Opinión

La rabia por la impunidad

Luego de casi tres décadas, la impunidad, la violencia y la injusticia, continúan desapareciendo y asesinando mujeres en México. | Ismael Jiménez

  • 10/03/2021
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La furia crece todos los días por todos los rincones del país; el abuso y la indefensión sufridas por la ola de violencia continúa cobrando vidas y víctimas que nunca podrán ser saldadas. Los habitantes de esas zonas, han debido apretar puños y quijadas, ante la rabia que genera la impunidad rampante que recorre todo el territorio nacional.

Y es que es en la impunidad, donde está la explicación de la ira que caracteriza las conmemoraciones del Día de la Mujer de los últimos años. No es para menos, miles de mujeres han perdido la vida en todo tipo de actos de violencia, mientras que otras están desaparecidas y/o secuestradas.

El dilema es que, en los últimos años, se radicalizó la lucha de las mujeres al señalar a "todos los hombres", como los principales enemigos y verdugos de las mujeres; perdiendo de vista, que muchas de esas mujeres que han perdido la vida, son hijas, hermanas y parientes de hombres que también han sido victimizados por la violencia que comenzó a recrudecerse en 1993.

Los primeros casos registrados con repudio, impotencia y frustración, fueron "las muertas de Juárez"; todavía en el sexenio de Salinas. Con Zedillo, los feminicidios se contabilizaron en más de 10 mil sin contar desapariciones; con Fox y Calderón, las cifras se desbordaron, pues entre ambos sexenios promediaron poco más de 1,700 homicidios por año. 

Solo en el sexenio de Calderón, los feminicidios aumentaron 155%. Con Peña Nieto, las cifras siguieron aumentando hasta alcanzar un promedio de 10 mujeres asesinadas al día. Lo que hace más de 3,600 mujeres muertas al año; esos niveles prevalecen con la 4T.  

En esta maraña de cifras, existe un dato que llama poderosamente la atención; aunque Chihuahua ha dejado de ser uno de los principales focos en los feminicidios, continúa entre las entidades con más número de mujeres asesinadas; Guanajuato y el Estado de México, son las otras dos entidades que más feminicidios suman.

Entidades tradicionalmente panistas y priístas que hoy señalan falta de eficacia en el combate a los feminicidios por parte de la 4T. Cierto, en los últimos años, Ciudad de México, Baja California, Michoacán, Querétaro y Aguascalientes, se han sumado a los estados con más delitos contra la mujer. Pero prevalecen los estados eminentemente panistas y priístas, en donde la impunidad, ha sido el eje rector de sus gobiernos.

Cierto, en nuestro país aún prevalece un agudo cáncer social que se incuba en los hogares donde las mujeres, niñas, jóvenes y adultas, llegan a ser víctimas de violencia. Y aunque se ha avanzando en la legislación para proteger a las mujeres, incluso elevando los años de sentencia por violación, homicidio y abuso, en poco o nada han contribuido para disminuir la violencia contra las mujeres.

La impunidad es, después de la corrupción, el principal carcinoma social en México; de hecho, ambos se complementan. Datos del INEGI, revelan que solo 3% de los casos denunciados por feminicidio son resueltos de manera positiva; el resto, son tipificados como homicidios dolosos, pero ello no significa que se castigue a los culpables.

La impartición de justicia deja mucho que desear y esto comienza en los ministerios públicos, la mayoría de las veces, coludidos con el crimen organizado, posteriormente continúa en los magistrados y la Suprema Corte de Justicia, donde hemos sido testigos de muchas historias en las que los inculpados, en el mejor de los casos son enjuiciados, pero en donde muchos son exonerados. 

El cambio realizado por la 4T en la Suprema Corte de Justicia tiene ese gran compromiso de comenzar a impartir justicia de forma eficaz y expedita, pues mantener un régimen de justicia corrupto, solo será presagio de una escalada de violencia que ya nada ni nadie, podrá detener.

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