Opinión

La nota diplomática por “Rápido y Furioso”

AMLO no perdió la oportunidad sobre Rápido y Furioso y le pidió a Felipe Calderón que emitiera un posicionamiento al respecto. | Fred Álvarez

  • 14/05/2020
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El tema lo trae en la cabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador desde que fue detenido Genaro García Luna por la justicia norteamericana, en diciembre del año pasado; y como sabemos, se encuentra indiciado y con medidas cautelares en una prisión neoyorquina, con varias acusaciones en su contra.

El presidente trae una obsesión por el tema, y quizá por desconocimiento empezó a involucrar al ex secretario de Seguridad Pública en ese asunto. Hasta donde sabemos, nada tuvo que ver. La institución que sí conoció el tema, pero no completo -según dijeron en marzo en 2011-, fue la Procuraduría General de la República, hoy Fiscalía General (FGR).

En la mañanera del 10 de enero de 2020, desde Ciudad Juárez, Chihuahua, AMLO habló algo del programa encubierto…

“Pero sería importante que también se buscara llegar al fondo, porque no sólo son autoridades mexicanas, hay también autoridades de Estados Unidos, funcionarios de las distintas agencias que participan en operativos conjuntos”.

El Rápido y Furioso (RF) fue una acción concertada entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de México; y (...) el que estaba encargado de la seguridad era García Luna”.

“¿Y quién era su contraparte?, ¿qué?, ¿no sabían?”, dice el presidente como si fuera la gran noticia.

“¿Y qué?, ¿no hay responsables o los responsables nada más están aquí, de este lado? ¿Quién autorizó eso allá? ¿Quiénes fueron los responsables? Aparte de la investigación nuestra, independientemente de lo nuestro”, dijo entonces.

Es evidente que en ese momento -y en otros también, López Obrador no tenía conocimiento a fondo del asunto, o quizá en partes.

No había leído -estoy seguro-, el informe que Washington hizo público en febrero de 2016, como lo expusimos la semana pasada.

Ahí dice claramente que el programa RF fue un cochinero, ¡una gran irresponsabilidad de las autoridades norteamericanas! Pero el tema siguió.

El 7 de mayo, el presidente dijo: “vamos a esperar a que termine el juicio del señor García Luna, porque seguramente va a declarar, tiene que dar a conocer si actúo solo o había una relación de complicidad.

Y de nuevo entra al tema de RF vinculando a GGL: “Yo ahí también pediría… Porque se trata de limpiar, pero bien, de arriba para abajo, no simular, no a los chivos expiatorios, sino acabar con la corrupción en serio. Ahí habría que investigar cuál es la responsabilidad de funcionarios de Estados Unidos, cómo se hicieron los acuerdos entre gobiernos, porque había una estrecha cooperación. Tan es así que cuando García Luna se va del país, va a Miami, no se fue a París”, apuntó.

El mensaje de AMLO era dirigido a Felipe Calderón, de hecho, esa mañana no perdió la oportunidad y le pidió al expresidente emitiera posicionamiento.

Aparentemente les mandó línea a los reporteros que lo acompañan.

“A ver, ¿para qué nos andamos preguntando tantas cosas?, ¿por qué no se le pregunta…?, bueno, si quiere él también, porque es libre de contestar, pero sería bueno saber si el expresidente Calderón sabía o no lo de la entrada de armas (...), nada más eso, ¿y por qué lo permitió si lo sabía?, ¿para qué vamos a meternos en más cosas? Con eso (que responda)”, precisó.

Y Calderón, que está al pendiente de las mañaneras ya que se le menciona casi a diario, le respondió categóricamente a través de la red social, dando detalles de lo que fue Rápido y Furioso, recomiendo ver su cuenta:

Todos los tuits fueron leídos por el vocero presidencial en la mañanera del viernes ocho. AMLO dijo:

“Bueno, sí se dio el hecho, se dio a conocer, como él lo menciona, el expresidente Calderón (entonces) estamos ante un caso delicadísimo porque se está reconociendo de que hubo una intromisión ilegal, violatoria de nuestra soberanía por un gobierno extranjero, en el caso de que no existiera o existiese cooperación.

“Queremos informe sobre este caso, que informe el Departamento de Justicia y qué bien que esté aquí el secretario de Relaciones Exteriores para que se proceda y se pida toda la información sobre este asunto, se dé a conocer y se difunda; se sepa en México ampliamente cómo sería el procedimiento”.

Ese día no se envió ninguna nota diplomática.

En la mañanera del lunes 11 le vuelven a preguntar al presidente sobre el tema, explicó que a las 12 horas habría noticias. ¿Por qué no lo hicieron el viernes?, pregunta y él mismo responde:

“Porque me informó el secretario (...) que le solicitó a la Fiscalía General de la República información sobre este tema para no pedir algo al gobierno de Estados Unidos que ya hayan entregado y que esté en archivo, y también saber qué ha hecho la Fiscalía, antes la Procuraduría, en este caso, conocer los antecedentes para tener todos los elementos”.

No hubo nada de información a las 12 horas, ningún comunicado en la web institucional. Pero pasadas las 17 horas, Marcelo Ebrard dio a conocer el envío de una nota diplomática a Washington DC -vía embajada en México- para que informe los detalles de la operación encubierta.

“Si, en efecto, como apunta la evidencia descrita, el gobierno de México conoció y autorizó el operativo, entonces estaríamos ante graves violaciones a la Constitución Política y leyes que de ella emanan por parte de quienes ocupaban los más altos cargos en nuestro país, puesto que habrían mentido al Congreso de la Unión y a la sociedad”, planteó.

Empero, señaló que “si en cambio resultara verdad que no se conocía ni se autorizó el operativo en cuestión, entonces autoridades de Estados Unidos habrían actuado en territorio nacional sin conocimiento del gobierno y se habrían entregado armas a la delincuencia organizada provocando homicidios y otros graves delitos contra nuestra sociedad. Es decir, se habría violado la soberanía nacional de México”.

¡Órale!

La nota recordó que nunca se fincaron las responsabilidades de aquel operativo que realizó la ATF. 

Ebrard reveló que, desde septiembre de 2019, la FGR pidió al gobierno de Estados Unidos entregue “la documentación de las declaraciones de los procesados” en el operativo, así como las relaciones de armas vinculadas que fueron recuperadas en México y de las que siguen desaparecidas.

Interesante.

Hay que decir que no es la primera vez que la SRE y nuestro Congreso abordan el tema.

Hace años, el sábado 5 de marzo de 2011, la SRE emitió un comunicado -#065- en el que dice que solicitó “información detallada” del operativo a las autoridades estadounidenses. Un año después, en 2012, el asunto se ventiló en nuestro Congreso y hubo una respuesta institucional de la PGR -averiguación previa PGR/SIEDO/UEITN/059/2011- donde afirman que, “el gobierno de México no fue informado de algún operativo que incluyera el trasiego controlado de armas a nuestro país; por lo tanto, no se puede hablar de una operación coordinada entre México y el gobierno de los Estados Unidos de América”.

Por último, llama la atención que la nota diplomática -que no fue un comunicado-, se hizo pública y no fue privada, como es costumbre, lo cual es buena señal de trasparencia de la 4T, pero puede contaminar el proceso electoral en curso en Estados Unidos.

Pero, ¿para qué entrarle a este asunto en este momento político donde hay elecciones en Estados Unidos?

Ahora este tema de la nota diplomática pudiera leerse como un golpe del gobierno de México a los demócratas, en especial a Joe Biden, quien tiene grandes posibilidades de ganar la elección el próximo primer martes de noviembre. ¡Cuidado con eso!

¿Por qué enviar una nota de hechos que ocurrieron hace 10 años?

Es como reabrir el caso de la Operación Leyenda que realizó la DEA en 1990, violentando fuertemente las relaciones México-Estados Unidos.

Veremos que responde Washington, un asunto para ellos cerrado.

Coincido con Ebrard en el sentido de que no hubo gente que pagara la reparación del daño, hubo sí algunos que fueron despedidos; hubo decesos y grandes errores. Además, hay armas de Rápido y Furioso que todavía andan circulando en poder de criminales, una de ellas fue la que traía Joaquín Guzmán el día que fue detenido. Otras más fueron usadas en la masacre de 15 personas en la Colonia Villas de Salvárcar de Ciudad Juárez, ocurrida el 30 de enero de 2010.

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