Opinión

Las expectativas y los compas

Las presentación de las 10 medidas para fortalecer el estado de derecho es, como siempre, un catálogo de buenas intenciones y parten de que las cosas se resuelven con dinero.

  • 29/11/2014
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A lo largo de la semana, el secretario de Gobernación estuvo diciendo que habría anuncios importantes. Me imaginé algunos escenarios y llegué a la conclusión de que el único que valdría la pena era que avisarían que se iban todos y que nos dejaban el país para que le hiciéramos como quisiéramos; si eso no era así, lo menos que podía esperarse era  la investigación, detención, juicio y castigo a los ladrones, Montiel, por ejemplo, pero no sólo él, como forma de demostrar que se trata de acabar con la corrupción y las prácticas poco transparentes (y por tanto explicar realmente el conflicto de interés del poder ejecutivo, denunciado por los medios). Son muchos los agravios y poca la capacidad de negociación y el resultado fue un discurso sin nada nuevo ni siquiera de formato: diez puntos, como mandamientos que, dice, nos darán certeza y tranquilidad. Experimentos, en su caso, como la creación por primera vez en el país de zonas económicas especiales, que no serán estados del país completos, sino zonas particulares para "propiciar el desarrollo". Un discurso lleno de referencias a la seguridad, nunca a la justicia; un discurso lleno de generalidades, de maquillaje y evasión de responsabilidades, dejándolas a nivel municipal y no como un problema de Estado (y la pregunta es si el caso Tlatlaya, por ejemplo, es también un asunto municipal). A la apropiación que hizo el jefe del ejecutivo de la consigna “Todos somos Ayotzinapa” le faltó agregar: “Que se vayan todos”, “Fuera Peña Nieto” y “Fue el Estado”, además de “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Sin esos complementos, la apropiación es pura y simplemente demagogia.

 

¿Buena voluntad?

Las presentación de las 10 medidas para fortalecer el estado de derecho es, como siempre, un catálogo de buenas intenciones y parten de que las cosas se resuelven con dinero, nada que ver con la justicia ni con la transformación del sistema, que es, en resumidas cuentas, lo que no funciona. El mando único nacional es un golpe al federalismo y un acercamiento peligroso al centralismo del siglo XIX. La visión centralista, a la que han aspirado muchos y que el PAN propuso en temas de seguridad en el sexenio pasado (y por cierto ¿García Luna está libre de responsabilidades?), se hacen presentes hoy con iniciativas para poder intervenir y desconocer la base de la República y del pacto federal: el municipio libre; parece que no importa el Artículo 115 Constitucional.

 

Las incongruencias

Ver a la Suprema Corte negando la consulta sobre los salarios mínimos y al mismo tiempo contemplar el aumento que el congreso otorga a los ingresos de los ministros es otro insulto, tanto como el que después de haber salido en defensa de su honor, la esposa del presidente aparezca nuevamente en la revista de chismes "reales", presumiendo su viaje a China: una absoluta falta de sensibilidad política, cuando menos. El congreso aprobó el presupuesto de egresos de la Suprema Corte y ahí se consideró un  incremento de 6.5% en los salarios de los ministros. Para alguien que gana 450 mil pesos mensuales, como es el caso, implica un ingreso mensual adicional de $29,250.00 (más que el ingreso anual de un trabajador de salario mínimo), mientras que para alguien que gana cuatro mil pesos (dos salarios mínimos, lo que gana una gran cantidad de personas), y que tendrá un aumento de 3.2 % promedio, el incremento será de $128.00 de ingreso mensual adicional; es decir, $4.26 diarios ¿Por qué los ministros reciben un aumento arriba de la inflación mientras la política de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos en todo caso llega sólo a 3.2%; es decir, sólo la inflación, no a un aumento de salario real? Son muchos agravios que no sólo tienen que ver con la inseguridad sino con el sistema, con el Estado en su conjunto, con la justicia. Todos esos y muchos más quedaron fuera del decálogo del jueves.

 

De pilón…

El Jefe de la policía de la ciudad de México dice que hicieron su trabajo el día 20 de noviembre, “le guste a quien le guste”. ¿Agredir a diestra y siniestra a todos lo que estaban enfrente es hacer su trabajo? ¿No sabían que era una provocación? ¿No tienen servicio de inteligencia? ¿Por qué se le pide a la sociedad que no incurra en la violencia y los cuerpos preparados para evitarla incurren en ella? Lo único que puedo decir es: pues no, señor jefe, a mí no me gustó y le exijo que se vaya. Hay once detenidos que el Poder Judicial de manera expedita envió a la cárcel. Su delito: que “entre ellos se decían compa”. El rabioso trato a los jóvenes contrasta con el trato suave a los miembros del crimen organizado. ¿Eso es justicia?

 

Coda

Empieza la FIL Guadalajara, un escaparate que debe servir para hablar de lo que pasa aquí y en el mundo, en la cultura y en la vida diaria, esperemos.

 

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier régimen, no importa el partido, por supuesto)

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