Opinión

La primera década de Mujeres en Plural

México es el primer país en el mundo que consagra el principio de paridad para la integración de todos los espacios públicos. | Carla Humphrey

  • 01/11/2019
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El lunes de esta semana se celebró en el Senado de la República el décimo aniversario de la conformación de la Red Mujeres en Plural. Se cumplió la primera década de la lucha organizada con el objetivo de garantizar los derechos políticos de las mujeres en nuestro país.

Son diez años en los que mujeres de diversas orientaciones políticas, edades y profesiones han coincidido e impulsado el cumplimiento de los derechos políticos de las mujeres por distintas vías, con lo que nuestro país es referente mundial en la lucha de género en esta materia.

En estos 10 años México pasó del establecimiento de cuotas como medida afirmativa de cumplimiento facultativo para los partidos políticos; a la obligación legal con aplicación de sanciones si no se garantizaban las cuotas; a la paridad como principio constitucional para la integración del poder legislativo de la Unión y de las entidades federativas; a la paridad en todo que garantiza constitucionalmente el acceso a las mujeres a los espacios de decisión pública de manera paritaria.

A 66 años del reconocimiento del derecho de las mujeres de votar y ser electas para cargos de elección popular, la última década ha sido decisiva para la incorporación de las mujeres en el poder legislativo y para abrir más espacios, hasta alcanzar la paridad, en el ejecutivo, en el poder judicial y en los órganos autónomos.

Las estrategias, sinergias, alegatos, audiencias, documentos, proyectos, demandas, juicios, reuniones, debates, artículos, desplegados de organizaciones de mujeres en todo el país, como la Red Mujeres en Plural, han sido esenciales para apuntalar estos logros y para defender activa y contundentemente cuando ha aparecido la sombra del retroceso, la negación o el despojo de los espacios para las mujeres.

México es el primer país en el mundo que consagra el principio de paridad para la integración de todos los espacios públicos. Es también el tercer Congreso en el mundo con mayor número de mujeres e, incluso, con entidades federativas en las que las mujeres superan la paridad en los congresos estatales. Es momento de estar atentas a la forma en que los congresos locales realizan las reformas necesarias para materializar este principio, con la finalidad de que la integración de los poderes en los tres niveles de gobierno y de los organismos autónomos sean ocupados por mujeres.

Sí, se ha logrado mucho en el plano constitucional para garantizar la mitad de los espacios para las mujeres; sin embargo, queda mucho por hacer. México no cuenta con con una ley de violencia política en razón de género. En las dos legislaturas pasadas casi una veintena de proyectos fueron presentados sin que pudiera aprobarse una iniciativa. Se aprobó en la pasada legislatura en el Senado, pero no en Cámara de Diputados. Esta semana se aprobó el dictamen en la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, y esperemos que pronto, en este periodo de sesiones, sea aprobado por el pleno, para reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley General en Materia de Delitos Electorales para tipificar la violencia política contra las mujeres, que los abogados del ejecutivo anterior se negaron tajantemente a incorporar este tipo penal pese a la evidencia de que se atenta contra la integridad y la vida de las mujeres que luchan por conseguir un espacio en el ámbito público.

Debemos festejar diez años en los que se ha avanzado mucho para garantizar los derechos políticos de las mujeres, pero no podemos descuidar el camino que nos lleve a la consolidación plena que asegure el cabal cumplimiento de nuestros derechos en estos espacios.

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