Opinión

La rebelión de los colgados

Los capitalinos siguen debatiéndose entre la inseguridad, el miedo y el desaliento porque la autoridad parece inexistente.

  • 28/10/2015
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El lunes 19 de octubre apareció el cadáver de un hombre colgado en el puente de la Concordia, en Iztapalapa. Días después otro en División del Norte y Amores y un tercero más tarde en Iztapalapa.

 

En el primero, se encontró un mensaje. Las autoridades lo conocieron y lo reservaron para ‘su estudio’. Luego se dice que alertaba: “¡Jefe Mansera (sic)! Aquí le vamos a poner a quienes son los que nos an estado amenasando y an matado gente, están protegidos por el Cano e Israel, comandantes del reclusorio oriente, entre ellos protegen a los internos El Pulca, coyotes, esteban”.

 

El mismo lunes 19 más tarde, la señora Isabel Miranda de Wallace ofreció una conferencia de prensa para declarar que en el Distrito Federal “sí opera el crimen organizado, y pese a que lo niegue el propio Jefe de gobierno del Distrito Federal [Miguel Ángel Mancera] y también el procurador de Justicia [Rodolfo Ríos Garza] sí hay delincuencia organizada, si hay extorsión, sí hay derecho de piso y sí hay secuestros”.

 

Ese mismo día el Jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, dijo que no; que no tenía evidencias de que aquí operara el crimen organizado y respecto de lo dicho por la señora Wallace concluyó que ella tenía sus datos y todo muy respetable, pero que no, no y no…

 

Y de inmediato, de forma orquestada, diferentes funcionarios del Gobierno del DF se expresaron.

 

El titular de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, Hiram Almeida Estrada negó de forma rotunda que en el DF operara el crimen organizado:

 

“Lo hemos venido diciendo, no creemos [no creemos] en la presencia de cárteles en la ciudad de México. ¿Por qué? porque hemos platicado [platicado] de muy diversas formas en cómo eso opera, dónde realizan actividades, dónde se tienen bodegas, dónde se tienen plantíos, laboratorios, no sucede eso en la ciudad de México”, dijo.

 

La secretaria de Gobierno, Patricia Mercado dijo: “Los hallazgos [de cadáveres] no se han minimizado, ni se ha clasificado como un pleito entre reclusos (…) No minimizamos ninguna línea de investigación (…) Los datos de organizaciones civiles, a las que yo respeto mucho, no son los mismos que tenemos nosotros (…) la ciudad de México sigue siendo segura…”.

 

En contraposición, la agencia internacional de información Al Jazzera informó que “Los Zetas y filiales de La Familia y de Los Beltrán Leyva, se disputan el control de la capital mexicana para la venta de drogas, secuestros, extorsión y piratería”.

 

En tanto que el Congreso de Estados Unidos informó que “en la capital de México operan siete de los principales grupos del crimen organizado”.  

 

“Yo no tengo ninguna noticia de que haya un Cártel en la ciudad de México” replica Miguel Ángel Mancera. Cuando le preguntan acerca de los cadáveres colgados, recordó que en 2008, en la zona del aeropuerto, “aquello fue mucho más fuerte el que el que se dio a conocer esta mañana”.

 

Y así el tema en el que las evidencias demuestran que con cárteles o sin cárteles, la delincuencia, el crimen, la violencia y la inseguridad están en aumento en una ciudad de México que está a la deriva. El sólo hecho de la confrontación cotidiano del “quítame estas pajas” hasta la agresión física y más adelante la violenta y criminal están aquí y no es un asunto de negarlo, porque afirmar sería “políticamente incorrecto” para las aspiraciones presidenciales del señor Mancera…

 

Pero mientras son peras o son manzanas, los capitalinos siguen debatiéndose entre la inseguridad, el miedo y el desaliento porque la autoridad parece inexistente. No sólo en hechos de altísima gravedad criminal o delincuencial, también por los grandes detalles cotidianos que sumados hacen a esta una ciudad que se confronta sola y sola se soluciona, a su manera… Una forma de linchamiento social cotidiano hay aquí.

 

Por supuesto el señor Mancera y su gabinete seguirán negando lo evidente. No importa. Sí importa que haya solución. Que de una vez y por todas hagan su trabajo que quienes están ahí, para cuidarnos, para vigilarnos en nuestra seguridad, los policías y la gente de seguridad; y que ese trabajo tenga resultados eficientes, ciertos y tangibles para los ciudadanos que viven aquí, muchos de los cuales provienen de todos los estados de la República.

 

Por supuesto, todo esto no es privativo de la ciudad de México y sus zonas conurbadas. Problemas de inseguridad hay en todo el país y en las capitales de los estados; pero se da el caso de que cada cual asume sus responsabilidades y no se niega: Acá sí.

 

La sospechosa negativa permanente a asumir que las cosas son graves en el DF hace que los ciudadanos se sientan aún más inseguros porque da la impresión de que la autoridad no valora –para la seguridad ciudadana- la magnitud de la situación individual y colectiva.

 

Sería políticamente correcto asumir que hay problemas in crescendo en el DF y que proporcionalmente se están tomando las garantías de seguridad para solucionar, no para ocultar debajo de la alfombra.

 

Ojalá el señor Mancera recapacite y deje de pensar en su futuro político y sí en su presente político; en su responsabilidad y en gobernar para los habitantes de la capital del país y no para su gabinete. Si soluciona este gran problema, ciertamente será beneficiario de sufragios reales.

 

@joelhsantiago