Opinión

Las realidades de la VIHDA

Datos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida revelan que, desde 1983 hasta la fecha, se han detectado 202 mil 295 casos. | Leonardo Bastida

  • 01/12/2018
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Llené una solicitud de empleo, aprobé las pruebas psicométricas y de competencias profesionales, pero cuando me realizaron la evaluación médica, dejaron de tener contacto conmigo y al preguntar sobre el empleo, ya se lo habían dado a otra persona. Esta es una historia que a lo largo de 10 años he escuchado en múltiples ocasiones. Quienes me la narran son personas que viven con VIH y han solicitado empleos en diferentes ramos, desde maquiladoras hasta la industria del entretenimiento, pero al final, no pudieron acceder a ellos.

En todas las ocasiones, se les realizó la prueba de VIH sin haber dado su consentimiento, situación que constituye una vulneración a sus derechos humanos. Sin embargo, la mayoría ha optado por no hacer nada y silenciar su experiencia, considerándola como una mala pasada de la vida.

A lo largo de la semana, los ojos del mundo han estado colocados sobre Hong Kong, sede del Segundo Summit Internacional sobre Edición del Gen Humano, donde el científico chino He Jiankui acudió a debatir sobre su reciente trabajo en el que modificó los genes de unas gemelas a través de la técnica Crispr, editando genes humanos, a fin de permitir que las personas nacientes no pudieran contraer el VIH a lo largo de su vida ni al momento del nacimiento, pues su padre vive con el virus y el quería evitar que nacieran infectadas o que lo desarrollarán a futuro.

La situación ha generado grandes debates en la comunidad científica internacional, muchos de los argumentos del científico chino han sido puestos en entredicho o han sido descalificados, por algunos sectores, por considerar que carecen de un sustento ético, sobre todo porque utilizó la técnica en humano, algo que no ha sido aprobado hasta el momento, y de manera clandestina, es decir, su centro de investigación no sabía sobre su trabajo de investigación.

Sin embargo, el único argumento que no le han podido debatir es que vivir con VIH sigue propiciando situaciones de discriminación para quienes han sido infectados del virus.

Al inaugurar la última parada de su retrospectiva “Y 20 años no es nada, invitación a la fiesta” en la estación Barranca del Muerto, del Sistema de Transporte Colectivo Metro, el pintor oaxaqueño, Juan José Zamarrón decidió que la obra expuesta estuviera centrada en el tema del VIH, a propósito de este 1 de diciembre, Día Mundial de la Respuesta contra el VIH/sida, pero también como una manera de mostrar que a más de 20 años de haber pintado esta serie de cuadros, dedicados a Germán Rodríguez Sosa, una persona que vivió con el virus, el panorama continua siendo adverso para quienes viven con VIH ante las diversas situaciones de discriminación a las que se enfrentan en su vida.

A propósito de la jornada mundial de reflexión sobre la situación de la pandemia, que este año cumple 30 años de haberse llevado a cabo por primera vez, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/sida (Onusida) indicó que en el mundo, 36.9 millones de personas viven con el virus, y de estas, sólo 21.7 millones toman tratamiento, es decir, mantienen bajo control su estado de salud. La tasa de nuevas infecciones al año es de 1.8 millones. Sin embargo, sólo 75 por ciento de quienes viven con VIH lo saben por lo que 25 por ciento lo desconoce y puede propiciar otras nuevas infecciones.

Por esa razón, Onusida ha hecho un exhorto a incrementar la realización de pruebas de VIH en la sociedad en general, pues mientras más personas conozcan su estado serológico, es más fácil controlar la diseminación del virus. Pero, uno de los mayores obstáculos para lograr acercar a las personas a la aplicación de una prueba de este tipo es el estigma y la discriminación alrededor del VIH.

En su más reciente informe, reportó que aún existe un temor por parte de las personas para que se les vea acceder a servicios de salud enfocados al VIH y a que esa información le sea compartida a familiares, amigos, parejas sexuales o a otras personas. Por lo que muchas personas optan por no acudir a realizarse una prueba de detección.

En México, datos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida revelan que, desde 1983 hasta la fecha, se han detectado 202 mil 295 casos, con un promedio de 13 mil nuevos casos al año. Pero el mayor reto es la detección, pues estas cifras sólo corresponden al 65 por ciento de quienes viven con el virus.

Basta recordar que la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 reveló que a la pregunta sobre a qué tipo de persona no rentaría un cuarto en su casa, 35.9 por ciento indicó que a una persona con VIH.

Una violencia silenciada

@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota

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