Opinión

La prematura Guardia Nacional

Apresurar la entrada de operaciones de la Guardia Nacional, nos hace pensar en una respuesta desesperada, con posibles consecuencias irreparables. | César Gutiérrez

  • 01/05/2019
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Cual bebé recién nacido antes de término de gestación inicia la Guardia Nacional, y es así porque al operar con personal militar, naval y de la policía federal, únicamente con brazaletes que los distinguen como miembros de la Guardia Nacional, solo creará incertidumbre en vez de certeza, aunado al hecho de que la falta del marco jurídico para su actuar los deja en un claro estado de indefensión tanto a la autoridad como al ciudadano. Sin la creación de la Ley Nacional Sobre el Uso de la Fuerza se podrá alegar en cualquier proceso de carácter penal violación a los derechos humanos y exceso de la fuerza.

Si bien es cierto que el artículo segundo transitorio establece que esta guardia tendrá las facultades establecidas en los artículos 2° y 8° de la Ley de la Policía Federal, que les da facultades para realizar prevención, investigación y persecución de los delitos de acuerdos a las leyes aplicables; también lo es que la falta de creación de la ley reglamentaria deja lagunas respecto al grado de coordinación y colaboración con las entidades de seguridad pública estatales y municipales, creando problemas de competencia respecto a los delitos del fuero común o federal. La falta de reformas a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública deja a la libre interpretación la doctrina policial civil que establece el artículo 21 constitucional, ya que operativamente no tenemos ningún parámetro que nos muestre cómo actuará la Guardia Nacional con las leyes de atribución de la Policía Federal, recordando que el personal militar y naval integrado son especialistas en el resguardo de instalaciones y personal militar, mas no así en Seguridad Ciudadana.

Apresurar la entrada de operaciones de la Guardia Nacional, nos hace pensar en una respuesta desesperada, con posibles consecuencias irreparables a la imagen de esta institución, ya que la intención y necesidad de este ente de seguridad pública es la coordinación por medio de las diferentes instituciones policiales de los tres órganos de gobierno en coordinaciones territoriales. Sin embargo, sin las leyes reglamentarias necesarias sólo creará incertidumbre al personal operativo y falta de certeza jurídica a la autoridad y al ciudadano, dándole una ventaja a la delincuencia organizada y al delincuente común.

Será importante verificar si los elementos tendrán la capacidad de interactuar con los ciudadanos, si conocen cuáles son los niveles de contacto que existen y que pueden implementar, mismos que están descritos en el manual del primer respondiente, avalados por acuerdo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero que son desconocidos tanto por el personal policiaco como militar.

No tengo duda de la capacidad operativa que tendrá la Guardia Nacional ya que la mayoría de sus elementos tienen entrenamiento militar, pero ¿qué generará la necesidad apresurada de ponerla a trabajar? Los fundamentos de legalidad necesarios, llámese marco jurídico, dejarán lagunas en estos meses respecto al uso de armas letales y no letales, la regulación de las actuaciones de los integrantes de esta Guardia Nacional.

Hasta el día de hoy, sin esta ley reglamentaria, el personal militar que forme parte de ella podrá seguir siendo juzgado por ambos fueros, el Fuero Militar y el Fuero Civil (Común o Federal). Ya que hablamos que las diferentes coordinaciones territoriales se encontrarán en lugares de difícil acceso, esto podrá traer como consecuencia que al no existir las reglas delimitadas sobre el registro de detenciones, podrán considerarse como ilegales las detenciones o como prolongadas. El problema más grande para la Guardia Nacional será luchar contra la impunidad, tratando no solo de combatir los delitos, si no de prevenirlos, con un sistema penal garantista que al día de hoy la autoridad no ha sabido implementar, y sí ha sido muy explotado por parte de los defensores.

Espero que el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Alfonso Durazo Montaño y el General Luis Cresencio Sandoval, Secretario de la Defensa Nacional, estén conscientes que apresurar la entrada en funciones de la Guardia Nacional será su responsabilidad, respecto a los logros o fracasos, lo cual será su legado en los años por venir, así como del gobierno del presidente López Obrador.

La trampa de la Guardia Nacional

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