Opinión

La palabra convence, pero el ejemplo arrastra

El liderazgo en las fuerzas armadas es parte fundamental para el cumplimiento del deber. | César Gutiérrez

  • 28/04/2020
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Ningún marino adquiere experiencia con un mar en calma, cuando se enfrenta ante un mar embravecido, debe utilizar los conocimientos adquiridos para dar el golpe de timón necesario. Su deber primordial es cumplir con su misión, además de cuidar y salvar a su tripulación, si toma una mala decisión, se hunde con su barco, acto de honor que indica aceptar la responsabilidad y sus consecuencias.

El buen ejercicio del mando y liderazgo no provoca ningún menosprecio, ni requiere de propaganda pagada. Se ha confundido la política con ser estadista. El proyecto de la transformación que iniciaron al principio unos cuantos, fueron olvidados después del resultado de las elecciones del 2018. Lo que se está palpando el día de hoy, es que son otros quienes se adjudicaron cargos de alto nivel, dando prioridad a gente déspota con el pueblo, de ahí radica ese brote de descontento general y es disfrazado con psicopatía conservadora a quien lo denuncia. 

La retórica, los ideales y la implementación del proyecto no tiene mayor problema, el problema es que muchos allegados sólo están enfocados a sus intereses particulares, donde nadie parece notarlo (¿quiénes son los proveedores en la contratación pública?). Debemos entender que el verdadero “liderazgo” se vive, se siente, se sufre y se demuestra con el ejemplo. La sumisión es únicamente para los esclavos.

La arrogancia, egocentrismo, animadversión y la frustración de una involución, dará como resultado una venganza de odio. Solo quien comulgue con estas capacidades será parte del poder, pero la simulación a la larga produce deshonor, espero que todos quienes han procurado dividir a los mexicanos, también sean conscientes de aceptar los efectos de esas consecuencias y no quieran deslindarse más adelante. Es mejor renunciar antes de que los alcance el destino como ha estado sucediendo.   

México tiene sed de justicia. Si existe un cochinero y una serie de omisiones heredadas, la obligación de quien detenta el cargo es hacer los cambios necesarios conforme al marco jurídico vigente, aplicando la ley en la mano y ejercitar la acción penal contra los infractores. Hasta el momento lo único que se observa es la negociación de los nuevos cotos del poder a cambio de lealtad ciega, no importando que se vaya al diablo el país. ¿Por qué tanta consideración a la dilación de la justicia? Lo único que demostraría que sí está funcionando la estrategia anticorrupción en México, es viendo sanciones ejemplares a todos aquellos que se le les ha comprobado actos de corrupción, sin distinción. 

Así mismo, ya existen puntos de referencia a lo largo de nuestra historia donde muchos políticos irracionales juegan con el sufrimiento y las necesidades de los mexicanos de abajo, ¿acaso los ciudadanos de a pie que votaron ya tienen mejoría? Hasta el momento no hay transparencia con el padrón de los siervos de la nación, porque ¿cuántos se quedarán fuera de ese padrón esperando la ayuda?   

En consecuencia, los raquíticos resultados que se muestran al pueblo mexicano solo evidencian ineptitud, verbigracia la seguridad pública, ya que los datos duros no mienten. Sobre todo, persisten los mismos problemas sociales, el incremento del índice delictivo, seguimos pagando un alto porcentaje de ISR, además de otros impuestos federales, estatales y municipales, entre otros. Los ciudadanos están esperando que el ejecutivo realice los cambios para todos y no sólo para los 30 millones que votaron por él. El diálogo ya no está funcionando, la toga y el birrete están guardados, los legisladores están viendo sólo por sus intereses, mientras los ciudadanos solo se quedan mirando. De no atenderse esta problemática con imparcialidad, los ciudadanos mexicanos darán un giro a las elecciones, aleccionados por el abandono y la simulación de quien le depositaron su confianza. 

Por consiguiente, el papel de las fuerzas armadas será trascendental en estos tiempos críticos. Mientras se colapsan las demás dependencias por sus omisiones, falta de disciplina, organización y supervisión, el mayor peso será mantener la seguridad nacional e interior. A muchos no les va a gustar, pero es la única manera de que México siga en pie.

Los gobiernos municipales y estatales no están preparados para manejar la situación de tal magnitud. Por lo tanto, los comandantes de Región y Zona Militar tendrán una participación más activa. Hoy el reto más fuerte para los secretarios de la Defensa y Marina, es dar cumplimiento a sus misiones generales de defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación en toda la extensión de la palabra, ante cualquier enemigo exterior e interior que trate de menoscabar el estado de derecho. Hoy más que nunca el soldado será el actor principal en la transición de la crisis que se aproxima a paso veloz.  

Por otro lado, como lo he comentado en columnas anteriores, el personal de tropa es la columna vertebral que sostiene al resto del cuerpo, sin tropa no hay comandante. Por consiguiente, haré un breve análisis de lo siguiente:

La constitución política de los Estados Unidos Mexicanos protege el derecho a la salud y al trabajo a todo ciudadano mexicano (art. 4/o. y 123/o.)

El art. 1 de la Ley del trabajo establece su estricta observancia general en toda la república y rige las relaciones de trabajo comprendidas en el artículo 123 de la C.P.E.U.M.  

De conformidad con el art. 154 de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza aérea mexicana  (quienes pertenecen a la Administración Pública Federal centralizada) establece la firma de un contrato entre la institución y el ciudadano, mediante la decisión de comprometerse para prestar sus servicios en el activo, con el otorgamiento de los derechos, beneficios, servicio médico integral, seguros de vida y demás prestaciones a que tengan derecho el interesado, pudiendo solicitar su baja cuando a sus intereses convenga. 

Cabe mencionar que el reglamento para el servicio interior de las unidades, dependencias e instalaciones del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en su artículo 16 establece que la lista será para comprobar la presencia del personal con la distribución del tiempo elaborada por los organismos y que en las dependencias e instalaciones el personal se dirigirá a sus áreas de trabajo.

Ahora bien, en el artículo 37 del citado reglamento establece lo siguiente ”…Son actos del servicio los que ejecutan los militares dentro de la esfera castrense, ya sea para el cumplimiento de una misión, de alguna orden que reciban o en el desempeño de las funciones operativas o administrativas que les competen, según su jerarquía, cargo o comisión, y de acuerdo con las leyes, reglamentos y disposiciones del Ejército y Fuerza Aérea…” por consiguiente, para efectos de identificar algunos supuestos los clasifica con armas, sin armas y de especialidad, pero recordemos que en el contrato que firma el ciudadano para causar alta lo establece claramente que es para prestar su trabajo de manera indefinida (salvo las cláusulas de otros supuestos). Sin embargo, en el pasado ya existieron mentes mezquinas, que en vez de ayudar perjudicaron al personal. 

En cualquier caso, NO se debe permitir la discriminación y falta de coherencia, tanto el militar que sale a desarrollar el Plan DN-III-E y Plan Marina, así como los que se encuentran en los cuarteles están cumpliendo cabalmente con su deber, cada uno en su trinchera. Por ejemplo, si una persona se infecta de VIH, sería estúpido obsesionarse si fue dentro de actos del servicio o fuera de él, la salud fue vulnerada en ese momento, como lo ha establecido la Suprema Corte en el respeto irrestricto de las GARANTÍAS INDIVIDUALES. Sobre el desarrollo de sus límites y la regulación de sus posibles conflictos por parte del legislador debe respetar los principios de razonabilidad y proporcionalidad jurídica. Otro ejemplo, si un soldado se contagia realizando sus actividades dentro del Plan DN-III-E o Plan Marina, pero a pesar de las medidas, adquiere el virus, pero no sabe que lo adquirió y al llegar al cuartel, dependencia o instalación contagia a sus compañeros, quienes sin deberla ni temerla podrían hasta morir, entonces ¿el hecho de no estar desarrollando un acto del servicio en ese momento lo exime de sus derechos en caso de dar positivo a covid-19? El virus no distingue grados ni a cuarteles generales.  

Por último es importante señalar que dentro del medio militar existen una serie de borregos (chismes de voz en voz), que señalan que todo el personal que se vea infectado por el virus Sars-Cov-2, conocido como covid-19, que está afectando a nuestro país y el mundo entero, será tratado de acuerdo a los protocolos establecidos. Cuando se tiene duda de que los elementos pudiesen estar contagiados, se les envía a sus domicilios particulares a guardar el confinamiento en su domicilio, con los cuidados establecidos en los parámetros de la Secretaría de Salud y el Consejo de Salubridad General, pero en caso de tener problemas de salud graves (emergencias), el personal será internado en las instalaciones de salud militares, como hospitales o clínicas para su tratamiento. Muchos de ellos están diagnosticados con neumonía atípica, por no realizarse los exámenes y determinar que están contagiados de covid-19, lo que ha generado un temor mayor en el personal de las fuerzas armadas y sus familiares, creando una serie de dudas y controversias, ya que lo que se dice en voz baja entre los chats de personal militar en activo y retiro, así como en sus redes sociales es, que si el personal militar llegara a fallecer  a consecuencia de este virus (covid-19), no se le reconocería que el mismo fue adquirido en actos del servicio, situación muy preocupante tanto para el personal militar como para sus familias, ya que existe una gran diferencia en los beneficios que llegaran a recibir sus familiares y derechohabientes.

Este señalamiento es importante porque aquellos que no conocen el medio, desconocen que se podría dejar a las familias y derechohabientes de los elementos castrenses en el abandono total, cuando ellos lo único que han pedido a los altos mandos es contar con los insumos apropiados que protejan su salud para poder realizar sus actividades. En caso de que de forma involuntaria y a causa del servicio que deben estar desempeñando por las actividades ordenadas en el Plan DN-III-E y Plan Marina, se contagiaran del covid-19 y la complicación fuera tal que fallecieran por dicha enfermedad, se les debe respetar y reconocer el hecho de que el contagio se dio por realizar su trabajo en actos del servicio, y así se proteja a sus familiares y derechohabientes.

El personal militar y de la Guardia Nacional sabe y conoce los riesgos que conlleva su misión, estas dispuestos a cumplir con ella hasta alcanzar la victoria o perder la vida, por eso es importante que los altos mandos y el comandante supremo de las fuerzas armadas sean igual de leales y respeten ese sacrificio de sus tropas, honrando su trabajo y sacrificio con los derechos que les corresponden a sus familiares y derechohabientes, siendo hoy más que nunca aplicable la frase que dice: el liderazgo en las fuerzas armadas es parte fundamental para el cumplimiento del deber, o mejor dicho “la palabra convence, pero el ejemplo arrastra”.

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