Opinión

La ventaja de Monreal

Todavía es incierto qué vaya a suceder con el Senador Monreal, pero tiene la ventaja de no saberse el elegido. | Carlos Gastélum

  • 12/01/2022
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Ricardo Monreal no es un político cualquiera. Inició su carrera en el PRI y, tras la ruptura, migró al PRD manteniéndose luego en el espectro de los llamados partidos de izquierda con el PT, MC y Morena. Si algo ha sabido hacer bien, es el de mantenerse vigente en política.

Desde finales de los años ochenta, Monreal ha ocupado ininterrumpidamente puestos de elección popular, salvo tras su salida del Gobierno de Zacatecas en 2004 y la llegada al Senado en 2006. Durante este trayecto alcanzó entre las más altas posiciones a las que un político en México puede aspirar: Gobernador de su estado, Diputado Federal en tres ocasiones, Senador tres veces también y Jefe Delegacional en la Ciudad de México.

Cuando intentó llegar a la Jefatura de Gobierno en 2018 las cosas no salieron bien. Las encuestas de Morena terminaron por encauzar a Claudia Sheinbaum y Monreal terminó como Coordinador del Senado. Esta posición, sin duda, la ha sabido aprovechar: iniciativas polémicas, negociaciones difíciles, y las visitas a Palacio Nacional atrajeron los reflectores de su protagonismo político. 

No obstante, rumbo a la sucesión presidencial de 2024 las cosas cambian. Las señales indican que el presidente López Obrador, personaje sobre el cual gravita la fuerza electoral de Morena, no cuenta a Monreal entre sus opciones para la candidatura. Tampoco el método que sugiere el presidente, el de la encuesta, sabe que terminaría por darle una ventaja significativa. Mucho menos la dirigencia actual del partido anuncia vientos a favor. 

Al desafío de encontrar terreno fácil para contender a la presidencia se le suman otros: partidos políticos alternativos que no alcanzaron registro, colaboradores cercanos en situaciones complejas, peleas abiertas con personajes de la 4T y presuntos arreglos familiares poco favorables a su imagen.  

Pero ante este contexto, Monreal tiene una ventaja: sabe que no cuenta con la bendición de Palacio, y eso lo obliga a tomar acción. 

Ya el año pasado confesó su aspiración a la candidatura presidencial, cuestionó los métodos de selección propuestos, y comenzó un deslizamiento hacia posturas más moderadas en su agenda legislativa. Para iniciar el año, otorgó una larga entrevista al periódico Reforma, medio con el que AMLO tiene confrontación diaria, y anunció el peligro de los radicales para el futuro de México. 

Estas decisiones han venido con costos. A las ya extintas visitas bilaterales con el presidente se le sumó una sanción pública en donde López Obrador se manifestó como radical, y presumió de ello. También, senadores no afines a Monreal ya pusieron sobre la mesa su posible remoción como Coordinador en la próxima reunión plenaria. Otros lo tachan de traidor. 

Si bien el Senador insiste en que no habrá rupturas, deja entrever posibles salidas alternativas para encontrar espacios a su proyecto. Entre los elementos que le dan peso político propio está el Gobierno de Zacatecas, donde su hermano está al frente y su familia tiene una importante presencia regional; grupos afines políticos en la Ciudad de México; gobernadores hoy en funciones a quienes impulsó como candidatos desde el Senado; y legisladores en la Cámara Alta con quienes ha construido cercanías. A esto se suma su oficio político de negociador para aprobar seis reformas constitucionales propuestas por el presidente López Obrador, lo que lo volvió tan necesario en los primeros años de la 4T, y los puentes tendidos con los partidos de oposición. 

Todavía es incierto qué vaya a suceder con el Senador Monreal, pero tiene la ventaja de no saberse el elegido.

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