Opinión

La mujer fantástica

Daniela Vega cristalizó el sueño de muchos actores y actrices, pero no ha podido cumplir el de miles de personas transgénero y transexuales | Leonardo Bastida

  • 17/03/2018
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En la pasada entrega de los premios Oscar, Daniela Vega ingresó sin el menor problema al Teatro Dolby. Sería la presentadora de la canción Misterio de amor, de Sufjan Stevens, que narra los sentimientos nacientes de Elio, un adolescente italiano que está descubriendo el mundo y su sexualidad. Una pieza perteneciente a la película Llámame por tu nombre, del cineasta italiano Luca Guadagnino, nominada al Oscar como mejor película, pero también irruptora de las buenas conciencias al mostrar a un adolescente que explora sus deseos erótico – afectivos sin dudar de sí mismo ni recibir cuestionamientos por parte de su familia.

La gran noche del cine


La presencia de Daniela marcó un hito, por ser la primera mujer transgénero en participar en la gran noche del cine. Lo hizo lejos de su natal Chile, en Estados Unidos, un país en el que en los últimos años se ha debatido ampliamente el reconocimiento de la identidad o expresión de género. En estados como Carolina del Norte, Indiana y Texas, a las mujeres transexuales y transgénero se les prohibía ingresar al baño de mujeres, vulnerando sus derechos humanos, pues dentro de un marco de derechos se recomienda ampliamente el reconocimiento y acceso a servicios conforme a la identidad o expresión de género.

Daniela se presentó en los Oscar porque la última película en la que participa, Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Leilo, fue nominada como mejor película extranjera. Resultó ganadora.

La realidad superó la ficción


Su personaje se enfrenta a múltiples adversidades tras la muerte de su amado: el rechazo social, violencia, la ignominia, ignorancia, el repudio, silencio y el odio, entre muchos otros, por el simple hecho de ser ella, una mujer trans que ha decidido serlo y asumirse plenamente como persona.

El rechazo por parte del alcalde de Ñuñoa para nombrarla hija ilustre del lugar, con el argumento de que “cómo le otorgarían ese reconocimiento a un hombre”. Viajar al extranjero con un pasaporte en el que se asegura que es hombre y no mujer. No tener tantas oportunidades como cantante a pesar de su talento. Ver cómo Coca cola rechaza una campaña publicitaria porque ella era parte de las personas fotografiadas; o esconder su identidad legal en los trabajos para evitar ser despedida o que le fuera negado, son aspectos fuera del guión de Una mujer fantástica; no son escenas de la película, pero sí pasajes de la vida de Daniela y de miles de mujeres transexuales y transgénero, que, desafortunadamente, por su crudeza, injusticia e indignación, superan a la ficción.

Ficción que inmediatamente se convirtió en una herramienta más de lucha para la comunidad trans chilena, pues incluso, durante una semana, se desempolvó el tema de la urgencia de la aprobación de la Ley de Identidad de Género en Chile, un trámite pendiente desde hace varios años, pero que al final ha sido clasificado por el recién llegado gobierno de Sebastián Piñera como “urgencia simple”; es decir, de ser algo que el Congreso debería estar discutiendo ahora en su Comisión Mixta, ha sido enviado a un detenido estudio por parte de diputados y senadores para ser resuelto en los próximo meses. Mientras tanto, las personas transexuales y transgénero chilenas no son reconocidas legalmente conforme a su identidad sexo genérica, sino por la de nacimiento.  

Cine trans en Latinoamérica


Una mujer fantástica es una película que trasciende las barreras cinematográficas y lleva a concientizar sobre la situación de la población transexual y transgénero latinoamericanas, que cada año deben resignarse a contabilizar decenas de asesinados por prejuicios, odios e ignorancia. Como el caso de Torreón, Coahuila, en nuestro país, donde este sector es víctima de abusos y arrestos por parte de los cuerpos policiacos de manera sistemática, como lo están documentando las asociaciones civiles Laguna Trans, Comunidad San Aelredo, Unión y fuerza de mujeres trans chihuahuenses y la Red de Abogados y Promotores de Derechos Humanos del Consultorio Virtual Arturo Díaz Betancourt.

Pocos son los filmes que hablan del tema. A nivel regional, el documental Translatina es uno de los mejores ejemplos.

El cine mexicano ha realizado algunas aportaciones en el ámbito del cine documental como con Quebranto de Roberto Fiesco, Morir de pie de Jacaranda Correa y Made in Bangkok, los cuales han contado con una buena exhibición, incluso a nivel televisivo. Todos necesarios en un continente donde, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre 2013 y 2014 fueron asesinadas 282 mujeres trans, y, según el informe del Observatorio de Personas Trans Asesinadas de Transgender Europe, entre 2008 y 2016, 159 en América del Norte y mil 768 en Centro y Sudamérica.

Daniela pudo cristalizar el sueño de muchos actores y actrices, participar en una gala de los premios Oscar, ser parte del sueño hollywoodense por una noche, ser reconocida, convertirse en un tema de referencia en Google y en redes sociales por su talento, entre muchas otras cosas, pero no ha podido cumplir el de miles de personas transgénero y transexuales, ser reconocida legalmente conforme a su manera de ser.

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@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota

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