicos del viejo sistema soviético-. O quizá, si está en conexión directa con el Kremlin y sus socios.

Otro dato relevante es que una de las agencias de relaciones públicas en México, llamada Zimat, que fundó Bruno Newman y dirige Martha Mejía, fue presumiblemente contratada para promover la misma causa de Sputnik V. Hace algunas semanas operadores de esa agencia realizaron insistentes llamadas a medios de comunicación ofreciendo compartirles una encuesta según la cual la vacuna rusa (de la que muy poco se sabía entonces) captaba muy altos porcentajes de simpatía entre la población mexicana.

De acuerdo con la citada información del NYT, la campaña rusa en favor de la Sputnik V, “realizada en redes sociales en español y reforzada por la cuenta oficial de Twitter de la embajada rusa en Ciudad de México, mostró un inesperado giro en las operaciones rusas de influencia, al promover la industria rusa y su prestigio científico por encima de sus competidores en un momento en que los gobiernos de todo el mundo buscan vacunar rápidamente a sus poblaciones”.

“Casi todo lo que están promoviendo sobre la vacuna está manipulado y fuera de contexto”, dijo Bret Schafer, de la Alianza para Asegurar la Democracia, un grupo de defensa que monitorea la desinformación rusa. “Todas las notas negativas o temas que salen sobre alguna vacuna fabricada en Estados Unidos se amplifican, mientras inundan con cualquier informe positivo sobre la vacuna rusa”.

“Los medios respaldados por el gobierno ruso publicaron en Facebook y Twitter cientos de vínculos a noticias que reportaban posibles conexiones que insinuaban que las vacunas estadounidenses (Pfizer y Moderna) habrían tenido relación con fallecimientos, dijeron los investigadores. Los relatos no mencionaban los informes de seguimiento que encontraron que las vacunas probablemente no habían influido en las muertes”.

“La campaña de influencia en México -añade el reporte de NYT- se ha convertido en la más conocida de los esfuerzos de los medios de comunicación vinculados al Kremlin. Fue diferente de las anteriores campañas de desinformación rusas, que recurrían a la publicación de información falsa y engañosa en línea. A medida que las empresas de redes sociales se han vuelto más agresivas al eliminar la desinformación, las operaciones rusas se han centrado en la promoción de noticias selectivas que faltan a la verdad, en lugar de rechazarla”.

“Este fue un intento coordinado, en parte una campaña de relaciones públicas y en parte desinformación. Es una de las operaciones más amplias que hemos visto para promover una narrativa alrededor de la vacuna en América Latina, y parece haber surtido efecto”, dijo Jaime Longoria, un investigador en desinformación en First Draft, una organización sin fines de lucro que apoya a periodistas e investigadores independientes. “Rusia sembró constantemente una narrativa que ya antes ha crecido y, hasta cierto punto, ha sido aceptada”.

El mismo reporte advierte que China también ha participado, con un tono similarmente antivacunas estadounidenses, dirigido a su público nacional, según investigadores en desinformación. “Aunque no parece que Rusia y China estén operando en conjunto, la coincidencia de sus intereses ha conducido a un relato coincidente. El mes pasado, una cuenta de Twitter dedicada a Sputnik V incluyó un informe chino que aseguraba, falsamente, que los medios estadounidenses no estaban reportando las muertes relacionadas con la vacuna Pfizer”.

Mientras todo ello ocurre, en México apenas ha sido vacunada 0.5% de la población, luego al menos tres meses de declaraciones. A este paso consumiremos este sexenio y parte del que sigue para terminar el proceso. En verdad estamos presenciando una catástrofe.

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