Opinión

Lo que nadie quiere ver ni escuchar

En riesgo de contagio los 373,794 elementos. | César Gutiérrez

  • 14/04/2020
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Las necesidades sociales y el índice delictivo han comenzado a impactar en los ámbitos económico, social, político y militar en México, de no atenderse inmediatamente estas problemáticas vendrán efectos demoledores, la factura que los mexicanos pagaremos será muy alta. Es muy importante recalcar que este escenario (previsto antes de iniciar el año y sin la contingencia de covid-19) ha sido debido a la falta de planeación, supervisión y ejecución para implementar soluciones reales. No se observa en lo más mínimo el uso de los elementos básicos de la administración, que son los siguientes:  1. Objetivo, 2. Eficacia, 3. Eficiencia, 4. Productividad.

Es muy importante diferenciar a la administración pública (un conjunto de poder, organización, personal y métodos que implementa el Estado) y la privada (sistema que cuenta con una organización, personal y su metodología enfocada a resultados de objetivos empresariales y la obtención de rentabilidad). Una vez que ha quedado claro esto, podemos decir que la transformación que requiere México comienza haciendo las cosas BIEN, como deben de ser, NO de ocurrencias y necedades, NO violando el estado de derecho de los ciudadanos mexicanos, (la cual se ha convertido en una amenaza para quienes no piensen igual o digan lo contrario, proliferando bufones y arlequines de todos niveles). Todo esto ha sido resultado de que solo se han preocupado por sus intereses particulares y de sus amigos. La falta de preparación aunado con las ganas de trabajar para el pueblo de México, sólo han incrementado diversos errores a nivel nacional e internacional. 

Del mismo modo, tenemos la responsabilidad de ser congruentes, (lo negro es negro, lo blanco es blanco, y las cosas por su nombre) es necesario dejar de culpar al fantasma de los conservadores para justificar su ineficiencia. Es necesario aceptar las consecuencias políticas y dejar de ser hipócritas. Los mexicanos tenemos sed de justicia y queremos una transformación enfocada a un crecimiento y el combate frontal a la corrupción en todos los niveles y dependencias (lo cual no está sucediendo) muchas promesas están quedando en el aire, y hoy es necesario dejar de echar la culpa a quien no se le está ejercitando la acción penal, ni inhabilitación para ejercer cargos, ni mucho menos un juicio político por atentar contra la Nación.

De tal manera que ¿quién ha sido el sparring de todos los embates? Han sido nuestras Fuerzas Armadas, son quienes no están esperando un hueso, cargo, contratos o un pago extra por su trabajo, son quienes están aportando lo que otros no quieren hacer y no quieren ir, de ahí radica la fortaleza de su organización e ideología de la mayoría de su personal al hacer bien las cosas desde un principio y con transparencia. Todos ponen de manifiesto la práctica de sus valores, anteponiendo el interés particular, ponderando el interés público y social del pueblo de México, (que es lo que NO hacen los políticos, legisladores y funcionarios de alto nivel). Son una estirpe diferente, le duela a quien le duela. Nuestras Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional son quienes tendrán la alta responsabilidad de mantener el control de la seguridad nacional, seguridad interior y mediar las tensiones internas en próximas fechas por la falta de generación de economía y trabajos.   

Es importante mencionar lo que nadie quiere ver ni escuchar: el dato de que en el país tenemos cerca de 373,794 marinos, militares y guardias nacionales para hacer frente a la contingencia del virus SARS-CoV2 (covid-19), mismo que deben dividirse entre sus funciones reglamentarias: la construcción del aeropuerto, lucha contra el narcotráfico, labor social, apoyo a la seguridad pública, construir bancos, aplicar el plan DN-III-E, Plan Marina. Aunado a lo anterior está el hecho de que deben estar en las calles poniendo en riesgo su integridad física, la de sus compañeros y familias. No importa que se utilicen las medidas de higiene necesarias, se les den insumos como cubrebocas, gel antibacterial y guantes, ya que corren el riesgo de estar en la calle o cuidando instalaciones e insumos médicos, para dar certeza y seguridad a la población civil y a los profesionistas de la salud, (lo cuales están tratando de contener el virus de esta pandemia), siendo que podrían contagiarse muchos más fácil que la mayoría de las personas, por la simple razón de estar en riesgo permanente.

Sería imposible que todos los elementos militares tuvieran su traje de astronauta que los protegiera de forma debida de los riesgos de contagio. Algún elemento podría contagiarse sin saberlo, ser asintomático y de esta forma contagiar a compañeros y familiares, ya que para cuando se pueda tener la duda o la idea de que pueda ser portador del virus SARS-CoV2 (covid-19), ya sería muy tarde.

Para el personal de sanidad militar y médicos militares la realidad es que aunque se encuentran en las instalaciones de salud y podrán contar aún con todos los equipos e insumos que se llegaran a necesitar, existen graves riesgos de contagio. Considero que los insumos serán insuficientes si se utilizan de acuerdo a lo que señalan los expertos epidemiólogos, y la Organización Mundial de la Salud, por una cuestión muy sencilla: no tenemos todavía idea del número de infectados que habrá en los próximos días, sólo tenemos proyecciones, mismas que no son exactas.

Asimismo, no importa quién sea el titular del ejecutivo, podría ser cualquier otro el presidente de México, da igual, no se podría haber contenido un virus tan contagioso y mortal como el que invade, no solo a nuestro país, sino al mundo. El ejemplo más claro es nuestro vecino del norte, el país más desarrollado en sistemas de salud, prevención de contagios, economía fuerte y multimillonaria, aun así está sufriendo las consecuencias de esta pandemia. Allá se ha declarado estado de sitio en ciudades como New York, por el gran número de contagios, que han saturado los sistemas de salud en dicha región.

En México la presidencia de la república ha sido clara en señalar que no declarara toque de queda ni estado de excepción, como lo establece el artículo 29° de nuestra Constitución Política, mismo que solo podrá ser declarado: “En los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, con la aprobación del Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente cuando aquel no estuviere reunido, podrá restringir o suspender en todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación” Aun así, hemos visto a presidentes municipales y gobernadores querer implementar estados de excepción o mal llamados toques de queda en sus estados y municipios, sin las facultades que establece la ley. Por lo anterior, muchos de ellos podrán enfrentar juicios políticos en un futuro, ya que no se justifica la medida por más buenas intenciones que tengan. La misma Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaría de Marina, han sido enfáticos al señalar que no se implementará estado de excepción alguno y que están subordinados a la dirección en apoyo y coadyuvancia de las autoridades sanitarias del país y las determinaciones que haga el Consejo de Salubridad General. 

Es importante señalar la desesperación que existirá entre la población en próximos días, ya hemos visto videos de ciudadanos agrediendo a personal médico por tener conocimiento de ser portadores del virus o de algún familiar afectado, a esto debemos sumarle la crisis de inseguridad que se desatara en varias regiones del país por la falta de recursos para los más necesitados, que se verá reflejado en robos y saqueos, como lo han intentado en diferentes ciudades. Es aquí donde veremos la capacitación de nuestros elementos policiacos y, más importante aún, la capacidad de sus titulares, como ha sucedido en la Ciudad de México, donde hasta el momento se ha podido corroborar la buena estrategia del secretario de seguridad ciudadana de esta ciudad Omar García Harfuch, quien se adelantó implementando los operativos y trabajo de inteligencia necesarios para prevenir los delitos, veremos cómo les va a quienes han puesto políticos neófitos en seguridad como secretarios de seguridad.  

Por último, cómo cambian los tiempos, hace unos 18 meses el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró públicamente que si por él fuera desaparecería a las Fuerzas Armadas del país, hoy esos 373,794 elementos militares y guardias nacionales son los que cargan con el peso de su gobierno y de su transformación. ¿Será acaso que el presidente entienda que quienes sí hacen el trabajo merecen mayor reconocimiento y apapacho? ¿o solo eso opera para los políticos que se han desempeñado bien como el Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard Casaubón?

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