Opinión

La ministra entre fuego amigo

La reconocida trayectoria de Sánchez Cordero en el poder judicial es valorada por el presidente pero sus enemigos identifican en ella la falta de oficio político. | Areli Quintero

  • 09/01/2019
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Solo un mes después del arranque del nuevo gobierno federal, la primera mujer al frente de la Secretaria de Gobernación es la funcionaria más debilitada políticamente en el gabinete lopezobradorista. Los golpes más fuertes a la ministra en retiro no vienen de los partidos opositores, al contrario, las versiones más insistentes de su posible salida de la Segob son fuego amigo.

La reconocida trayectoria de Sánchez Cordero en el poder judicial es valorada por el presidente Andrés Manuel López Obrador pero sus enemigos identifican en ella una carencia inaceptable para el cargo que ocupa: la falta de oficio político. La ministra no es política y por tanto las negociaciones importantes no se realizarán en Segob, suelen decir. Las versiones de su inminente salida del gabinete federal la debilitan como interlocutora, ese es el fin. 

Si seguimos la ruta básica de la grilla política (quien se beneficia con su posible salida de la Segob) la baraja es amplia, sin embargo esa ruta puede quedar descartada sobre todo porque el fuego amigo que recibe viene, principalmente, desde dos frentes: la oficina del jurídico de la presidencia, encabezado por Julio Scherer Ibarra, que tiene una enemistad cantada con la ministra y, el segundo, desde las oficinas en las que despacha el equipo del ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, protegido político del presidente López Obrador.

Desde la primera se promueven abiertamente las versiones de una guerra personal de Julio Scherer contra la ministra la cual solo concluirá cuando ésta abandone la Secretaría de Gobernación; la versión ha sido escuchada por diferentes políticos y empresarios que han tenido cercanía con Scherer. Mientras tanto, desde la segunda se promociona a Manuel Velasco como el próximo secretario de gobernación y le atribuyen la capacidad de operación política que no tiene la ministra

La relación estrecha entre Velasco y López Obrador poco tiene que ver con su capacidad política. En este espacio hablamos el pasado 14 de noviembre del compromiso personal que tiene el presidente con la familia Velasco Coello y que fue trasladado al terreno político (ver El hijo político de AMLO).

En cuanto a Julio Scherer, su fuerza dentro del equipo de López Obrador no está en duda; la de la ministra sí. Aún así, integrantes del equipo de AMLO consideran poco probable que la ministra sea destituida pues el primero no le da al equipo presidencial el prestigio que sí tiene la segunda dentro del poder judicial.

¿Scherer vs. Sánchez Cordero?

La negociación con el poder judicial en el tema de la reducción de salarios -que le fue encomendada por López Obrador- fue uno de los momentos de más desgaste de la titular de la Segob. La resistencia inicial de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a reducir sus salarios fue puesta nuevamente como una prueba de su fracaso como negociadora. 

En medio de ese jaloneo, Scherer ganaba la partida para que su candidato, Juan Luis González Alcántara Carrancá, fuera elegido ministro a pesar de tener en sus antecedentes el escándalo del juicio de pensión alimenticia a favor del ex presidente de la SCJN, Genaro Góngora Pimentel. Scherer tiene finalmente dentro de la Corte el hombre que le da parte del control que busca y que inspira su guerra con Sánchez Cordero.

El anuncio reciente de la Suprema Corte de Justicia con el que finalmente aceptaron bajar los salarios volvió a mover las cartas a favor de la ministra.

Desde el equipo de Sánchez Cordero reconocen que desde el inicio de la administración sabían que le tocaría encabezar una institución debilitada. Los cambios anunciados por AMLO como presidente electo le dejaron saber que la secretaria de Gobernación dejaría de ser la dependencia más poderosa: el Cisen y los cuerpos policiacos concentrados en la Comisión Nacional de Seguridad dejaron de estar bajo el mando de la Segob.

Todavía en la época de transición intentó, sin éxito, convencer al presidente de que el Cisen, el organismo encargado de generar la inteligencia estratégica para el país, no saliera del todo de la dependencia y que se mantuviera un cuerpo de inteligencia para conflictos políticos y sociales.

Su enemistad frontal con el jurídico de la presidencia la coloca, sin duda, en una desventaja sin paralelo entre el resto de los integrantes del gabinete de López Obrador. Aún así, consideran los lopezobradoristas que la titular de la Segob no será removida del cargo en el corto plazo.

La familia política de AMLO, en la batalla por Puebla

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