Opinión

Las derrotas

¿Qué puede hacer un gobierno incapaz de contener la corrupción, que parece los mantiene unidos?

  • 18/07/2015
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La  fuga de El Chapo significó la derrota del Estado. El deporte nacional de esta semana ha sido comentar cómo fue que se escapó y especular si lo hizo por un túnel o por la puerta grande del penal. Más allá de los hechos anecdóticos, que pueden llevarnos a hacer cuentas muy rápidas sobre lo que se escarbó (consideremos ciertas las cifras de los expertos de que fueron 2,700 toneladas las que tuvieron que removerse para lograr un túnel de 1,500 metros para llegar a la celda, con una precisión milimétrica; es decir, alrededor de 385 camiones de cascajo de siete toneladas cada uno, en un periodo de 180 días, lo que significa dos camiones diarios) hay que preguntarnos: ¿Podían pasar inadvertidos los movimientos diarios? Esas mínimas cifras sólo demuestran la descomposición de la clase política, y de la sociedad misma, resultado también de la apatía o el desinterés al que nos han inducido. Sin embargo, lo importante no son los metros escarbados ni removidos, ni la forma en que se dio a la fuga.

 

Lo importante y grave es que El Chapo está fuera porque el Estado fracasó en su política de seguridad, que de manera objetiva podemos aventurar se debe a la corrupción que como sociedad  no sabemos el nivel ni sobre qué bases se da. Si el espurio, el jefe del Ejecutivo del sexenio pasado declaró que había una guerra contra el narco, aunque después negara la afirmación, hoy tendrá que reconocerse que se fracasó en esa guerra y que la estrategia deberá cambiarse. No más hacer el trabajo sucio requerido por Estados Unidos; no hacer más el trabajo sucio de impedir que el trasiego de la droga en las fronteras llegue a los Estados Unidos, provocando que se quede en México y esté afectando a los jóvenes del país.

 

 

¿Qué hacer? 

 

Una estrategia de prevención, de atención a los adictos, de información constante y de desarrollo de alternativas sociales es lo que hace falta. Que los norteamericanos acaben con el consumo en su país, nosotros volvamos los ojos al nuestro y resolvamos. ¿O hay otra alternativa, además de la renuncia de todo un gobierno fracasado?

 

Digo fracasado porque lo mismo que se pierde en la guerra contra el crimen organizado, se fracasa en la convocatoria a la “ronda uno”, resultado de la reforma energética que privatizó el petróleo, igual que en la reforma educativa (por más que intenten las autoridades, Claudio X. González y Mexicanos Primero, la protesta en los estados va en ascenso); ni la reforma de salud, ni ninguna de las reformas estructurales han logrado imponerse en la sociedad aunque el legislativo y el poder judicial busque por todos los medios imponerlas; un ejemplo es la negativa de los amparos contra la reforma energética, contra la reforma educativa o contra la reforma laboral.

 

El Estado, en los tres poderes y los tres niveles de gobierno, no puede hacer nada más que administrar ese fracaso para dejarlo al sucesor, si antes no sucede otra cosa. ¿Qué puede hacer un gobierno incapaz de contener la corrupción, que parece los mantiene unidos?

  

 

Las medallas

 

En el último mes le han otorgado varias medallas al jefe del Ejecutivo. Viene el rey de España y le otorga una; va a Perú y le dan otra; viaja a Francia y la Sorbona (que no soborna ni la sobornan, aunque quién sabe) le otorga una por sus grandes aportes para el desarrollo de la educación superior cuando en México los presupuestos se reducen, la exclusión de estudiantes o aspirantes es muy amplia y los maestros tienen que hacer malabares para tener un sueldo medianamente aceptable y no se diga para lograr una pensión justa después de muchos años de trabajo: Los estímulos se acaban cuando se jubilan ¿Quién acepta ganar una sexta parte de lo que percibe? 

 

Me supongo que los mexicanos somos unos ingratos que no queremos reconocer las cualidades de estadista, de benefactor de las artes, las ciencias y el desarrollo humano del comandante máximo de nuestras fuerzas armadas. Por eso todos los secretarios (bueno nada más 13) viajaron a Francia, para celebrar esa máxima distinción. El refrán dice “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Hoy el jefe del Ejecutivo presume sus medallas pues carece de gobierno.

 

 

De pilón…

 

Y si de derrotas hablamos, es lamentable ver cómo está terminando el experimento griego. Parece que los poderes financieros mundiales lograron doblegar la voluntad del gobierno aunque no estoy seguro que logren doblegar al pueblo. La aceptación de las absurdas medidas impuestas sobre el país tendrá consecuencias imprevisibles. No podían dejar que un pueblo fuera soberano. Ahora, entre otras medidas, la legislación sobre temas económicos que realicen los griegos tendrá que ser sancionada por la Unión Europea para poder aplicarla. ¿Cuál es, entonces el camino? ¿Cómo podremos los países liberarnos de la explotación financiera? ¿La aceptamos como aceptamos todo lo que viene de ese artificio llamado “primer mundo”? ¿Y en México, cómo nos preparamos para lo que sigue?

 

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)