Opinión

La transición

Todas las áreas gubernamentales, en sus distintos niveles federal, estatal y municipal, en donde habrá cambio de gobierno, están vueltos locos. | Manuel Fuentes

  • 04/07/2018
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Cinco largos meses restan para el cambio de gobierno. Se le llama transición a la mexicana, a aquella en la que los equipos de trabajo entregan el mando y se apresuran, unos, para esconder todas las inmundicias que cometieron, y otros, para buscar por todos los rincones y hasta por debajo de la mesa todas las corruptelas operadas por sus antecesores.

Todas las áreas gubernamentales, en sus distintos niveles federal, estatal y municipal, en donde habrá cambio de gobierno, están vueltos locos. El desorden que dejan es fenomenal. El presupuesto se ha acabado en diversas dependencias a pesar de que el año aún no termina. El dinero que les queda lo están usando en licitaciones tildadas de “urgentes” (para los amigos, dicen). El objetivo a cumplir es que no quede nada, para que los nuevos funcionarios cuando lleguen se encuentren con las arcas vacías.

Quienes ya se van, no quieren perder el tiempo

Siguen con las licitaciones de asignación directa por millones y millones de pesos. El motivo, dicen, es la urgencia de la operación (un pretexto más) porque la administración no puede parar (¿quién les cree?). La verdad es que buscan “auto-indemnizarse”, ya que no saben cuánto tiempo estarán sin empleo y tienen que buscar negocios en otro lado.

Los trabajadores contratados “por honorarios” son los que sufren más. Ellos han sustituido al personal de base que ya se jubiló, que renunció o que fue separado por reestructuraciones. Son miles y miles los que trabajan en todas partes y hacen operar áreas sustantivas de gobierno, sin seguridad social, sin prestaciones y sin estabilidad en el empleo. Sus jornadas son inhumanas y serán los primeros en irse a la calle.

Las empresas outsourcing que prestan servicios al gobierno quienes son los que sustituyen a los empleados públicos y compras inútiles. Están armadas con los amigos del señor director en turno y apresuran para que se les paguen las cuentas adelantadas.

Los más atareados en las últimas horas son los técnicos financieros del nuevo gobierno (y los que se van, a pesar de sus caras largas tienen que ajustar las cuentas para que éstas cuadren). El presupuesto lo aprueba el nuevo Congreso y este debe contener el inicio del cumplimiento de las promesas hechas en campaña. Debe contemplar respuestas a preguntas como ¿Cuánto de deuda externa? ¿Cuánto de pago de pensiones? ¿de pago de salarios a los cientos de miles de trabajadores? ¿Cuánto de pago de servicios?

En las áreas de Contraloría no deja de sonar el teléfono. Piden que los auditores se presenten con los jefes que se van para que les revisen los documentos. Son miles y miles de papeles que tienen que ser limpiados y ordenados. Ya no vendrán los amigos a revisar, los que vienen quieren cuentas claras.

Pero no todo son pérdidas, también hay aumentos...

Aumentos en el precio de la gasolina, el gas, la luz, el agua, los alimentos, las tarifas de transporte, las carreteras, las tasas de interés en créditos. También hubo aumentos en el número de desaparecidos llegando a 34 mil 270 de acuerdo a cifras del RNPED, el número de muertes en “la guerra contra el narco” sumando 234 mil muertos, aumentó el número de feminicidios registrando 1,640 casos (conocidos) en los últimos tres años, la miseria también tuvo un aumento con 53.4 millones de pobres de acuerdo al CONEVAL (43.6% de la población “es pobre porque quiere”), la inflación con su 4.56% (a pesar de estar maquillada) la más alta desde 2009, y los migrantes ¿Cómo olvidarlos? Si 12.3 millones de personas han tenido que abandonar su hogar en busca de mejores oportunidades.

Como olvidar el trabajo constante. Mantener de miseria el salario mínimo en 88.36 pesos al día no es una tarea fácil, obviamente ese es el salario de los trabajadores no del funcionario quien lo fija, él percibe un modesto ingreso de 173 mil pesos al mes. Además se mantuvo constante el desempleo en 3.4% ¡si se generaron empleos! Mal pagados, con jornadas laborales extenuantes, carentes de seguridad social y alejados completamente de la definición de “trabajo digno”, lema de campaña del que ya se va.

En el tintero de las promesas

En el tintero de las promesas están los despedidos de la reforma educativa. Es urgente diseñar una nueva propuesta en la que participen maestros, alumnos, padres de familia para lograr una educación integral con una visión de nación. Igual de imperativo es rescatar las riquezas naturales, el petróleo, la electricidad, el gas para bien del país y no de unos cuantos.

Parar esa contrarreforma laboral que se apuntaló de manera insolente en la Constitución y acabó con todo resquicio de libertad sindical, que abrió la puerta en par a las empresas outsourcing y a los contratos de protección para mantener los salarios en los niveles más bajos. De miseria.

Con este cambio de gobiernos a todos los niveles, están empezando a salir las ratas por todos lados, a escabullirse…

No me acuerdo ni de tu nombre

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota

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