Opinión

La molestia de los verdes...

La detención del general Cienfuegos se ha considerado como una intromisión a la política de seguridad nacional e interior del país por parte de la DEA. | César Gutiérrez

  • 03/11/2020
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Desde la detención del general Salvador Cienfuegos en los Ángeles California el pasado 15 de octubre de este año, por imputaciones de narcotráfico y lavado de dinero, existe un malestar muy grande en la cúpula de la Secretaría de la Defensa Nacional. Han considerado la detención como una intromisión a la política de seguridad nacional e interior del país por parte de nuestro vecino del norte y en especial de la DEA.

Pero la realidad es que todas esas facultades que se le concedieron a las agencias extranjeras, fueron precisamente en el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando el titular de la Sedena era el general Cienfuegos. Incluso la portación de armas para agentes extranjeros en territorio mexicano, fue regulado por la misma Secretaría de la Defensa Nacional, siempre y cuando estuvieran acreditados ante el gobierno federal por parte de la embajada de Estados Unidos. Pero recordemos que quienes les autorizaron el mayor número de agentes para poder andar en territorio mexicano haciendo investigaciones por todo México, y comprar voluntades a los agentes de la DEA fue precisamente el expresidente Vicente Fox, y quien firmó el tratado fue su secretario de relaciones exteriores y canciller Jorge Castañeda, sí, ese que ahora se sorprende de que los gobiernos extranjeros tengan agentes en nuestro país haciendo investigaciones a altos funcionarios. Lo que valdría la pena preguntarle es cómo es que no sabe eso, si fue él quien autorizó y firmó dicho tratado de cooperación para que el mayor número de agentes extranjeros, en específico de la DEA (54), se anden paseando por todo el país haciendo investigaciones relacionadas con el narcotráfico.

Pero la molestia de los verdes se enfoca a que nunca se les avisó que las investigaciones que realizaba el gobierno de Estados Unidos, por medio de la DEA, fuera contra quien era el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, en particular entre los años 2015 a febrero de 2017. Se les olvida que dicha investigación contó con el apoyo y aval del gobierno mexicano, ya que las investigaciones se realizaron contra el entonces fiscal general de Nayarit Edgar Veytia. Éste fue detenido en febrero de 2017 en el vecino país del norte, y acusado por producción y distribución internacional de heroína, cocaína, metanfetaminas y mariguana, por lo que llegó a un trato con los fiscales federales para cooperar con el gobierno de EU y obtener un beneficio en cuanto a su sentencia y patrimonio, por lo que se declaró culpable y recibió una sentencia de veinte años, más cinco años bajo supervisión judicial como medida cautelar, pudiendo obtener libertad supervisada en ocho años. De los acuerdos que llevó a cabo con los fiscales federales se desprendió la información que fue utilizada para la acusación contra el general Salvador Cienfuegos, ya que tuvieron que comprobar que lo que ofrecía era real y comprobable, por lo que veremos algunos testigos protegidos en el caso del exsecretario de la Defensa Nacional. Hasta que se comprobó que la información que ofreció al gobierno de Estados Unidos era real y verificable, fue que se dio el trato con la fiscalía general, por lo que la orden de captura librada contra el general Cienfuegos se dio el 14 de agosto de 2019, por un gran jurado de Brooklyn, New York, lo cual ayudó a obtener el trato que el exfiscal general de Nayarit tanto buscaba, por lo que a finales de septiembre de 2019, se autorizó el trato con la fiscalía y recibió la sentencia que buscaba.

Pero la molestia de los del verde olivo se da también porque se sienten chamaqueados, ya que la investigación contra Édgar Veytia, no tenía nada que ver con el exsecretario de la Defensa y fue utilizada por la DEA y los fiscales federales para imputar de un delito de narcotráfico y lavado de dinero a quien fue el máximo militar en el sexenio pasado. Esto, además, daña de forma permanente el buen nombre de la institución militar, ya que se sabe que desde el 14 de agosto de 2019 se concedió la orden de captura contra el general Cienfuegos.

El embajador de Estados Unidos tomó el cargo el 12 de agosto de ese mismo 2019, por lo que se presume que ya tenía conocimiento de la investigación y de la orden de captura contra el general; sin embargo, durante todo este tiempo no hubo una sola advertencia, solicitud de información o aviso de lo que pasaría con el exsecretario de la Defensa Nacional. Sumado al hecho de que se trabajó de forma conjunta con las áreas de inteligencia de la Sedena y la Embajada. Por si fuera poco, el general Salvador Cienfuegos estuvo en el mes de octubre de 2019 en Estados Unidos recibiendo un reconocimiento por parte del departamento de defensa y del presidente Donald Trump, en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional de Estados Unidos, posteriormente a eso, pasó unos días en el estado de California visitando a una de sus hijas que reside en ese estado. En teoría, desde entonces, ya existía la orden de detención en su contra, misma que no fue ejecutada en ese momento.

Lo que más llama la atención fue que dos semanas antes de la detención del general Cienfuegos, el titular de la DEA Timothy J. Shea, se reunió con representantes del gobierno mexicano de la Fiscalía General de la Republica (FGR), de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), de igual manera tuvo una reunión, no oficial, con las áreas de inteligencia de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de la Defensa Nacional. Resulta curioso que no se hubiera tocado el tema, ya que si se trató lo relacionado al exsecretario de seguridad pública federal Genaro García Luna. Ademá, sabían, tanto el gobierno de México, como el de Estados Unidos, la agenda del general Salvador Cienfuegos, ya que se tenía programado una visita al estado de California para celebrar el cumpleaños de su nieto, por lo que sí existió, por lo menos, la documentación del personal de ayudantes y escoltas que acompañaban al general y su familia en su viaje al vecino país del norte. 

Se ha especulado mucho acerca de que la investigación del exsecretario de la Defensa se desprende de declaraciones de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, lo cual, aparte de ser falso es fantasioso. Para quienes no conocen el mundo del narcotráfico y en especial a los grandes capos de la vieja escuela, sería un insulto siquiera pensar en andar hablando o delatando socios o autoridades. Rafael Caro Quintero pasó más de 30 años en la cárcel por el homicidio del agente de la DEA, Enrique Camarena, y jamás habló o involucró a nadie, por eso es muy respetado en su mundo, ya que los verdaderos capos de la droga saben que lo más importante en su negocio es el respeto. Esto también lo demostró quien fuera socio del mismo Joaquín Guzmán: “el Güero Palma”, Héctor Luis Palma Salazar, quien nunca ha dado una entrevista a ningún medio de comunicación, y jamás ha hablado de sus asuntos e imputaciones , ni que cumplió una sentencia en Estados Unidos por narcotráfico y que, al ser repatriado a México, fue detenido nuevamente por diversos delitos de delincuencia organizada. Aún cuando le han ofrecido distintos tipos de tratos para brindar información, ha preferido vivir el resto de sus días en prisión, que hablar de lo que es su mundo. Esos viejos narcotraficantes saben que es más importante su palabra y su legado, que obtener cualquier tipo de beneficio. 

Por último, la acusación y juicio del general Cienfuegos apenas comienza, en México muchos actores políticos han salido a defenderlo a capa y espada, en muchos medios hablan por todo el Ejército y su molestia. La realidad es que, al igual que lo que describo sobre el comportamiento de los grandes capos del narcotráfico de la vieja escuela, si el general Cienfuegos resulta inocente o culpable, jamás -y lo digo enfático- jamás llegará a un trato con los fiscales generales, ya que no sólo se le está juzgando a él, sino también a todo el Ejército Mexicano. Aunque se le acuse de narcotráfico y lavado de dinero, él se dice inocente; aceptar un trato lo único que mostraría sería aceptar que la más grande de las instituciones de nuestro país, que es el Ejército, está coludida con el narcotráfico, cosa que acabaría con la imagen y credibilidad de toda la institución.

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