Opinión

La percepción…

La muerte está presente, cada día más cercana, a nuestro lado, rebasándonos.

  • 07/02/2015
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Hace tiempo escribí que en algún momento la nota roja, esa que estaba en periódicos de escándalo, tomó las primeras planas de todos los diarios, los noticieros de radio, de televisión y ahora también de las redes sociales. Eso no es gratuito, es el resultado de un país que poco a poco cayó en la espiral de la violencia y donde el Estado, responsable de la protección de los ciudadanos, de todos nosotros, no es capaz de garantizar la vida de nadie.

 

Fosas clandestinas por doquiera; hallazgos en zonas urbanas (Acapulco) de crematorios llenos de cadáveres; batallas campales en la zona norte del país, en Tamaulipas, como si fuera tierra de nadie.

 

¿A quién conviene la situación?

 

 

¿Qué se logra con promover el terror?, serían las preguntas para encontrar el hilo de esas acciones. Conviene a los grupos de políticos, de ciudadanos, de empresarios coludidos o promotores de todas las formas de crimen organizado, conviene a algunos intereses norteamericanos, también: contrabando de productos chinos (o coreanos, o taiwaneses, no importa), trasiego de drogas, plantíos de mariguana, amapola; importación de aceleradores para crear drogas sintéticas. Control de zonas productoras de todo tipo de productos.

 

Puertos de embarque y envío de productos clandestinos, lo mismo acero que maderas. Con el terror se logra que la ciudadanía se quede en sus casas, que no denuncie, que no reclame, que los que quieran, muchos políticos, por ejemplo, puedan hacer lo que quieran: ahí está el ejemplo de un presidente municipal que manda matar a un periodista porque lo critica, como sucedió en Veracruz.

 

Las opciones

 

Grave lo que sucede y que, parece, no tengamos alternativas; grave que haya empresarios coludidos y políticos que aspiran a mantenerse en el poder para seguir enriqueciéndose, considerando a la nación como un arca abierta. Para aquellos que consideran que votar por alguno de los partidos es la opción la pregunta es ¿y qué van a hacer, de manera real, para acabar con todo eso? ¿Qué harán para que el país sea seguro, el tejido social se recupere y las comunidades convivan?

 

¿Qué harán para que podamos viajar, caminar, sin angustias? ¿Qué harán para que los que se aprovechan de la política y toda laya de maleantes estén donde deben y no en el poder? La violencia y el terror afecta a todo y no hay país que resista a no ser que sólo se busque un beneficio personal, inmediato. ¿Qué buscan los partidos? ¿Qué decir que no se haya ya dicho? ¿Pueden los habitantes de las diversas ciudades y estados, y nosotros en esta ciudad, seguir así como si nada sucediera?

 

Un hecho… una alternativa

 

La muerte está presente, cada día más cercana, a nuestro lado, rebasándonos, intentando ponerse enfrente para impedirnos el paso y avisarnos: ¡el siguiente paso que des, va por tu cuenta y riesgo! ¿Con quién contamos para salir adelante? ¿En quien confiamos para eso? Lo único que se me ocurre es salir todos a las calles, estar siempre en ellas, recuperar lo que es de todos, lo que es nuestro: la vida, la comunidad.

 

No creo, por supuesto, en las autodefensas pues acaban convirtiéndose en los nuevos verdugos ¿cómo saber que no atacan a un enemigo particular y no necesariamente a un miembro del crimen organizado? Sólo se me ocurre eso: salir a la calle, estar en ella, vivir ahí, no dejarla ni un momento y exigir a quienes deberían de protegernos que hagan su trabajo. Exigir para que dejen de dar discursos y se empeñen realmente es su tarea.

 

La escenografía

 

Sin embargo, poco avanzaremos si desde el poder ejecutivo, en un acto que supone valiente (y que también supone deberían de haberle aplaudido) y sobre todo lleno de soberbia, Peña Nieto revive una secretaría de Estado [ganándole la partida a quienes desde el legislativo querían una comisión (autónoma) anticorrupción y habían rechazado la sugerencia del sistema nacional anticorrupción, dirigido por el presidente], nombra titular y lo instruye para que, como tarea principal, realice una investigación sobre la adquisición de las casas de su esposa, de su secretario de Hacienda y de él mismo, sabedor de los límites de la ley y la imposibilidad de castigar al presidente, de acuerdo con la propia ley.

 

Un engaño interno, para consumo externo. Eso sí, dicta cátedra de las tres características que debe tener una posible ley sobre conflicto de interés. Burla a la sociedad, y como respuesta, burla de la sociedad a este gobierno cada vez más repudiado. ¿Qué hacemos?

 

De pilón…

 

Mucho se habla de los chapulines, es decir de los políticos que hoy más que nunca aparecen para cambiar de cargo. En la ciudad de México, y en particular en la delegación Cuauhtémoc, Alejandro Fernández pidió licencia (con goce de salario, parece) para “seguir luchando por el país” desde otro cargo, sin importarle si resolvió o no los proyectos que había planteado y la problemática general de la delegación y particular de las diversas colonias. Eso, cuando menos, es una falta de respeto a los ciudadanos. ¿O cómo lo llamamos?

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)

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