Opinión

Las cuotas sindicales en la reforma laboral

Es erróneo pensar que debilitando a los sindicatos, se obtiene un equilibro justo con el empleador, al contrario, sumerge a los trabajadores en el pozo. | Manuel Fuentes

  • 25/09/2019
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Quizá uno de los puntos más controvertidos de la reforma laboral del 1º de mayo de 2019, fue haber otorgado a los trabajadores la facultad de dejar de pagar cuotas sindicales con sólo pedirlo por escrito al patrón. Con esta adición se obsequió al patrón una picota, que antes no tenía, para debilitar las organizaciones sindicales.

La adición al artículo 110, fracción VI, párrafo segundo, curiosamente se cocinó hace 13 años por parte del sector patronal, el 7 de marzo de 2006, a través del diputado priista Armando Leyson Castro, propuesta que no tuvo éxito, sin embargo, el diputado panista Justino Eugenio Arriaga Rojas el 11 de abril de 2019, cubriéndose con piel de oveja sin cambiar una sola letra de la propuesta de aquel priista, logró con 417 votos la aprobación mayoritaria de diputados, incluidos los del partido Morena, ante la sorpresa de propios y extraños.

La adición quedó así:

 

Artículo 110.- Los descuentos en los salarios de los trabajadores, están prohibidos salvo en los casos y con los requisitos siguientes:

...

VI. Pago de las cuotas sindicales ordinarias previstas en los estatutos de los sindicatos.

El trabajador podrá manifestar por escrito su voluntad de que no se le aplique la cuota sindical, en cuyo caso el patrón no podrá descontarla;

 

En 2006 la iniciativa de origen del diputado priista Leyson, retomada en 2019 por el panismo y avalada por el morenismo, ideada por el sector patronal de ese tiempo, señalaba que las cuotas sindicales aportadas por el trabajador no eran necesarias para los sindicatos ya que sus recursos:

"...emergen del ingreso que les respectan (sic) los acuerdos patronales consignados en los contratos colectivos..."

"Por ende, estamos hablando de que las cuotas sindicales yacen en el plano de una figura innecesaria en el margen de la obligatoriedad."

El legislador priista para sustentar su tesis antisindical, contraria a los trabajadores, utilizó un argumento para supuestamente hablar en su defensa, cuando su objetivo era lo contrario:

"La cuota sindical en nuestros tiempos es una medida que en muchos casos afecta al bolsillo del trabajador en su esfera económica individual."

Con la referida adición del párrafo segundo se entregó en bandeja de oro a los empleadores, sin la necesidad de dar vista a las organizaciones gremiales, la posibilidad de poder inmiscuirse legalmente en asuntos sindicales, nada más y nada menos que en la fortaleza de su patrimonio económico.

La adición del segundo párrafo de la fracción VI del artículo 110 permite ahora al patrón cerrar la puerta de su oficina, estar a solas con su trabajador, y colocar un reluciente letrero por fuera:

-Prohibida la entrada al sindicato, estamos conjurando contra ti.

Ahora son los patrones, quienes, desde los galerones de sus fábricas o centros financieros, apoyados en la teleinformática, ataviados en vestimentas de seda y cuello blanco, lanzan proclamas de:

¡Viva la libertad sindical! ¡No a la cuota sindical!

Ahora hasta se han convertido en consejeros sindicales de sus trabajadores:

-No te dejes amigo, ¡deja de pagar tu cuota sindical, firma este ¨machote¨ (elaborado por mis abogados) en el que me pides dejes de pagarla y listo!

¡No tendrás represalia, la ley laboral te protege!

La adición al artículo 110 de la ley laboral, en vigor desde el dos de mayo de 2019, ya aplica en cientos de centros de trabajo por la gestión desinteresada (¿?) de los patrones, quienes la presumen como la gran conquista de los nuevos tiempos.

La reforma se aprobó como mantequilla en la Cámara de Diputados ante la actitud de la mayor parte de líderes sindicales que se han embolsado las cuotas sindicales de sus agremiados y como dicen en mi barrio de la Doctores: no le rinden cuentas ni a Dios. Sin embargo, la adición del artículo 110 (de combinación priista y panista) no sancionó conductas de ese tipo de dirigentes, sino con ese pretexto le pegó de frente a las organizaciones sindicales para buscar reducirlas a su mínima expresión o desaparecerlas.

Esta picota patronal, es parte de una reforma laboral contradictoria que mandata la participación de los trabajadores en las decisiones fundamentales para validar sus contratos colectivos de trabajo, su contenido, la designación de sus dirigentes mediante el voto directo, personal y secreto, además de mayor trasparencia en sus finanzas, y permite al mismo tiempo coexistan figuras jurídicas contra los sindicatos para disminuirlos en su capacidad económica y dificultarles sus mecanismos de defensa.

Experiencia brasileña

Recientemente nos enteramos de la situación que viven los sindicatos en Brasil a propósito de una reforma laboral de noviembre de 2017, que condiciona la entrega de las cuotas sindicales si existe la autorización por escrito de los trabajadores. Esta medida legislativa ha significado que más del 90% de las organizaciones sindicales ya no reciba cuotas sindicales, ¡un hecho sin precedentes en el mundo del trabajo!

El abogado brasileño Domingos Sávio Zainaghi, fue quien alertó lo que ocurre actualmente con los sindicatos de su país, esto en el escenario del III Congreso Latinoamericano de ILTRAS y el V Congreso del Derecho del Trabajo y Seguridad Social realizado exitosamente del 18 al 20 de septiembre en la ciudad de Toluca que reunió a decenas de destacados especialistas del mundo laboral y convirtió a esa ciudad en el mundo del derecho laboral, evento coordinado por el consejero del poder judicial mexiquense Luis Gerardo de la Peña Gutiérrez y el abogado empresarial Tomás Natividad Sánchez y como operador a Francisco Javier Martínez.

Sobre este fenómeno que se produce en América Latina, el doctor en derecho y académico Arturo Martínez y González lamentó la existencia de estas figuras jurídicas en México que reblandecen a los sindicatos, ya que tarde que temprano perjudicarán a las empresas al perderse poder de interlocución con los trabajadores. Es un retroceso muy grave en perjuicio de los sindicatos, comentó.

Por otro lado, es conveniente resaltar la existencia de una corriente mundial que busca imponer reformas legales para minimizar a los sindicatos, dividirlos y poner al trabajador en el centro, como individuo aislado, sobre cualquier tipo de colectividad.

Es erróneo pensar que debilitando a los sindicatos, se obtiene un equilibrio justo con el empleador, por el contrario, sumerge a los trabajadores en el pozo, donde habitan los salarios mexicanos, donde no se logra rescatarlos cortando la cuerda de escape.

En nuestro país debe concretarse una segunda fase de reformas laborales que corrijan los errores cometidos en la reforma del 1º de mayo, que se hizo a las prisas, para obtener una complacencia deslucida con nuestros vecinos del norte.