Opinión

La misteriosa carta suicida de Echeverría

El arma con el que fue victimado alojaba una sola bala. | Roberto Rock L.

  • 21/05/2020
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El cuerpo de Álvaro Echeverría Zuno, hijo del expresidente Luis Echeverría, fue encontrado en el jardín de una casona en el centro de Cuernavaca, que ha sido propiedad de la familia por décadas. Cerca del cadáver fue hallada una carta suicida, aparentemente elaborada por él mismo. Los detalles de esta carta acabarán alimentando un nuevo ciclo de estupefacción y morbo en torno a un clan singular, en el que se entremezclan historias de tragedias, confabulaciones políticas y crimen organizado.

Esta columna fue informada por parte de fuentes cercanas a la familia que Álvaro Echeverría, de 71 años, expuso en esa, su última misiva, que decidió quitarse la vida tras una prolongada confrontación con su hermana mayor, María Esther Echeverría Zuno, designada administradora de los bienes de la familia por voluntad del exmandatario mexicano (1970-1976), que en enero pasado cumplió 98 años.

La carta misma, entre otros elementos, ha despertado la suspicacia de más de un personaje conocedor de los Echeverría Zuno, al grado de poner bajo tela de duda la propia versión de la muerte de Álvaro. Un elemento inquietante lo constituye el hecho de que, según partes judiciales, el arma con el que fue victimado alojaba una sola bala, la que le quitó la vida.

Álvaro Echeverría, uno de los ocho hijos del matrimonio formado por Luis Echeverría Álvarez y María Esther Zuno, protagonizó con este hecho el tercer deceso trágico en el entorno familiar inmediato. Su hermano Rodolfo murió ahogado en 1983 mientras nadaba en una piscina en la residencia familiar ubicada en el señorial barrio de San Jerónimo, al sur de la Ciudad de México, según fue reportado en su momento. Otro hermano, Luis Vicente, falleció en 2013. Oficialmente se dijo que el deceso ocurrió durante una intervención quirúrgica en el corazón a la que estaba siendo sometido.

La esposa de Luis Echeverría, María Esther Zuno, fue hija de José Guadalupe Zuno, ex gobernador de Jalisco (1923-1926) y uno de los políticos más significativos de la época, que estuvo tachonada de varios capítulos violentos entre diversos bloques ideológicos en el estado. En no pocas ocasiones esos bloques dirimieron a balazos sus diferencias.

Uno de ellos estuvo radicado en la Universidad de Guadalajara, donde Zuno alentó una dinastía de líderes progresistas, mientras que la otra facción tuvo su espacio en la actual Universidad Autónoma de Guadalajara, asiento de los principales grupos anticomunistas mexicanos, denominados desde genéricamente como "Los Tecos".

Tal radicalismo derivó en una mayor descomposición política que hizo de Jalisco frecuente escenario de grupos guerrilleros que en los años 70 emprendieron múltiples acciones armadas, a la par de lo que ocurría en Monterrey y otras ciudades. En 1974, en pleno gobierno Echeverría, Zuno fue secuestrado por las llamadas Fuerzas Armadas del Pueblo (FRAP), para luego ser liberado. Murió años después, en 1980.

La suma de estos antecedentes imprimió a la familia Zuno la imagen del Jalisco violento, con hombres empistolados. La cercanía con la política y en particular con el máximo poder representado por Echeverría Álvarez, potenció esa fama, al grado de que el apellido Zuno se volvió sinónimo de violento o, al menos, arbitrario.

En septiembre de 2012 se cerró otra historia de esta saga familiar. En esa fecha moría en una cárcel de Estados Unidos Rubén Zuno Arce, yerno del expresidente y hermano de María Esther Zuno de Echeverría. Pasó 23 años recluido bajo acusaciones de haber participado en el secuestro y posterior asesinato, en 1985, del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar y un acompañante. Durante su juicio, Zuno Arce fue presentado como cómplice de los narcotraficantes que dominaban el negocio en Guadalajara: Rafael Caro Quintero y Ernesto "Don Neto" Fonseca Carrillo.

Toda esa historia comenzaba a ser cubierta con el polvo del olvido cuando en marzo de 2019 la revista "Proceso" publicó la denuncia de una trabajadora doméstica en la mansión de la familia Echeverría Álvarez, según la cual el exmandatario había sido despojado por sus hijos Benito y María Esther, que, dijo, lo mantenían confinado en sus habitaciones. La trabajadora denunció, según la revista, haber sido maltratada físicamente y amenazada por Benito Echeverría. "Te vas a arrepentir de meterte con un Zuno", le habría dicho, palabras más o menos.

Días después, en busca de desmentir estos señalamientos, se difundieron fotografías en las que el exmandatario aparecía en su casa rodeado de viejas amistades y familiares.