Opinión

Las insignias no dan honor si no se pulen con el ejemplo

Desde la tropa hasta los capitanes, generales y almirantes saben que las barras y las estrellas no dan honor si no se pulen con el ejemplo. | César Gutiérrez

  • 20/08/2019
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El lamentable fallecimiento del teniente de infantería Carlos Anastasio Juan, comisionado a la Guardia Nacional desató una serie de noticias y desmentidos respecto al abandono en que quedarían su viuda y sus hijas, situación que empeoró con las declaraciones y entrevistas que la misma esposa del Teniente fallecido y su madre hicieron al medio de comunicación Telediario.

Al no tener una respuesta inmediata de la Secretaría de la Defensa Nacional o de la Guardia Nacional, donde de misma voz denunciaron no saber nada más que el fallecimiento del oficial, en la entrevista a la viuda y madre del fallecido, el periodista acusa que se encuentran en el abandono, sin apoyo de nadie. Esta noticia que se regó como pólvora al interior del gremio militar.

Se cuestionó el hecho de que el oficial no tenía obligación de haber estado realizando funciones de Guardia Nacional cuando era un oficial del Ejército Mexicano. Si bien es cierto que las acciones de mando se vieron como la rápida respuesta de la Secretaría de la Defensa Nacional, a la entrevista de la viuda del teniente fallecido se sumó el cuestionamiento de todos aquellos casos en que pasó inadvertido el fallecimiento de un compañero de armas. Se ha perdido la sensibilidad tanto de la sociedad civil, como de la clase política, ya que se ve como algo normal la muerte de un elemento de las Fuerzas Armadas que deja a sus deudos solos y en el abandono, tramitando una pensión, un seguro, una paga de defunción que por derecho les corresponde y que, en la maldita burocracia, pasan los días, meses y hasta años para que se les pueda pagar; siempre y cuando no se pase la fecha para poder realizar los trámites, porque si no, ese derecho prescribe y se tiene que buscar el apoyo jurídico de algún abogado, retrasando todavía más el trámite y aumentando el costo del beneficio que por ley les corresponde.

Se puede observar que la moral del personal se vio afectada por toda esta serie de noticias, entre las acusaciones y los desmentidos se dieron las condolencias de forma personal del General Secretario Luis Cresencio Sandoval a la viuda del oficial muerto en actos del servicio y en cumplimiento del deber. Sin embargo, este hecho se vio contrastado con el hecho de que la familia había tenido que recurrir a un medio de comunicación para hacer valer su sentir.

Después de lo publicado por Telediario, el resto fue una reacción a lo que pudieran opinar los demás medios de comunicación, la sociedad civil, los colectivos sociales y el mismo gremio militar, ya que se consideró que lo realizado por la SEDENA, es el protocolo normal que se debe realizar a cualquier miembro de las Fuerzas Armadas muerto en actos del servicio y en cumplimiento del deber.

Lo preocupante de todo esto es el disimulo con que se actúa con los medios que se utilizan para tratar de cambiar la percepción de lo que se vivió en esos días. Las diferentes informaciones que se daban corrían de teléfono en teléfono por medio de las redes sociales, eran las noticias del fallecimiento del Teniente de infantería Carlos Anastasio Juan y del posible abandono en que dejarían a sus deudos.

Al mismo tiempo, se cuestionaban los datos duros que son irrefutables sobre el número de bajas que han sufrido las Fuerzas Armadas por agresiones de los grupos criminales, el número de personal que quedó en estado de inutilidad de primera y segunda categoría, el número de procesados y sentenciados que existen desde el inicio de todas estas funciones de seguridad pública que ahora realizan, así como el número de deserciones, que son las más altas de la historia de México.

Quienes aseguran ser dueños de la verdad, les recuerdo que todo lo antes mencionado son indicadores de moral en el gremio, mismos que no han sido subsanados, me pregunto ¿por qué no se han aumentado los haberes? ¿Por qué no se le paga al militar retirado lo mismo que cuando está en activo?

El militar que no tenga una licenciatura o posgrado, al irse de retiro tendrá que realizar trabajo de vigilante o policía para poder completar la quincena y poner la botana en la mesa.

¿Dónde quedaron todos esos hombres que sirvieron a la patria y ofrendaron sus vidas? Le recuerdo a quien pide la verdad y sólo la verdad, que a quienes defiende, por capricho, ordenaron en su momento la pérdida de privilegios ganados por ley, y con el arduo trabajo de toda una vida de servicio, así mismo pregunto ¿por qué le temen a las auditorias? ¿Qué esconden?

Le recuerdo que como buen dicho militar, “antes como antes, y ahora como ahora”, ya no son esos tiempos en que se podía mentir y difamar sin recibir respuesta. Le recuerdo que tengo la libertad de escribir todo aquello que opino, que sé y me consta, que puedo probar, que he vivido, que defiendo, ya que no me guío por un guion que me proporcionan, como sucede con otros. Me enorgullece que el gremio militar es mucho más consiente y tiene mayor información. La tropa, la marinería, las clases, los oficiales, los jefes, capitanes, generales y almirantes saben que las barras y las estrellas no dan honor si no se pulen con el ejemplo. Eso lo saben y lo conocen todos aquellos militares formados en las unidades, planteles, dependencias e instalaciones.

Se utilizan palabras como “modernizar a la Fuerzas Armadas”, “llevarlas al siglo XXI”, sin tomar en cuenta a quienes con su esfuerzo, trabajo y dedicación han hecho de nuestras Fuerzas Armadas las instituciones más veneradas y respetadas por todos los mexicanos. En esta ideología de los conservadores y su cofradía de poder, sólo se considera a los que dan las órdenes, sólo se ven las matrículas y no a los hombres de honor que hicieron grandes a sus instituciones con honor y valentía. ¿Cómo les pagan? dándoles una pensión de miseria, misma que no alcanza para mantener a una familia, ni a sus necesidades más básicas promedio.

La propuesta es muy fácil, a todo ese grupo de generales de la cofradía de poder que tanto molestan mis columnas, les ofrezco lo siguiente, prometo no escribir nunca más una columna con unas cuantas condiciones. La primera sería que se sometan a las auditorias de la Auditoría Superior de la Federación, donde podrán justificar cómo adquirieron sus castillos, universidades, constructoras, hoteles, gasolineras y sus millonarios ahorros en paraísos fiscales. La segunda sería que se les aumente los haberes al personal militar en activo; y por último, ya que ya andamos encarrilados, que al personal militar que pase a situación de retiro se les respeten los haberes que ganaron en una vida de trabajo honesta y valiente, dándoles el mismo sueldo que reciben en activo, ya que lo merecen por una vida de esfuerzos a favor de sus instituciones.

El reto está lanzado, espero su respuesta, ojalá utilicen otro vocero, con mayor credibilidad, que no le dicte el guion a seguir, entiendo que no le sobra el talento, pero considero que el caso lo amerita.