Opinión

La seguridad del Papa en Brasil

La llegada a Brasil fue puntual después de un viaje de 12 horas.

  • 25/07/2013
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El lunes 22 de julio de 2013 fue un día muy intenso para Jorge Bergoglio, más conocido como Francisco; se levantó muy temprano como acostumbra; llegó puntual al aeropuerto de Fiumicino en Roma, y –de nuevo- nos sorprendió a todos al cargar en propia mano su maleta negra, con algunas cosas de primera necesidad que le permita trabajar durante el primer viaje apostólico de su papado.

 

Durante el vuelo de 12 horas en el Airbus A330 Alitalia “Giovanni Battista Tiepolo”, saludó personalmente a los 70 periodistas que le acompañaban. Y les comentó que "este primer viaje es precisamente para encontrar a los jóvenes, pero para encontrarlos no aislados de su vida, yo quisiera encontrarlos precisamente en su tejido social, en sociedad. Porque cuando aislamos a los jóvenes, hacemos una injusticia; les quitamos su pertenencia".

 

Francisco, además, se mostró preocupado por el desempleo juvenil, ya que "del trabajo viene la dignidad de la persona, de ganarse el pan".  También recordó que los jóvenes, junto con los ancianos, son el futuro del mundo,  "un pueblo tiene futuro si va adelante con los dos puntos: con los jóvenes, con la fuerza, porque lo llevan adelante; y con los ancianos porque ellos son los que dan la sabiduría de la vida".

 

Incluso durante las conversaciones con los periodistas hubo ocasión de bromear.

 

Valentina Alazraki saludó al papa en nombre de todos los periodistas, y le dijo al jesuita Bergoglio que quizá pensaba que Federico Lombardi –vocero papal- le había llevado al recinto de los leones: "sabemos por sus amigos y colaboradores en Argentina que los periodistas no somos 'santos de su devoción'", dijo la periodista mexicana, corresponsal de Televisa y decana de la fuente. Después de saludar personalmente a cada uno, Francisco afirmó: "¡Me quedo un poco como el profeta Daniel: un tanto triste, porque he visto que los leones no eran tan feroces!".

 

 Las risas no se hicieron esperar.

 

 La llegada a Brasil fue puntual después de un viaje de 12 horas.

 

Justo a las 15:43 hora local de Brasil, el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de “Galeão/Antonio Carlos Jobim” de Río de Janeiro; en doce horas, el Airbus 330 cruzó  el Mediterráneo, sobrevoló Argelia, Mauritania y Senegal antes de alcanzar el Atlántico con destino a Brasil.

 

Tensión en la seguridad papal: “pequeño error”.

 

Tras los saludos protocolarios, el papa abordó –no el Mercedes oficial, sino- un pequeño Fiat Idea gris, modelo fuera de producción, sin cristales antibalas  y se fue saludando y bendiciendo a los miles fieles que se habían reunido en la calle para recibirlo. La tensión fue muy fuerte entre la gendarmería vaticana y  la guardia de seguridad brasileña; además, el chofer del automóvil se equivocó de ruta y pasó por calles en las que al no había vallas, ni seguridad; simplemente, el auto quedó varado tres veces varios minutos en el tránsito. Ello permitió que la gente que se había apostado a los costados de la avenida presidente Vargas, se agolpara en torno al vehículo papal con la esperanza de tocar al papa, quien llevaba la ventanilla abajo, lo que permitió que algunos feligreses le arrojaran regalos;  fue difícil controlar a las cientos de personas que querían tocar y saludar al papa.

 

Unos 40 guardaespaldas, algunos del Vaticano y otros brasileños, hicieron desesperados esfuerzos para contener a la multitud. Francisco, en cambio, no solamente lucía tranquilo, sino que en ocasiones se acercaba a la gente, bajando las ventanas del vehículo para saludar y tocar a quienes estrechaban sus manos. El propio papa pidió al chofer disminuir la velocidad para saludar a los fieles.

 

Francisco se dejó apapachar y no dejó de sonreír y mostrarse feliz.

 

Las críticas no se hicieron esperar. Varios funcionarios admitieron las fallas del sistema se seguridad montado para proteger al Papa. Por lo que después de haber cometido “un error de seguridad”, el esquema de protección montado para custodiarlo quedó ayer en el centro de las miras y desató duras críticas.   Fue una estrategia desastrosa, la seguridad del Papa estuvo comprometida”, declaró el alcalde de Aparecida, Antonio Marcio de Siqueira.

 

Hay que decir que la última parte del itinerario se tuvo que utilizar el helicóptero por una decisión de las autoridades brasileñas, debido a las manifestaciones en torno el Palacio de Guanabara.

 

Aunque Federico Lombardi, vocero vaticano, aceptó en conferencia que ese episodio pudo suscitar "un poco de estupor y de preocupación para algunos", consideró que en realidad fue el reflejó del "grandísimo interés de la gente" por un papa que "atrae espontáneamente el entusiasmo y la cercanía de tantos". "Hubo un pequeño error en el camino por el cual se dio una dificultad a continuar el recorrido a un cierto punto con toda la gente en torno, entusiasta. ¡Pareció que se quedaba un poco bloqueado! Diría que fue una experiencia útil para los próximos días, para evitar los pequeños inconvenientes, pero también un aspecto positivo del gran entusiasmo de esta primera jornada", explicó.

 

Una bomba casera

 

El día que Francisco llegó atierra cariocas, se supo la noticia de que el domingo, la Policía Militarizada del estado de Sao Paolo, detonó una bomba de fabricación casera que encontraron en un baño del Santuario de Aparecida, que el papa visitó este miércoles. En un comunicado afirmaron que "se trataba de un artefacto casero y de bajo potencial lesivo. Al respecto el Lombardi, señaló que "más que una bomba, era un pequeño artefacto casero encontrado en un baño, que ciertamente no estaba unido a la persona del Papa y por lo tanto no ha provocado ninguna preocupación" en las autoridades competentes que trabajan por la seguridad de Francisco.

 

Sin embargo, aseguró que el viaje del papa "fue maravilloso y muy tranquilo".

 

Lombardi dijo que Francisco está muy feliz por la forma en que Río y Brasil mostraron su alegría por su llegada.

 

La seguridad personal del Papa:

 

La seguridad de Francisco recae en siete personasa saber; cinco miembros de la Gendarmería vaticana,- un capitán, un cabo y tres policías-  el cuerpo policial encargado de la seguridad del Estado del Vaticano, y dos guardias suizos, vestidos de civil. Encabeza la seguridad Domenico Giani, director de los servicios de seguridad e inspector general de la Gendarmería vaticana.  Estas siete personas son fácilmente identificables porque van vestidos de traje negro y son la última barrera antes del Papa en todos los actos.

 

También lo acompaña en sus viajes como seguridad, personal el inspector suizo, el Coronel Daniel Anrig, quien es el comandante de la Guardia Suiza del Vaticano.

 

La guardia papal prácticamente no se le debe despegar ni un momento. Lo deben acompañar a todos lados, si es posible dormir cerca de él, y son los que van a la cabeza del papamóvil. Todos ellos-aunque son especialistas en el manejo de armas-,  no las usan, ni tampoco chaleco antibalas: protegen al pontífice con su cuerpo.

 

El resto de protección papal se la suministra las autoridades locales, en este caso el estado brasileño, quien  ha destinado a 1, 500 efectivos de la Policía Federal  abocados exclusivamente a la seguridad personal del líder religioso; 40 de ellos son sus guardaespaldas.

 

Debemos decir que Francisco, en 4 meses de papado, no ha tenido un sólo atentado –¡Deo gratias! pero de hecho se arriesga demasiado, es un hombre muy confiado, cree en la gente, y eso está bien. Se ha convertido muy pronto en un líder autentico, casi al nivel de Juan Pablo II.

 

“No se debe exagerar en la psicosis de seguridad, como si fuera intocable. Quiere estar cerca del pueblo y en contacto con los fieles”, dijo el arzobispo de Sao Paulo, Odilo Scherer.

 

Mmm…

 

Con todo respeto -como se llama esta columna-, señor cardenal, no se puede jugar con la seguridad del Papa.

 

¡El fantasma del atentado no ha sido exorcizado, aún!

 

El más grave fue contra Juan Pablo II, cuando aquella tarde del 13 de mayo de 1981, fue tiroteado por el terrorista turco Ali Agca. Afortunadamente, a dos pasos estaba ahí para cuidarlo  Camilo Cibin, el  otrora “ángel custodio” de los papas, con su agentes de la gendarmería y de la guardia Suiza; también estaban lo servicios médicos, que lograron salvarle la vida después de haber recibido dos balazos con una pistola calibre nueve milímetros.

 

Hoy, el “ángel custodio” de Francisco, es Domenico Giani, el principal responsable de la seguridad del papa. Pero quizá los principales custodios de Francisco son los feligreses, la gente de pueblo.

 

Después del incidente la seguridad papal se ha incrementado.

 

@fredalvarez