Opinión

Línea 3 del Tren Eléctrico de Guadalajara

El involucramiento de los tres niveles de gobierno, es una gran lección que deja la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara. | Roberto Remes

  • 29/06/2021
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Cuando la Línea 12 del metro de la Ciudad de México se inauguró, comenzaba a gestarse la construcción de la línea 3 del Tren Eléctrico de Guadalajara. Ambas nos dejan aprendizajes sobre cómo ampliar la red de trenes metropolitanos en las grandes ciudades de nuestro país, pero sobre todo de su relación con el entorno.

No voy a centrarme en la instrumentación de la Línea 12 del metro, su punto más débil, porque sigo pensando que, en su concepción, supera por mucho a las otras 11 líneas de la Ciudad de México. Esto debería ser parte de la lección hacia el futuro. Lo que destacaré en esta colaboración es que la Línea 3 de Guadalajara es un proyecto que va más allá que un corredor de transporte, y en buena medida fue por el rol que cumplieron las alcaldías y el gobierno del Estado, en una obra que tuvo una alta participación federal. Esto debería ser la mayor lección al comparar ambas líneas.

El origen de la Línea 3 está en una confrontación que ocurrió al final de la administración de Emilio González, quien promovía la Línea 2 del Macrobús, el equivalente tapatío del Metrobús; frente a los alcaldes de la zona metropolitana, Aristóteles Sandoval entre ellos, que se oponían a esa tecnología. De haberse hecho el Macrobús, habría entrado en operación en 2012; la propuesta del tren comenzó a perfilarse desde fines de 2011 y se proyectó al tomar posesión Enrique Peña como presidente de México, pero apenas fue inaugurada hace unos meses. Tardó una década en concretarse.

Tanto la línea 3 del Metrorrey, como esta línea 3 del Tren Eléctrico de Guadalajara, recibieron financiamiento federal, lo que las hizo posibles, pues la escala de las finanzas estatales mantiene ciertas limitaciones para estos proyectos. La obra requirió 29 mil millones del Presupuesto de Egresos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes Federal y 2,200 millones del Fondo Nacional de Infraestructura, sin tomar en cuenta la adecuación del entorno de las estaciones, donde estuvo la participación más relevante de los gobiernos locales. Si al costo de la línea 12 sumamos el valor de los trenes, encontraremos un monto muy similar, por algo más largo y de mayor capacidad.

Las estaciones de la línea 12 son bonitas, con vestíbulos y pasillos amplios. En el caso de los tramos elevados, los usuarios pueden tener una vista hacia el paisaje de la ciudad, lo que en días claros representa mirar tanto los volcanes nevados como los edificios de la zona central.

Las estaciones de la línea 3 de Guadalajara tienen una estética adicional, como piezas arquitectónicas poseen un gran carácter, tanto las elevadas como las subterráneas, lucen bien desde múltiples perspectivas. Lo que más resaltaré es el entorno de todas las estaciones en general. Hay un buen espacio público en todas ellas, incluso en los tramos elevados. Hace unos días estuve caminando longitudinalmente la línea para revisar lo que había ocurrido en su entorno y me llevé una grata sorpresa.

En el caso del Centro de Guadalajara, hay tramos peatonales y compartidos, sobre todo en la calle Alcalde, lo que está detonando actividades lúdicas, recreativas, y la apertura de negocios en un entorno a escala humana. Es decir, me gustó mucho lo que ocurrió en el Paseo Alcalde, y en lo cual tuvo mucho que ver el actual gobernador cuando era Presidente Municipal.

La línea remata al norte en Zapopan y rodea el centro de este municipio metropolitano, en el cual, además, hubo una intervención de todas las calles, generando accesibilidad universal y criterios de tránsito calmado. De esta manera, la inversión en el tren va de la mano de una mejora del espacio peatonal, algo que no ha ocurrido en general en las líneas del metro de la Ciudad de México, ni en el Suburbano o el Tren Ligero. Sólo las líneas del Metrobús han ido acompañadas de algunas mejoras al espacio público, pero específicamente en el corredor y no en su entorno.

La mayor lección que deja, a mi juicio, la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara está por el lado de la planeación, y en específico en lo relativo al involucramiento de los tres niveles de gobierno. En el futuro habría que recuperar la idea de que el Gobierno Federal apoye la construcción del transporte masivo en las mayores zonas metropolitanas de nuestro país y que la inauguración no la haga quien haya iniciado la obra.

En el caso específico de la Ciudad de México, está muy marcado que no sólo urge expandir el metro, el tren ligero, el suburbano y el Metrobús, también es importante que la Federación participe para dar financiamiento y ritmo a los procesos, pero a su vez, que las alcaldías estén más involucradas en estos proyectos para que inviertan en el espacio público en los radios de alcance peatonal de las estaciones, así como los planes de desarrollo urbano que faciliten la densificación en torno a las estaciones y la captura de valor por la vía fiscal.

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