Opinión

La seguridad pública y las fuerzas armadas

Es obligación de los mandos crear los protocolos para el cuidado y protección de los elementos. | César Gutiérrez Priego

  • 10/03/2020
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La Seguridad Nacional y seguridad pública en México no logran equilibrarse, la premisa de salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos, materia de seguridad interior no termina de consolidarse, nuestro régimen democrático requiere que comience a crear las condiciones necesarias para el desarrollo social, económico y político.

El problema causa raíz es que durante ciertos gobiernos creció mucho la corrupción en diversas instituciones por medio de la omisión de esos funcionarios públicos, imperando la impunidad para evitar el cumplimiento de la ley ante el disimulo y omisión. Esta situación propició que la delincuencia organizada adquiriera poder, la cual ha sido difícil de controlar ante la falta de un estudio de política criminal que atienda todos estos requerimientos.

Cuando se utilizó el eslogan de la guerra contra el narcotráfico (2006) se fue incrementado el nivel de violencia por parte de diversos cárteles, observándose cómo están utilizando armamento de uso exclusivo del Ejército, así como de técnicas y tácticas propias que utilizan diversos grupos guerrilleros de Sudamérica.

Lamentablemente en estas últimas fechas, se han ido presentado diversas agresiones al personal militar y de la Guardia Nacional que están de servicio o disfrutando de su franquicia, esto es muy preocupante, porque como lo hemos comentado en columnas anteriores, el desgaste del personal militar es bastante y se considera que provocará más adelante un problema logístico, administrativo y moral.

Ejemplo de ello es el autobomba que estalló el día 8 de marzo de este año, afuera de las instalaciones de la Guardia Nacional en el Municipio de Celaya, estado de Guanajuato, mismas instalaciones que se encuentran ubicadas junto a las oficinas del C-4 estatal, siendo un claro mensaje a las fuerzas del orden. Como hemos podido observar y analizar, los grupos criminales al saberse inferiores a las autoridades en su conjunto, tratan de intimidar al material humano, al elemento, al ser de carne y hueso que al salir de franquicia está vulnerable a la venganza del criminal, quien con toda alevosía y ventaja ataca a los elementos de la Guardia Nacional, Ejercito, Marina y policíaco, en la vulnerabilidad de su hogar, con su familia, cuando la mayoría de ellos se encuentran desarmados y en desventaja contra los grupos criminales. Es obligación de los mandos crear los protocolos para el cuidado y protección de los elementos, ya que sin el material humano será imposible brindar seguridad y justicia a la población.

Es importante un verdadero análisis de las áreas geográficas, el índice delictivo, las diversas redes que se actualizan en cada uno de los grupos delincuenciales a nivel local y en cada entidad federativa. La coordinación de los esfuerzos está siendo rebasada.

¿Dónde está la policía municipal y estatal?

Al final, el personal militar queda solo, rascándose como pueda, continuando con la falta de un estudio que arroje la perspectiva de la definición del problema, el desarrollo de la planificación y supervisión en la ejecución, no logran contar con la información necesaria (veraz) y la investigación de hechos que arrojen datos ciertos para construir verdaderos resultados y no limitarse a que “el papel aguante todo”, ya que la realidad del día de hoy tenemos estadísticas terribles con datos duros innegables.

Debemos comprender que el día de hoy, la observación del semáforo delictivo es de manera diaria, analizando el comportamiento y evolución de las bandas criminales, es necesario la implementación de órdenes claras, breves y concisas, se requiere personal que no sólo se limite a pedir estudios y poner rúbricas en los acuerdos, la historia ya nos ha dado el ejemplo de la segunda guerra mundial, donde diversos planes fueron elaborados pero cuando se llevaron a la ejecución tuvieron cambios inopinados en la situación. Para que una planificación sea eficiente se requiere de personal táctico con un alto grado de adiestramiento que logre materializar la concepción de las operaciones.

Cuando nos preguntamos por qué sucesos como el Culiacanazo se dan, no olvidemos lo sucedido este 8 de marzo en Celaya, Guanajuato, ya que los mensajes son claros, los grupos del crimen organizado siguen evolucionando en peligrosidad, violencia, tácticas de guerra y paramilitares, están bien organizados y tienen una red de protección ministerial y jurídica mejor coordinada y preparada que la de la autoridad. Por esto es importante no permitir la escalada de violencia, ya que lo único que genera esta impunidad es que cada vez se atrevan a hacer más y más, todo en perjuicio de la ciudadanía y de las fuerzas del orden que salen a arriesgar su vida, por brindar protección a los gobernados.

Diferentes medios de comunicación manejaron la versión de un motín en la prisión militar adscrita a la I Región Militar, ubicada en el Campo Militar número 1-A, ya que el día 7 de marzo de este año. Se suscitó un problema con uno de los elementos de la Secretaría de Marina que se encontraba cumpliendo condena en esa Prisión Militar. De las diferentes versiones se maneja que el interno de nombre Renato “N”, alrededor de las 22:30 horas aproximadamente, realizó diferentes desmanes en su dormitorio, rompiendo vidrios y pidiendo auxilio a gritos de que se iba a morir, por lo que el personal de la policía militar destacamentado en esa prisión, utilizó gas lacrimógeno para controlarlo, la situación no hubiera sido retomada por algunos medios de comunicación si no fuera por el hecho de que el marino procesado lamentablemente falleció después de los hechos narrados.

Las versiones son distintas dentro de los mismos internos, algunos dicen que se le conocía por ingerir psicotrópicos de forma regular y que no era la primera vez que pasaba algo como lo acontecido esa noche del 7 de marzo, pero hay otro grupo de internos que manifiestan que fueron los policías militares quienes provocaron la muerte del marino preso y que las autoridades militares están ocultando y protegiendo el hecho, lo que sí es una realidad es que la Fiscalía General de Justicia Militar ya inicio la respectiva carpeta de investigación para investigar los hechos de ese día.

Tendrán que ser muy claros en sus investigaciones y conclusiones para no dejar duda ahora que los reflectores de los medios de comunicación están muy atentos al actuar de la Fiscalía Militar, misma que ha sido tachada de proteger y cuidar a los mandos, y más aquellos que son cercanos al General Gonzalo Corona González, Fiscal General de Justicia Militar.