Opinión

Las causas de la ciudad: educación y las tarjetas Sheinbaum

Las Tarjetas de Claudia no son más que un intento bien medido de entrar a las familias mexicanas donde saben que les han fallado más: en la cartera. | Ana Villagrán

  • 06/01/2022
  • Escuchar

Cuando yo tenía 7 años me acuerdo que acompañé a mi mamá a abrir mi primera cuenta de banco para poder depositar mes a mes lo que me daban de mi beca de rendimiento escolar. Era muy feliz, cada que yo sacaba un 10 el Estado me reconocía el esfuerzo de hacer mejor tarea y estudiar más para el examen en lugar de jugar videojuegos o salir a jugar toda la tarde con mis amigos. Yo fui una niña que entregaba todo para sacar dieces, nadie me lo regalaba, lo trabajaba todos los días.

Bien, es cierto que a mí no me tocó trabajar cuando fui niña, me tocó hasta que fui adolescente, también es que yo crecí creyendo que el Estado reconocía y promovía a todos aquellos que se esforzaban más y por eso les daba una beca de rendimiento. Y crecí en una ciudad y un país donde se premiaba a los más destacados para que fueran aún mejores por la capital que los estaba formando. 

Las tarjetas de Claudia Sheinbaum no son más que un intento bien medido de entrar a las familias mexicanas donde saben que les han fallado más: en la cartera. Es el primer ticket de la campaña presidencial, anunciando que su gobierno va a seguir el camino de López Obrador: dar programas sociales a cambio de un apoyo ciego y desmedido aun si eso implica quitarle valor a todo lo que importa y motiva el desarrollo individual de la gente. Sus prejuicios ideológicos están destruyendo todo lo que nos ha hecho grandes como nación y volviéndonos chiquitos y más dependientes.

Incentivan la dependencia y no el desarrollo. Al haber sido yo misma beneficiaria muchas veces de becas escolares gracias a mis calificaciones, entiendo el origen y el motivo de las becas como un programa solidario, que te ayuda porque lo necesitas, pero también porque te lo mereces y porque te lo has ganado. Es motivar a las y los niños a que sean mejores, no es discriminarlos, es motivarlos a crecer y ganarse la beca.   

Tampoco es premiar el egoísmo mientras se premia la solidaridad, como afirmó la Jefa. Democratizar los malos resultados no nos convertirán en un mejor pueblo, sino en una masa inconforme que día a día pide más y que cree que sin importar su entrega o visión de vida ya se merecen un apoyo del Estado y la verdad es que no debería ser así. Premiar la mediocridad es y seguirá siendo uno de los graves errores de la 4T y no podemos quedarnos callados ante eso. 

Una beca escolar debería premiar los resultados y no quitarle el incentivo de motivar a cada niño y niña mexicana a aumentar sus calificaciones y experiencia en las aulas para ser mejor y tener acceso a mejores oportunidades escolares futuras. La Tarjeta de Claudia motiva la mediocridad y no incentiva el desarrollo ¿para qué me esfuerzo en sacar 10 si con un 6 también me dan dinero? Dinero que al final no sabemos si se gastan los papas y los niños no tienen beneficio alguno. 

No dudo que muchas, pero muchas familias sí lo usen para la subsistencia de todos los días, cosa nada menor, pero no me quiero desviar del eje central de esta columna que es la educación y los niños capitalinos. 

Para suplir la situación de Juana, la niña hipotética de la que habla la Jefa de Gobierno en Twitter, deben existir políticas públicas que incentiven la alimentación en cada plantel, la salud psicológica y física y apoyos para el transporte público. Ninguna de las tres anteriores son políticas ejes de este gobierno capitalino. Se centran en dar dinero para comprar a los padres de familia, no se centran en el desarrollo y las condiciones del infante.  

Y tampoco se confundan, las críticas contra las tarjetas Sheinbaum no es una crítica a la escuela pública. Las y los grandes políticos mexicanos de este país hemos egresado de un plantel que depende del Estado, le debemos todo a la escuela pública, no va por ahí, es una crítica a la manipulación, a la pérdida de valores individuales para la excelencia y una clara señal de que en este país lo que importa es hacer campaña no mejorar a nuestra sociedad. 

¿Qué hace realmente falta para que más Juanistas saquen 10 y tengan todo lo necesario para sacar su primaria, llegar a secundaria, terminarla, escoger su preparatoria y acabar la Universidad? El tema de la educación en México va más allá de homologar los apoyos escolares en formas de becas, se necesita una transformación de fondo que involucre el amor por estudiar y el desarrollo de habilidades individuales para buscar ser las y los mejores, y nuevamente señores no es fomentar el egoísmo y “las actitudes negativas del neoliberalismo”, es buscar tener a las y los mejores ciudadanos , porque ninguna nación ha salido adelante con ciudadanos conformistas que solo estiran la mano esperando lo que el gobierno les dará, como busca Morena y la 4T. Así no vamos a salir adelante nunca. 



Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.