Opinión

¡La torpeza que vencerá a López Obrador!

AMLO sigue empeñado en mentir, engañar, confrontar, censurar y defraudar a los que votaron por él. | Ricardo Alemán

  • 10/02/2020
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La pregunta recorre el país, sea en comederos políticos, en tertulias y hasta en encuentros familiares.

¿Qué instrumentos legales existen para deponer a un presidente que día a días –y todos los días–, engaña, miente, viola la Constitución y que, incluso, nos regala en cadena nacional señales evidentes de alteraciones emocionales?

La respuesta a la interrogante es elemental. No existe posibilidad legal alguna para deponer al presiente López Obrador, a pesar de que violenta la Carta Magna, que juró respetar.

¿Por qué?

Porque AMLO tiene el control total de los Tres Poderes de la Unión; el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Es decir, que el presidente Obrador destruyó la División de Poderes y tiene casi todo el poder en un puño.

Por esa razón, ni el Poder Legislativo y menos el Judicial harán nada para remover a un mandatario que viola los básicos de convivencia democrática.

¿López tiene todo o casi todo el poder en sus manos?

En efecto, el único poder que Andrés Manuel no tiene bajo su control es el poder del voto; el control de las elecciones.

Y es que, hasta hoy –y a pesar de los intentos por convertir a todo el país en clientela electoral y de las intenciones de destruir al INE–, los procesos electorales están en manos del ciudadano, sobre todo de los más de 60 millones de mexicanos que no votaron por Obrador y que, potencialmente, tienen en su poder el futuro del país y la eventual derrota de AMLO en las elecciones federales de julio de 2021 y julio de 2024.

Pero también es cierto que día a día son más los mexicanos que escapan de las garras de la política pública del engaño y la mentira oficiales; cada día son más los que descubren el fracaso del gobierno de AMLO en todos los rubros; económico, de seguridad, laboral, de salud, crecimiento económico, de corrupción, y hasta diplomático.

Es decir, que hoy, con el “gobierno del cambio”, de “la honestidad valiente” y de “primero los pobres”, estamos peor que cuando estábamos mal.

Y, por esa razón, cada día son más los conversos que, con toda razón, se dicen engañados, desilusionados y hasta traicionados por un político y un presidente que lleva al país a la ruina económica y a la destrucción de la democracia toda.

También por eso, no pocas encuestas y sondeos sobre la popularidad de AMLO, muestran una caída sostenida; una gráfica que ya se coloca en múltiplos de 50% entre los ciudadanos que rechazan a Obrador y los que aún lo apoyan.

Y esa gráfica, según los expertos, no cambiará la tendencia descendente –y a veces de franca caída libre–, porque el presidente mexicano sigue empeñado en mentir, engañar, confrontar, censurar y defraudar a los que votaron por él y, sobre todo, a quienes desde un principio lo veían como un peligro para México.

Y esa tendencia en la caída de la popularidad de AMLO será cada vez más pronunciada, gracias a una de las mayores torpezas del presidente y de sus propagandistas.

¿Y cuál es esa torpeza?

Que tanto los estrategas presidenciales, como el mismo López Obrador, creen que los ciudadanos son tontos, bobos, irreflexivos, amnésicos y hasta idiotas; creen que nadie percibe las mentiras, los engaños, la censura y el fracaso en la economía, la seguridad el empleo, en el alza de precios y la corrupción.

Esa torpeza, de creer que los ciudadanos son tontos, ciegos y sordos, terminará por vencer a López Obrador.

Pero la verdadera noticia es que los partidos opositores y los nuevos partidos en formación –que ya participarán en las elecciones federales del 2021–, tienen en el despertar ciudadano y en el enojo social por el fracaso de López Obrador, a sus mejores aliados.

Sólo falta que sociedad y partidos –mancuerna indispensable para la defensa de la democracia–, no caigan en el juego de los distractores que también todos los días siembra el “billetero de Palacio”.

Al tiempo.