Opinión

La tormenta que viene

En México el gobierno sigue minimizando el riesgo y retardando las medidas necesarias para afrontar las amenazas. | Marco Adame

  • 12/03/2020
  • Escuchar

La violencia desbordada en el país es una de las principales falencias del gobierno actual. En las manifestaciones más recientes la población ha salido a las calles para exigir mayor seguridad: la megamarcha de Puebla que reunió al menos a 50 mil estudiantes y la del 8 de marzo que fue a nivel nacional y que en la capital reunió a más de 80 mil mujeres. Sin embargo, es importante llamar la atención sobre otros problemas que se avecinan.

Mientras que en el mundo los países desarrollados están en situación de alerta frente al Coronavirus y a sus consecuencias económicas; en México pareciera que para el presidente es un problema menor, asegura que su gobierno está blindado y que el sector salud cuenta con todo lo necesario para enfrentarlo. Pero contrario a la opinión del titular del ejecutivo, éste no es momento para minimizar problemas sino para prepararnos para la tormenta que se avecina.

Éste miércoles Estados Unidos anunció la cancelación de todos los vuelos provenientes de Europa. Y el martes los mandatarios de los 27 países de la Unión Europea sostuvieron una reunión de emergencia con el objetivo de contener la propagación del virus, garantizar el material médico necesario para enfrentar la pandemia y acordar las medidas necesarias para reducir el impacto económico y social negativo que se está viviendo.

La reducción de la actividad económica provocada por el COVID-19 ha causado una reducción en la demanda del petróleo, lo que esta semana llevó a una guerra de precios entre Rusia y los Emiratos Árabes Unidos provocando el derrumbe de los precios del crudo (en una forma que no se veía desde la guerra del golfo) y causando la caída de las bolsas mundiales.

A su vez, en Europa para contener la pandemia Italia incrementó las medidas de aislamiento: se prohibieron las aglomeraciones; se suspendieron clases en escuelas y universidades; y 60 millones de personas no podrán salir de sus ciudades a menos que sea por trabajo, salud o una emergencia. Alemania y Francia cancelaron los eventos de más de 1000 personas. Y en España se cancelaron las clases escolares y los vuelos provenientes de Italia.

Según la Organización Mundial de la Salud son ya 109,578 casos confirmados a nivel mundial del COVID-19 y son más de 3,809 las personas que han fallecido. En Italia suman ya 631 muertes y más de 10,100 contagios colocándola como el segundo país más afectado del mundo.

Mientras tanto, el gobierno de México afirma que todo está bajo control, sostienen que la economía está bien argumentando que tienen 184 mil millones de dólares en reservas y que pueden disponer de 150 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP). A su vez, aseguran que la Secretaría de Salud tiene el presupuesto para enfrentar la enfermedad.

Pero contrario a ello, preocupan las declaraciones del titular del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) quien afirmó que México no cuenta con los insumos necesarios para enfrentar el Covid-19 en caso de que la enfermedad escale a nivel 3; situación que sería catastrófica ya que sólo podríamos tratar el 5% del problema.

Y aunque el presidente afirme que en lo económico todo está bien, este “lunes negro” el peso llegó a los $21.22 pesos por dólar, la Bolsa Mexicana de Valores tuvo una caída del 5% y la mezcla mexicana se devaluó un 31.70%; lo que evidencia que nuestra economía puede ser afectada.

La caída de los precios del petróleo es una mala noticia para la economía mexicana. La calificación crediticia de PEMEX está en grado “especulativo” y es una de las petroleras más endeudadas del mundo. De acuerdo a la Bolsa Mexicana de Valores, en el 2019 la petrolera registró pérdidas por 346 mil 135 millones de pesos. De incrementarse las pérdidas esto podría llevar al aumento del riesgo país y una fuga masiva de capitales.

Y aunque existe el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), éste recurso no es eterno y ya en el 2019, a causa de la falta de crecimiento económico y a una mala recaudación fiscal, el gobierno federal dispuso de 125 mil millones de pesos del Fondo.

Ante la tormenta que viene, en México el gobierno sigue minimizando el riesgo y retardando las medidas necesarias para afrontar las amenazas. Es momento de redoblar esfuerzos, de decisiones certeras y responsables para enfrentar el COVID-19, por encima de voluntarismos o caprichos (como la refinería de Dos Bocas o el Tren Maya). La prioridad, no deberían de ser políticas públicas enfocadas a cultivar clientelas electorales y de control político, sino medidas para generar el crecimiento económico, para contener la pandemia y para la delicada situación económica que hoy tenemos.