Opinión

La ocurrencia del Metrobús en Reforma

La política gubernamental es comprar el número de vehículos mínimo para que la operación sea rentable económicamente.

  • 10/05/2017
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Se ha vuelto, por estos días, una odisea transitar por Paseo de la Reforma de la Ciudad de México por la construcción del Metrobús en ese lugar; el transito es a vuelta de rueda, verdaderamente tortuoso, los señalamientos para limitar el paso vehicular parecen puestos a propósito para obstruir lo más posible la vialidad; los agentes de tránsito puestos ahí para resolver el problema no saben ni que hacer, son un cero a la izquierda.

Escucho a taxistas, automovilistas y hasta los que transitan a pie o en transporte público denostando e insultando al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera por el proceso de esa construcción.

            -¡Es una medida absurda, que será contraproducente!

            ¿Quién le permite destruir la avenida más bonita de la ciudad de México?

            -¡Las pagará en las próximas elecciones este gobierno!

            -¡Es para beneficiar a empresas privadas!

-¡Los asesores de Mancera parecen sus enemigos! ¡Solo lo vuelven más impopular!

Para el gobierno de la ciudad de México esta obra pretende ser una de las más importantes de la gestión de Miguel Ángel Mancera antes de su despedida para competir en la elección presidencial. Pretende esta vía salir de la estación Indios Verdes hasta la Fuente de Petróleo en Polanco, de las más largas en su alcance. 

Se proyectan de inicio tener 90 autobuses de doble piso para sustituir a las más de 170 unidades ordinarias que circulan por esa vialidad que ya se consideran caducas.

Se busca desanimar el uso del automóvil, pero en cambio no se vislumbra que el número de autobuses de doble piso contemplados satisfaga la gran demanda que se va a generar.

La política gubernamental es comprar el número de vehículos mínimo para que la operación sea rentable económicamente, no importando que los pasajeros vayan hacinados, cara a cara, apretados hasta el límite de la condición humana, como sucede en otros lugares de la ciudad.

Estas obras no dejan de ser polémicas sobre todo en el proceso de construcción, pero denota, por las reacciones que surgen de organizaciones ciudadanas inconformes que no hubo información previa sobre las consecuencias de una obra de esta magnitud.

Basta señalar que es una de las avenidas que constantemente son motivo de marchas y protestas ciudadanas ¿Qué hará el gobierno para brindar alternativas cuando ocurran esas movilizaciones?  Que opciones brindarán a las personas que tienen que movilizarse por esa ruta.

¿Qué pasará con el paseo ciclista que domingo a domingo reúne a miles y miles de personas? ¿Suspenderán el servicio de Metrobús el fin de semana por las mañanas o el paseo ciclista se trasladará a otra parte?  Dejar a ambos sería un riesgo constante para quienes realizan esa actividad en bicicleta.

Organizaciones vecinales ya se inconformaron porque aseguran no hubo una adecuada planeación ¿será?, dicen que es una vialidad sobresaturada y reducir carriles generará un caos mayor. Además de que implicaría el derribo de 640 árboles sin embargo la autoridad niega esta medida.

Es importante que el gobierno de la Ciudad de México aclaré los alcances de este proyecto y no sea una ocurrencia más que generé mayor caos y no una solución real, en esta, cada vez más conflictiva capital que se ahoga en el infierno del tráfico vehicular.


@Manuel_FuentesM





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