Opinión

La reforma energética de AMLO

La batalla es del pasado contra el futuro. | Julio Castillo

  • 05/10/2021
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Después de varias amenazas, varios comentarios muy desafortunados y de unos días de retraso, el presidente López Obrador presentó su reforma energética (porque va más allá de la electricidad) y con ello descaró por completo su proyecto político que una vez más pondera una visión centralista sin contrapesos y fuertemente ideologizada, frente a las opciones técnicas y de sentido común. Algunos comentarios al respecto:

· Acaba con el libre mercado. La propuesta es que CFE sea un monopolio estatal con participación mínima del 54% del mercado. Esto podría sonarle romántico o incluso bueno para quienes no tienen referencia anterior al 2000 pero los monopolios públicos y privados están prohibidos en la Constitución (y en la inmensa mayoría de los países) por algo… hacen más caro todo, burocratizan el servicio y además se convierten en “males necesarios” porque no hay competencia a la cual acudir.

· Acaba con los órganos técnicos que funcionan de contrapeso. Esto puede que sea complejo de entender, pero al desaparecer la Comisión Nacional de Hidrocarburos, la Comisión Reguladora de Energía y el Centro Nacional de Control de Energía se desaparece todo el arbitraje del sector y con ello se abre la posibilidad de manipular y corromper las actividades referentes a transporte, almacenamiento, distribución y generación de gas, petrolíferos, petroquímicos, electricidad, bioenergéticos, etc. Tener regulado el mercado energético en toda su cadena también es por algo. Anteriormente López Obrador ya había atacado y minimizado algunas de estas instituciones, ahora las quiere desaparecer.

· Es una reforma ilegal. Viola el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá porque cierra un sector a la libre competencia y estatiza la industria. Esto además de poder generar sanciones si se consuma, con el puro hecho de proponerse va a generar consecuencias en la credibilidad y la confianza en nuestro país… ¡¡es economía uno!! Las inversiones van a los países con seguridad jurídica o dicho de otra forma, las inversiones (y los empleos) no van a los países en donde se corre el riesgo de que un gobernante autoritario pueda estatizar un sector de la economía, tal y como lo está proponiendo AMLO.

· El Litio y otros minerales. El anuncio de que el litio será monopolio estatal atenta contra la libre competencia y además es bastante tonto… es buscar lo que buscó en el petróleo López Portillo… El litio va a seguir creciendo en demanda y representa sin duda una oportunidad a futuro, pero no como monopolio estatal… ¡ya entiéndanlo! Si PEMEX no hubiera sido ideado como el banco del gobierno, sería una de las empresas más grandes del mundo y no nos costaría miles de millones asumir sus pérdidas… Cobren impuestos por la explotación del litio, que sea redituable para México y su desarrollo, pero no hagan un monopolio estatal inútil.

· La reforma de Venezuela. La visión e inteligencia de quienes conducen la mal llamada 4T se pone en evidencia cuando se analiza que, en 2010, todavía con Hugo Chávez al frente, se aprobó en Venezuela una reforma muy similar a la que hoy propone López Obrador y el resultado es sabido por todos… el país de los apagones que no pueden cubrir la demanda energética

No cabe duda de que el tema de López Obrador es tal como lo planteó Ricardo Anaya en los debates de 2018; sus ideas son anacrónicas y la narrativa no sólo es de autoritarismo contra democracia, o de centralismo contra federalismo o incluso de “chairos” contra “fifís” (como lo plantea AMLO día tras día); la batalla es del pasado contra el futuro.

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