Opinión

La primavera violeta. Una marcha histórica.

Las feministas estamos contra todo tipo de violencia, denunciamos, porque así lo elegimos, por urgente, por insoportable, porque nos arranca la piel.

  • 26/04/2016
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“Nosotras, ciudadanas, integrantes de la sociedad civil, mujeres sin partido, estamos hoy aquí para denunciar y exigirles a quienes han sido sordos a nuestros reclamos y demandas, sean autoridades de gobierno, propietarios de empresas, ministros de culto, líderes sindicales, policías de a pie o los machos que encontramos en las calles: ¡No más violencias contra las mujeres!, ¡ni una menos!, ¡si tocas a una, respondemos todas!”

 

“Las feministas aquí estamos, ya volvimos a salir, somos y seremos incómodas, no descansaremos, somos manada, no volverán a dormir tranquilos todos los acosadores, los corruptos, los proxenetas, los agresores, los machistas, los sexistas, los agresores.

 

Porque Vivas Nos Queremos Todas a las Calles #24ª”.

Movilización Nacional contra las Violencias Machistas.

Pronunciamiento de la Ciudad de México #24ª.

 

 

Siete mujeres al día asesinadas en México.  Violadas, torturadas, asesinadas. La enorme dificultad para que se generen las alertas de género. Para que las víctimas y/o sus familiares sean escuchadas/os. La revictimización de las víctimas. Los cuerpos semidesnudos de  las mujeres asesinadas exhibidos en algunos medios en esa naturalización del lenguaje de la violencia. El acoso sexual “no es tan grave”. “Las mujeres exageran”.  “Que agradezcan que alguien la mira”.  “Si quieren que las respeten que se den a respetar”. “Andaba de zorra”. “¿Y qué si la violaron, esa puta ya se había acostado con un montón”. “Lo provocó”.  “¿En qué andaría?” “Si fuera decente no le hubiera pasado”.  “Yo sí le hacía el favor de violarla otra vez”.  “¿De qué te quejas si no te mató?” “La mató su novio, fue un ‘crimen pasional’”. “Son casos aislados”. “Una mujer falleció de 25 puñaladas”. “Las ‘muertas’ de Juárez y del Estado de México”. 

 

Las feministas estamos contra todo tipo de violencia, denunciamos,  porque así lo elegimos,  por urgente, por insoportable,  porque nos arranca la piel: los modos muy específicos en los que la violencia contra las mujeres sucede. Esa violencia que se da porque una niña es niña.  Porque una mujer es mujer.  Porque como escribe Marta Lamas: “La diferencia se traduce en desigualdad”. Una desigualdad brutal construida –en la misoginia- desde los fantasmas más oscuros del odio a la femineidad. Y esas respuestas tan recurrentes que sostienen el “natural orden del mundo”: “las feministas odian a los hombres”. ¿De veras? La misoginia no es biológica, es una construcción cultural.  El odio contra la femineidad se aprende, se transmite, se  nutre. Se festeja. Hay hombres y hay hombres misóginos. También hay mujeres misóginas. Mujeres dispuestas a sumarse a los discursos que nos denigran y nos ponen en peligro a todas.  Tan convencidas que si son cómplices del discurso de los agresores, ellas se “salvan”. ¿Qué entenderán por “salvarse”?  Más de 40 ciudades se sumaron a la Movilización Nacional Contra la Violencia Machista. “Si tocan a una, respondemos todas”. ¿Acaso hay otra manera de salvarse?

 

Vulva Batucada. Imagen tomada por la fotógrafa feminista Rotmi Enciso. Los archivos de Rotmi son una de las más completas memorias visuales del movimiento Feminista. 

 

El Monumento a la Revolución  está en un lleno completo a las 14:00 horas. Somos miles de personas y esperamos a las compañeras organizadoras de la movilización  que vienen de Ecatepec. Municipio con más mujeres asesinadas en México.  No más impunidad. No más silencio. Las concheras bailan en la explanada.  Su danza es un llamado  antiguo y libertario. Pancartas. Un sol tropical nos acompaña,  nos abraza, nos quema.  Estamos juntas/os de una manera que unas horas antes parecía inimaginable. Pienso en esa canción de los Beatles “Here comes the sun”.  “Acá llega el sol. Deja que el sol brille cada día en tu corazón”.  El sol brilla con esa intensidad porque marchamos juntas/os. La reunión de los tan distintos feminismos llamados por las mismas urgencias.  A pesar de nuestras diferencias.  Una marcha dolida, gozosa, masiva. Por primera vez en la Ciudad de México una convocatoria feminista desata una oleada de participación. Feministas y personas que sin serlo, se suman, porque la violencia misógina nos concierne, nos daña, nos golpea a todas/os. Todos los días.

 

“En conferencia de prensa Minerva Valenzuela, Cynthia Hijar, Mar Cruz y Lulú Barrera, todas ellas feministas y activistas, enfatizaron que las organizadoras de la movilización metropolitana pertenecen a múltiples colectivas y colectivos, asimismo recalcaron que el movimiento es apartidista y autónomo”, Mónica Olivares en politicasmedia.org. Los carteles y los llamados a la marcha circularon muy rápido. Las contingentas y contingentes se fueron formando días antes entre las distintas redes de solidaridad y pertenencia. Cientos de mujeres y hombres muy jóvenes. México cambia. Nos falta casi todo por hacer. La Vulva Batucada abre la marcha con su combativa alegría. Sombrillas, banderas, telas moradas. Botellas de agua. Se organizan las contingentas en las que sólo participan mujeres, encabezan la marcha. Las seguimos quienes marchamos en contingentes mixtos.

 

Miro a lo lejos a Marta Acevedo tomando fotos. Una de las “feministas históricas”. Agita la mano con una felicidad deliciosa y sorprendida.  ¿Cuántas eran cuando convocaban a marchas en los años setentas?  ¿Cuántas en aquella primera “invasión” colectiva en el Monumento a la Madre? Recordé la revista FEM que fue fundamental para tantas, y que a las adolescentes que vivíamos en los estados nos significaba el único contacto con el feminismo mexicano. Corren las consignas clásicas y las nuevas: “Alerta, alerta que camina, la lucha feminista por América Latina. Y tiemblan, y tiemblan los machistas, América Latina será toda feminista”.  ¡Ni una más!” “Este cuerpo es mío, no se toca,  no se viola, no se mata. Este cuerpo se respeta, se defiende porque es mío”.  “Con tantas mentiras, ni contando con los tiras, violadores y feminicidas, los tenemos en la mira”. “No, no me da la gana ser una mujer sumisa y abnegada. Sí, sí me da la gana, ser una mujer consciente y libertaria”.

 Imagen tomada de El País.

Nos acercamos al espacio por Ayotzinapa en la avenida Reforma. Ayer en la Universidad del Claustro de Sor Juana,  el GIEI rindió su “informe final” obligado por el gobierno mexicano a retirarse de las investigaciones.  La reunión con el GIEI y las madres y padres de los jóvenes desaparecidos continuó en el Museo de la Memoria y la Tolerancia. “¡Vivos los queremos!” Gritaron miles de voces al pasar junto al plantón que nos muestra los 43 rostros de los jóvenes normalistas. Y la cuenta de uno más uno. La consigna cambia al femenino: “¡Vivas las queremos! Vivas nos queremos!”.

 

Una gran cantidad de hombres jóvenes y adultos marchan con nosotras.  Hay contingentes de escuelas con sus niños. La Victoria Alada está a reventar y nos detenemos porque ya no cabe ni una persona más. Una banda de personas encapuchadas comienza a realizar actos vandálicos. La marcha les responde: “Vandalismo, no. Vandalismo, no”.  Nada que desvirtúe la marcha. Vamos por nuestros derechos. Vamos por el activismo organizado. Vamos por las palabras que nombran a las mujeres víctimas de violencia misógina y que nos nombran a todas.

 

Fuimos tantas/os que Enrique Peña Nieto –antes gobernador del Estado de México, ni más ni menos- se vio obligado a subir a su cuenta de twiter su insultante “reconocimiento”:  “Hoy se hicieron escuchar miles de voces por los derechos de las mujeres. Mi compromiso con ellas es firme y decidido”.  Y retoma el hashtag: “Vivas nos queremos”.  Avatares de la magnanimidad patriarcal, cuando la rebelión masiva los hace temblar tantito.  Pero no vamos a conformarnos con las miserias de sus “tantitos”. Estamos hartas/os de su sordera, de su indiferencia, de su infinita irresponsabilidad.

La marea morada.  Foto tomada por Ydalia Pérez Fernández Ceja.

 

Al final de la marcha las compañeras de las colectivas organizadoras leyeron su “Pronunciamiento de la Ciudad de México #24ª”. Hacia las seis de la tarde las contingentas y contingentes comenzaron a dispersarse. Una muchacha muestra en su pancarta las maravillosas palabras de la poeta argentina Alejandra Pizarnik: “Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno y corazón guerrero”. La solecita no ha cedido en sus ardores. Estamos decididas, conmovidas, dolidas, felices, exhaustas. Me quedo con las  “exigencias” del Pronunciamiento, con las consignas. Arropada en ese anhelo/realidad de sororidad.  Esperanza, propuesta, debate, reflexión. Logro. Me quedo con las palabras de Pizarnik. A pesar de nuestras diferencias. Marchamos juntas…hasta La Victoria Alada.

 

@Marteresapriego 

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