Opinión

La urgencia de seguridad

No se puede resolver en un abrir y cerrar de ojos el caos creado en los últimos 24 años por gobiernos omisos y permisivos. | César Gutiérrez

  • 19/07/2021
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Dentro del arte militar existe la contrapropaganda, que es parte esencial en el manejo y difusión de la información y que comúnmente es utilizada para la guerra psicológica. En la actualidad los pseudoexpertos en seguridad la usan para tratar de tergiversar la labor de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional. Es lamentable que lejos de ayudar con propuestas, se limiten a la crítica destructiva. México requiere que tengamos mujeres y hombres que luchen por su país. No necesitamos payasos detrás de un micrófono o escritorio.

Diversos estudios indican que las elevadas tasas de criminalidad e inseguridad son un obstáculo para el desarrollo económico, causando efectos negativos en: 

1) La calidad de vida de los ciudadanos de a pie

2) El clima de los negocios, al ser extorsionados o pedirles cuota de derecho de piso 

3) En la efectividad para combatir el crimen, entre otros.

Dentro del marco jurídico constitucional están claramente establecidas las garantías individuales y la presunción de inocencia. Hasta este momento en México, los delincuentes de alto calibre deben ser juzgados con pruebas plenas y no fabricadas por la policía de investigación o el ministerio público. De aquí nace la necesidad de tener personal capacitado con policías profesionales, que realmente materialicen la etapa de la investigación inicial.

Sin embargo, lo que observamos es:

a) falta de personal, 

b) falta de capacitación y adiestramiento, 

c) falta de liderazgo en diversos niveles de mando, 

d) falta de coordinación entre autoridades de los tres niveles de gobierno, para agilizar los procedimientos en el correcto ejercicio de la acción penal. 

Todas estas deficiencias causan un alto impacto en los índices delictivos a nivel municipal y estatal, debido a que mucho del presupuesto facturado para la seguridad pública, no brinda los resultados que el ciudadano requiere y hasta el momento son nulos y obsoletos. 

De igual manera, aunado a los diferentes compromisos que adquieren y promesas que realizan diversos actores políticos, se propician redes de complicidades para obtener beneficios de cualquier índole. De esta manera los delincuentes compran la impunidad. Esto ocasiona que de manera paralela se incrementen los problemas sociales en cada entidad federativa. Ante esta simulación, no puede materializarse la prevención del delito.

Como hemos visto, las víctimas prefieren no denunciar para evitar el vía crucis que se vive al acudir a los ministerios públicos. Los ciudadanos estamos hartos de padecer la excesiva burocracia que retrasa cualquier trámite en las diferentes dependencias municipales y estatales. Estamos peor que la época feudal con el pago de tantos impuestos, el alza de los precios de la canasta básica, el precio de la gasolina, entre tantos otros.

Todo este collage provoca la omisión de los funcionarios públicos para generar resultados en el proyecto de nación. Nos están quedando a deber. Si no pueden hacer caminar a la economía, si no pueden garantizar la seguridad, si no pueden hacer bien su chamba, que renuncien y dejen a otros que sí puedan ayudar al presidente a consolidar la cuarta transformación.  Ante una situación adversa no tomar decisiones es la peor resolución, hay que actuar con determinación. 

La famosa militarización del país sigue siendo tema de conversación de columnas de quienes se dicen ser especialistas de seguridad. Es curioso que la urgencia de seguridad en el país es latente, pero se les olvida hablar de cómo las instituciones de seguridad pública de los tres niveles de gobierno fueron olvidadas en los últimos 20 años. Se les olvida que quienes estaban encargados de fortalecer a dichas instituciones no solo no lo hicieron, al contrario, parecería que les convenía mermar a las instituciones a su cargo. Nunca se buscó profesionalizar, instruir, ni fortalecer a las corporaciones policiacas. Salvo honrosas excepciones de intentos aislados por algunos gobernadores o presidentes municipales, pero que al cambio de gobierno se volvía a la misma actitud permisiva y omisa de siempre. La necesidad de seguridad nunca ha sido prioridad para el gobernante, ya que no vive en carne propia las consecuencias de la inseguridad, salvo que los ataques sean directos a su persona en forma de atentados. Entonces sí se vuelve una prioridad atacar y desarticular a esos grupos criminales.

Seguiremos viendo a las Fuerzas Armadas en la calle, bajo la consigna de brindar seguridad a los ciudadanos. No se puede resolver en un abrir y cerrar de ojos el caos creado en los últimos 24 años por gobiernos omisos y permisivos. La estrategia de cortar las cabezas de los líderes criminales, sólo derivó en un monstruo de mil cabezas que toma el control territorial de pequeños espacios en todo el territorio nacional. Se creyó erróneamente que con la captura de los líderes los grupos criminales desaparecerían, sin embargo sólo crearon un caos mayor con la creación de pequeños grupos criminales. Estos volvieron a tener control territorial y en lugar de dedicarse al narcotráfico empezaron a diversificar sus actividades al grado de controlar todo aquello que tuviera que ver con ingresos del crimen. Nuevamente se equivocó la estrategia. Los grupos criminales supieron adaptarse mejor a esta nueva realidad y la autoridad sigue intentando combatir esta nueva forma de delincuencia con policías mal pagados, mal preparados, sin apoyos, y mal vistos por la sociedad y sus propios jefes que los dejan solos y los envían al matadero. Con fiscalías limitadas e impotentes, no por gusto, si no por falta de material humano, recursos y apoyo. Lo que a los grandes analistas se les olvida mencionar es que el grado de descomposición que vivimos viene desde hace décadas en el país. Todos aquellos que callaron por años, ahora gritan, claman justicia y seguridad cuando ellos eran los primeros en aplaudir una estrategia fallida a todas luces que solo beneficiaba a unos cuantos. 

Por último, la creación de la Agencia Nacional de Aduanas de México tendrá facultades autónomas administrativamente, de gestión y operaciones. Esto es una buena noticia, ya que tendrán independencia del Servicio de Administración Tributaría, SAT, lo cual era una necesidad ante los acuerdos firmados en el T-MEC. Esto apoyará y agilizará la actividad comercial en nuestro país. Contará con personal militar entre sus filas, pero será Horacio Duarte quien seguirá al frente de este organismo, lo que garantiza que por lo menos no existan los ya conocidos reclamos de la supuesta militarización del país. Esperemos a ver cómo será llevada a cabo la modernización de esta dependencia que mucha falta hace al país. 

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