Opinión

Las tragedias

¿Qué pasa en Veracruz? ¿Quién gobierna?

  • 08/08/2015
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Nuevamente hemos sido receptores de terribles noticias. El ajusticiamiento de Rubén, fotoperiodista, y los de Nadia, promotora cultural, junto con Alejandra, Milé Virginia y Yesenia (todas tienen nombre, no se olvide) cuyo único delito fue precisamente ser mujeres sobrecoge y duele por sí mismo. Hay declaraciones que señalan que estuvieron en el lugar equivocado, en el momento equivocado, como si eso fuera una explicación o justificación del caso. No sabemos a ciencia cierta quién y qué razones hubo para esa tragedia pero de entrada puede tipificarse como  feminicidio y atentado a la libertad de expresión.

 

El hecho es muy grave para conformarnos con la simple explicación del robo; tampoco podemos conformarnos con las versiones que acusan a Milé por género y nacionalidad (discriminación que no podemos permitir; es como decir que “los problemas nos llegan de fuera”) y habrá que ahondar en las hipótesis de un acto para  acallar la protesta, una venganza, el odio misógino o el desquite muy dirigido. Es una prueba para las autoridades de justicia y de vigilancia de la Ciudad de México.

 

¿Casualidad o causalidad?

 

Es muy difícil que un periodista amenazado, exiliado de su lugar de residencia, amigo de una activista cultural, exiliada a su vez de la misma entidad y también asesinada, sean liquidados “casualmente”. ¿Cuántas cosas deben juntarse para que se dé tremenda casualidad? Con base en las probabilidades ¿Cuál es la posibilidad de que esto suceda? Ya veremos cómo termina el asunto y más allá de las conclusiones, necesarias de manera inmediata para credibilidad de la Procuraduría capitalina (origen del Jefe de Gobierno), lo que queda claro y subyace en el asunto es que los periodistas, los comunicadores del estado de Veracruz son objeto de persecución, de amenazas.

 

La semana pasada escribía sobre los 13 periodistas muertos en esa entidad: Lamentablemente hay que agregar y seguir sumando, parece. ¿Qué pasa en Veracruz? ¿Quién gobierna? ¿Será que el crimen organizado tiene el control de la estructura gubernamental e impide la acción de la sociedad? Hacer un recuento de la cantidad de enfrentamientos y conflictos denunciados y no tomados en cuenta es un imperativo para las autoridades. ¿Podrá un gobierno autoritario como el que ejerce Duarte, limpiar su nombre? El silencio de los sepulcros, parece ser la consigna: casi doce años de atentados, pues este gobierno sigue al de Fidel Herrera, siniestro personaje, por cierto.

 

¿Ajedrez o damas chinas?

 

La clase política se mueve y empieza a jugar sus fichas, en un juego de estrategia para los comicios del próximo año y los preparativos para la “guerra” electoral del año 18. No les importa lo que sucede en la sociedad, en el mundo real y en estos días en el PAN, igual que en el PRI, y se suma el PRD, habrá cambios de presidente y de comité ejecutivo. Todos afinan su estrategia pues tienen un enemigo a vencer: Andrés Manuel López Obrador.

 

Los próximos tres años serán de descalificaciones, juego sucio y de nuevas versiones sobre el peligro para México ¿de verdad lo era?  Cada partido buscará una estrategia no para ganar sino para lograr que pierda Morena. No bastará con las descalificaciones racistas y clasistas sobre su forma de hablar o con decirle nada más Sr. López o el apodo, el Peje, como un acto de desprecio, de descalificación. ¿Alguno de los candidatos de los otros partidos lo tenía?: sólo el Bronco, ahora.

 

La restauración total

 

En el PRI, por más discursos de una nueva generación, tuvieron que acudir a un viejo político, que debe explicaciones amplias sobre su actividad en el año de 1994 y que conoce todos los entretelones del juego sucio, para que enfrente el avance de una organización política que va sumando simpatizantes, según las encuestas. No estoy seguro si ese juego de partidos estará a la altura de la estrategia que demanda el ajedrez o se quedará simplemente en el juego de las damas chinas. Tampoco en el PAN las cosas andan bien.

 

Mientras Javier Corral intenta regresar a las raíces doctrinarias de ese partido, el joven Anaya (nada que ver conmigo) busca aplicar una política de absoluto pragmatismo y no sería difícil que hasta Peña Nieto vote por él: en todo caso el gobierno federal prefiere tratar con una derecha y una izquierda “civilizadas”, además de su propio partido; es decir, grupos domesticados. ¿Alguien cree que las organizaciones políticas tradicionales tienen algún mérito y son la alternativa?

 

De pilón…

 

El poder federal tiene ya una forma de resolver los conflictos: Desaparece los organismos (PEMEX, CLyFC, IEEPO, entre otras) y eso parece que intenta hacer en el sector salud: en lugar de invertir en el desarrollo de nuevos hospitales y atención médica, serán los privados, en un proyecto de “coparticipación” los que crecerán y está claro que buscarán recuperar, pronto, su inversión. Si abrimos la puerta a la privatización (¿o cómo podemos llamarle al esquema?) habrá que ver quién pagará por los servicios hospitalarios: ¿los usuarios? ¿Quién definirá qué enfermedades estarán aseguradas? ¿Cuál será el papel del Estado en la Salud?

 

¿Cuál será la salud de la sociedad? Al tiempo, otra vez.

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)