Opinión

La trama rusa ¿verdad o injuria?

Las potencias están desarrollando la mayor tecnología posible | Jorge Iván Garduño

  • 17/03/2018
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Las superpotencias viven momentos decisivos, y aunque no se hable abiertamente, la realidad es que en la actualidad estamos viviendo una especie de carrera nuclear como si fuera un asunto “normal”, pero ahora, a diferencia de la posguerra de la segunda mitad del siglo pasado, la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y Rusia se ha revivido desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la presunta injerencia de Moscú en las elecciones norteamericanas del 2016.

Apenas en enero pasado el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha declarado que el enemigo número uno de ellos no es ya el terrorismo, en parte por el debilitamiento de ISIS y el decremento en la actividad terrorista a nivel mundial según reportó el funcionario, y ahora se centran en los llamados enemigos número uno: Rusia y China, superpotencias que están desarrollando armamento nunca antes visto, por lo que las tensiones entre estas naciones y Norteamérica surgen nuevamente.

La carrera nuclear

Como ejemplo de ello, es cómo en días pasados Vladimir Putin, presidente de Rusia, mostró ante las cámaras armamento nuclear de última generación diciéndole muy directamente al mundo que Rusia ha desarrollado ya armamento supersónico, lo que significa, según los conocedores del tema armamentístico, que con un solo misil supersónico Moscú puede esquivar cualquier defensa existente alcanzando su objetivo hasta que el misil explote en el mismo, además de poseer drones nucleares, torpedos submarinos, enviando así el mensaje, sin decirlo verbalmente: “les estamos ganando en esta carrera nuclear”, acontecimiento que prende las alarmas en Estados Unidos.

Con ello, nuevamente entramos a un ambiente de “guerra fría”, estamos de vuelta en los años 50’s y años 60’s del siglo XX donde, en pleno siglo XXI, las potencias están desarrollando la mayor tecnología posible para lograr superar a la otra, algo económicamente elevado, pero a diferencia de la Guerra Fría post Segunda Guerra Mundial, ahora no es bipolar, tenemos a una tercera potencia: China, e incluso Europa entraría en esta tensión nuclear.

En medio de todo este escenario de aparente “guerra fría resurgida”, surge el caso del ex espía ruso envenenado en Reino Unido, Serguéi Skripal de 66 años, quien fue atacado el pasado 4 de marzo con un gas nervioso al que fue expuesto en un centro comercial. En el ataque también resultaron afectadas su hija y otras 21 personas, entre ellas un agente de policía británico que llegó al lugar para atender la emergencia. Un hecho que enrarece y tensa las relaciones entre Londres y Moscú.

El caso del ruso Serguéi Skripal toma notoriedad al saber que en 2006 fue condenado a 13 años por un tribunal moscovita que le declaró culpable de trabajar para los servicios secretos británicos y de revelar las identidades de otros agentes rusos. En 2010 se benefició de un intercambio de espías y desde entonces se encuentra refugiado en Reino Unido.

El espía ruso

No es el primer episodio de estas características que se produce en suelo británico. El caso más famoso de los últimos años es el del también ex espía Alexander Litvinenko, quien en 2006 falleció tras ingerir polonio depositado en la taza de té que bebía. En 2012, Alexander Perepilichnyy, un empresario ruso que estaba colaborando para destapar una trama rusa de blanqueo de capitales, falleció de un infarto. En su estómago se encontraron restos de una planta venenosa. Y en 2013, el magnate y opositor ruso Borís Berezovski apareció ahorcado en su casa.

Diez años después se reabre el caso de Alexander Litvinenko

Lo sucedido en Salisbury ha afectado a más personas que al objetivo del supuesto ataque, por lo que medios británicos la han calificado de una acción terrorista indiscriminada, por su parte, la actitud del gobierno británico fue prudente al decir que no había que sacar conclusiones apresuradas. Sin embargo, no por ello se dejaron de escuchar voces de condena y repudio, como la advertencia del ministro de Exteriores, Boris Johnson, quien aseguró que Londres contestará de manera “fuerte y apropiada” si Moscú está detrás de la acción.

Tras ya varios días del atentado, se ha identificado ya el gas nervioso que se utilizó como Novichok, desarrollado por la Unión Soviética y, en teoría, destruido posteriormente, Londres pidió a Rusia explicaciones, obteniendo solo amenazas y desmentidos sin credibilidad.

La reacción de Londres ha sido contundente y tiene un importante calado político. Ha considerado el atentado como “un uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido”. Es decir: un ataque directo. El Gobierno de Theresa May ha anunciado además una batería de represalias entre las que destaca la expulsión de 23 diplomáticos rusos de suelo británico. Se trata de la mayor expulsión de representantes rusos desde la caída de la Unión Soviética. Además, May ha decretado la suspensión de los contactos diplomáticos al más alto nivel así como la cancelación de la visita de Sergei Lavrov, ministro de exteriores ruso.

Elecciones Rusia 2018

Rusia, que este próximo domingo celebra elecciones presidenciales, se ha limitado a repetir el argumento exculpatorio empleado anteriormente, por ejemplo, tras el asesinato del ex espía Alexander Litvinenko en 2006: Reino Unido debe presentar pruebas de sus suposiciones. Pero en vez de colaborar en la investigación, Rusia ejecuta una agresiva defensa verbal. Con acierto, May ha apuntado dos hipótesis. “O bien el Gobierno ruso es responsable directo del ataque o bien ha perdido el control de un arsenal químico ilegal”. Sea cual fuera, las dos apuntarían a la responsabilidad de Moscú.

De confirmarse la responsabilidad de Rusia en el caso de su ex espía envenenado, las tensiones entre Londres y Moscú aumentarían lo que podría provocar mayores confrontaciones afectando las relaciones entre Europa, Rusia, China y Estados Unidos, poniendo en riesgo la estabilidad geopolítica y de paz en todo el mundo.

Lo cierto es que, Rusia ha vuelto al escenario mundial en busca de un papel relevante en la geopolítica mundial, y ello no abona en nada para la paz y tranquilidad nacional de nadie.

La trama rusa apenas comienza.

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Esta semana en DIORAMA, aquí mis recomendaciones literarias:


Prolongación de la noche” (Alfaguara) de Ignacio Solares. Algo misterioso y fantástico habita estos cuentos. Fantasmas, hoteles poseídos, dimensiones paralelas, una versión alterna de la historia, donde los héroes palidecen, y un espejo donde enfrentarás tus miedos y deseos ocultos. Cada cuento es eslabón de una cadena que resuena en mitad de la noche como el cascabel de una víbora. Con su proverbial maestría de tejedor de historias, Solares ha reunido aquí 47 textos, algunos tan breves como un aforismo, donde hay reflexiones sobre la vida y el deseo, el amor y la muerte.

Prolongación de la noche reúne filias del autor: su vena de historiador, la "dislocación de la realidad", la mística espiritual, la crónica periodística. Son cuentos donde el miedo rompe la armonía; los personajes se sienten observados y la angustia de vivir se refleja en sus actos; sin embargo, siguen adelante, porque en el fondo se saben criaturas de Dios y porque tal vez la realidad es tan sólo una prolongación de nuestros sueños.


El color del silencio” (Roca Editorial) de Elia Barceló. 16 de julio de 1936, Islas Canarias. Un asesinato desencadena el golpe de Estado de Franco y el inicio de la Guerra Civil española.

20 de julio de 1969, Rabat, Marruecos. Una familia celebra el aterrizaje en la Luna en el jardín de una antigua mansión. Un asesinato tendrá lugar esa misma noche, destrozando el destino de la familia.

Madrid, época actual. Helena Guerrero es una artista de renombre internacional, conocida por las sombras que invaden sus cuadros y que, aparentemente, reflejan un misterio de su pasado que nadie ha sabido nunca explicar. Ahora, después de muchos años viviendo en el extranjero, en Adelaida, Australia, tres sucesos conspiran para traerla de vuelta a Madrid, tres episodios que reconfigurarán su pasado y su futuro: una terapia psicológica llamada «constelación», una boda en su familia y un correo electrónico de su distanciado cuñado le darán las pistas para descubrir qué sucedió realmente con su hermana Alicia, en 1969.  Junto con Carlos, su pareja actual, Helena irá en búsqueda de respuestas a las terribles preguntas que la han acechado durante toda su vida. Viajará a Rabat, a la antigua mansión de su familia, La Mora, y se adentrará de nuevo en los frondosos jardines que han resguardado, durante años, con recelo, un oscuro y silencioso secreto familiar, el mismo secreto que parecía hablar, desde hace mucho tiempo, a través del color y de las sombras de sus cuadros.

Una novela que lo tiene todo. Una mujer fuerte, una historia maravillosamente elaborada, una ambientación sorprendente, un misterio vinculado a uno de los episodios más oscuros de la historia de España, un secreto de familia.


El Príncipe” (Sélector / Buque de Letras) de Nicolás Maquiavelo. Quizá no haya otro libro como El príncipe que genere en extremo tanto defensores como detractores Los historiadores coinciden en que Maquiavelo lo que deseaba es que de Italia surgiera un soberano conquistador, capaz de expulsar a los extranjeros y establecer la unidad nacional. El príncipe que quería Maquiavelo para Italia debía seguir un comportamiento estricto para gobernar al interior: la norma de la justicia y la moral. Mientras que para las estrategias exteriores requería de hacer todo lo necesario y preciso para la salvación de la patria. En la época moderna, cuando se han reproducido aspiraciones políticas semejantes a las existentes en la época de Maquiavelo, las doctrinas de éste han encontrado cobijo por parte de los defensores convencidos de que el despotismo es el camino adecuado.


El cascanueces” (Sélector) de E. T. A. Hoffmann. María y Federico están felices de celebrar la Navidad en compañía de sus papás y su padrino Cristian. Junto al árbol navideño, la pequeña encuentra a un extraño hombrecillo: el Cascanueces, quien se convertirá en un gran héroe al vencer al rey de los ratones; así se gana el cariño y el respeto de María.

Este maravilloso cuento te lleva a dos mundos a la vez: uno real (la Nochebuena, la casa del Consejero de Sanidad) y otro de fantasía (el país de las Confituras, el de la Mermelada o el del Alfajor).


La rebelión” (Ediciones B) de David Anthony Durham. En esta emocionante novela histórica somos testigos de la rebelión más famosa de la historia desde diversos, y a veces opuestos, puntos de vista, entre ellos el del propio Espartaco, el visionario cautivo y gladiador cuya constancia y carisma convierten la fuga de una prisión en una rebelión multicultural que amenaza a un imperio; el de la profética Astera, cuyo contacto con el mundo de los espíritus y sus augurios guía el desarrollo de la rebelión; el de Nonus, un soldado romano que se mueve a ambos lados del conflicto en un intento, en parte desesperado, de salvar la vida; el de Laelia y Hustus, dos niños pastores incorporados a las tropas de la rebelión de los esclavos, y el de Kaleb, el esclavo al servicio de Craso, el senador romano y comandante que carga con la poco envidiable tarea de aplastar una insurrección de meros esclavos, todo ello en un entorno de violencia, heroísmo y traición.

Lo que está en juego con la rebelión de Espartaco es nada menos que el futuro del mundo antiguo. Nadie aporta más brío, inteligencia y frescura a la novela sobre la época clásica que David Anthony Durham.