Opinión

Ley Federal del Trabajo de ornato

No queremos una Ley Federal del Trabajo de papel o de ornato, queremos que se cumpla y se haga cumplir. | Manuel Fuentes

  • 26/06/2019
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La administración de justicia laboral vive una de sus mayores crisis por la reducción de personal y presupuesto operativo en sus áreas sustantivas. Más de 450 inspectores federales de trabajo fueron mandados a la calle como si fueran desperdicio y las delegaciones federales de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social quedaron reducidas al 50 por ciento de su personal.

En la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje con una carga de trabajo impresionante, con más de 450 mil expedientes en su encargo y más de 80 mil expedientes que se acumulan año con año, con un recorte de personal y presupuestal histórico, por más resistencia que hubo por parte de las autoridades laborales, los dueños de las tijeras hacendarias impusieron más despidos. Les pidieron sacrificar un trabajador por Junta Especial para demostrar disciplina, sumados a los 350 de meses pasados.

Austeridad extrema

La austeridad llega a extremos absurdos, las Juntas Especiales de los estados de la República piden a los abogados litigantes llevar paquetes de papel y tóner para las impresoras, si quieren que a sus asuntos se les dé trámite. Algunos despachos “prestan” computadoras para que el personal pueda operar o los empleados llevan las suyas ante la carencia de equipos.

En los sanitarios se carece de papel higiénico y hasta los trabajadores de limpieza tienen que conseguir líquido de jabón con sus propios recursos para hacer su trabajo. Ellos dicen sentirse avergonzados de laborar en lugares malolientes y no se les entregue material de trabajo.

A los actuarios no solo se les ha incrementado la carga de trabajo, sino que se les adeuda un bono de 9 mil pesos que se les otorgaba cada fin de año y ahora nadie responde por esa prestación. Se les recarga el trabajo por igual, a pesar de la diferencia de salario entre ellos. En casa del herrero y de la justicia laboral, azadón de palo y mala paga.

Para cubrir la falta de personal han mandado a distintas áreas a personal de Programa Jóvenes Construyendo el Futuro sin que tengan el perfil para operar en áreas de aplicación de justicia, algunos los han puesto a trabajar en dictámenes (elaborar laudos) sin que tengan la experiencia para ello. Les dicen:

-Toma ese machote y solo cambia los datos, lo importante es abatir con el rezago.

Los jóvenes becados que han llegado a las áreas de justicia laboral tienen un perfil desde mecánico automotriz hasta los que no saben todavía que estudiar, desde los que quieren ser maestros o hasta psicólogos. A los que han sufrido un accidente de trabajo nadie les responde porque no son trabajadores, la atención que reciben es clínica y cuando quedan inhabilitados por sufrir un percance no tienen derecho a ningún tipo de pensión. Por los 3 mil 600 pesos que reciben, muchos de ellos han desertado por la exigencia que deben de laborar hasta 8 horas, sin prestaciones, sin vacaciones y sin apoyo legal para este tipo de accidentes.

El presidente de la República apenas comentó que los recortes de personal están dirigidos para los de arriba, para el personal de confianza, y para evitar duplicidad de funciones. Que al personal sindicalizado y quién realiza labores sustantivas no se le va a tocar, pero le han mentido.

La cortadora hacendaria ha barrido a todos los niveles y los trabajadores operativos han sido los más sacrificados. Ellos (los dueños de las tijeras) piden una cuota presupuestal (el 30% por ciento en unos rubros y hasta el 50% en otros) y les dicen que tienen que cumplir porque son órdenes de arriba. “-O se acata la orden o daremos cuenta al presidente; ustedes saben…” Es su amenaza constante.

Se tiene una falsa información que todo trabajador que tienen el código “CF” gana más que el de base y generalmente no es así. Tener código de confianza es estar maldito porque te mandan a la calle sin ninguna indemnización. Sus salarios están congelados y tienen amenaza constante de ser despedidos.

Tener un contrato temporal o de honorarios, es también estar maldito. Se les imponen mayores cargas de trabajo, se les extienden las jornadas sin un pago adicional y cada tres meses están en la penuria de que se quedarán sin trabajo.

Presidente engañado

El presidente no sabe que lo están engañando. Las áreas sustantivas se están quedando sin personal y el trabajo para “los de abajo” (como les llama el señor presidente) se ha duplicado y en consecuencia el servicio público se ha vuelto más deficiente y eso opera contra su gobierno. A la justicia laboral se le tiene por los suelos.

Los trabajadores no tienen instancias de justicia que los puedan atender con eficiencia. La inspección de trabajo se ha reducido a niveles dramáticos y está en nivel de apariencia.

Es una tragedia que en el mes de mayo en que se aprobó una reforma laboral tan trascendental que requiere de un número importante de inspectores de trabajo para su aplicación, casi medio millar, hayan sido despedidos en ese mismo mes. Mayo, un mes de contradicciones.

No queremos una Ley Federal del Trabajo de papel o de ornato, queremos que se cumpla y se haga cumplir, y para ello se requieren instituciones laborales fuertes para evitar tanta impunidad en los centros de trabajo.

Ya basta que se sigan burlando de los derechos de los trabajadores, de salarios miserables, de inestabilidad laboral, de ineficiente seguridad social y condiciones de trabajo de vergüenza.