Opinión

La propaganda, la rendición de cuentas

Hacer las cosas bien significa cumplir con las promesas de campaña.

  • 17/10/2015
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No sé si la más reciente (y fallida) campaña de la Presidencia de la República “Ya chole con tus quejas” iba dirigida a mí, por lo que me puse a analizar si lo que hago es quejarme o hacer evidente las ineficiencias, contradicciones y faltas del aparato gubernamental, del Estado, en su compromiso con la sociedad. Revisé los textos de los últimos años y no, yo no me quejo, no lloro y no asumo el papel de víctima: Cumplo con el compromiso de todo ciudadano de reflexionar sobre el quehacer público y lo expreso y hago preguntas que, por lo demás, me parecen obvias. Por ejemplo: ¿Tiene el aparato de gobierno, la Presidencia de la República, que hacer una campaña o sería suficiente con que hiciera bien las cosas? Eso significa hacerlas con transparencia, con cuentas claras, con proyectos maduros, con preocupación por el conjunto de la sociedad y no para un grupo privilegiado de la misma.

 

¿Qué significa?

Hacerlas bien significa cumplir con las promesas de campaña, que en un ejercicio propagandístico fueron registradas por los notarios que tuvieron que hacer el papel de bufones. Por ejemplo: ¿Es necesario, en épocas de crisis, seguir abonando los gastos superfluos del INE y construir un edificio de más de mil millones de pesos?¿No tienen noción de lo que significa esa cantidad? Esa cifra corresponde (y seguro me acusarán de populista) a un día de salario mínimo de 14 millones trescientos mil personas o lo que ganarían en un año 39 mil trabajadores con ese depauperado ingreso. ¿Ya chole con las quejas? ¿Y cómo le llamamos a los pronunciamientos de diversos miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que no se vuelva botín de partidos la designación de los próximos ministros que deberán entrar en funciones a partir del primero de diciembre? ¿Transparencia? ¿Respuesta a las presiones? ¿Acuerdos contra presupuestos?

 

Otros ejemplos

¿Por qué se ha dosificado y entregado a una televisora el video de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, con sonido y ruidos, y las propias autoridades no lo han exhibido, con explicación y todo, de forma transparente? ¿Por qué a cuenta gotas? En otro ejemplo: ¿Es cierto, como se dice, que no fueron cuatro o cinco camiones en Iguala sino probablemente siete? Son muchas las dudas, muchas las opacidades, muchas las inconsistencias y contradicciones y no es una campaña propagandística, por cierto mal hecha, mal concebida, mal dirigida, poco creíble, la que dará coherencia al discurso. ¿Me equivoco? El Gobierno de la República debería de pensar qué hacer antes de gastar recursos en campañas; mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población, ofrecer empleos seguros y bien remunerados, dar oportunidades de vivienda digna y aplicar políticas sociales, igual que industriales y económicas en beneficio de la mayoría de la población, sería la mejor propaganda.

 

La educación ¿de calidad?

Mientras, el secretario de Educación, envalentonado, señala que descontará el día a los maestros por las ausencias (¿y el derecho a manifestarse, ese consagrado en la Constitución?), en lugar de buscar, por todos los medios y sin condicionantes, conciliaciones, acuerdos no para que triunfe una u otra opción sino para que, realmente, se encuentre lo que nos haga tener una educación de calidad. Y Por si nos faltara, ahora anuncian nuevos programas de estudio, con base en las propuestas del Consejo Coordinador Empresarial y de Mexicanos Primero: La educación con una visión parcial, la de la productividad, la de la empresa. ¿Es un asunto de chamacos envalentonados que juegan a las fuercitas? ¿De qué hablamos cuando hablamos de calidad? ¿Cómo la medimos si no quedan claras las bases metodológicas para definirla? ¿Calidad con salarios de baja calidad? ¿Calidad de los maestros o calidad en todo el proceso educativo? En todo debería de ser, de otra forma sólo es una reforma laboral.

 

De pilón

En el año 2002, Martha Sahagún invito a los editores y a muchos otros a presenciar una videoconferencia con Bill y Melinda Gates, quienes aportaron 30 millones de dólares (aproximadamente 300 millones de pesos de entonces) para dotar de “las nuevas tecnologías de la información y telecomunicaciones a 1,200 bibliotecas públicas” del país, como inicio del programa “Hacia un país de lectores”: Falta hacer el balance de esos recursos. Hace unos días el jefe de Microsoft, Satya Nadella estuvo con el jefe del Ejecutivo para anunciar la inversión de un mil millones de dólares en el país, para apoyar y promover la educación y la inclusión digital. ¿A cambio de qué? ¿Cómo será la recuperación? Falta hacer el balance de los proyectos de inclusión digital y saber si redundan realmente en la calidad de la educación. Nos hace falta conocer el proyecto digital completo, al día de hoy, y los resultados de aprendizaje y los recursos generados por Enciclomedia, por el Programa de Habilidades Digitales Para Todos y por la entrega a los alumnos de quinto año de las tabletas precargadas. ¿Y la transparencia de esos recursos? ¿Y la calidad de la educación? ¿Palos de ciego?

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)