Opinión

La memoria y sus extravíos

La última locura de la señora Darling. | María Teresa Priego

  • 09/07/2019
  • Escuchar

¿Acaso se vuelve loca la señora Darling? Bellísima Catherine Deneuve en su personaje de Claire Darling. Una película acerca de la memoria (y sus traiciones), la pérdida, los duelos imposibles. La relación madre-hija. Hija-madre. Una mujer ya mayor vive sola –en el pueblo de Verderonne– en una de esas casas inmensas a las que los franceses llaman: un manoir. Nadie la ha visto por años. La señora del mesón del pueblo coloca cada vez la bandeja con sus alimentos en una mesa en la terraza, recoge la bandeja anterior y se retira. Después de muchos años de encierro Claire sale y la saluda. Necesita ayuda para armar una gran venta en su jardín. Le urge vaciar su casa. Todavía no lo sabemos, pero una tragedia grande la llevó a retirarse del mundo. A esconderse.

Los jóvenes contratados comienzan a sacar los objetos al jardín para su venta. Claire prácticamente los regala. Cincuenta centavos por un incunable. 20 euros por una cómoda de cien años. Que los objetos desaparezcan, que se vayan, que se los lleven, que todo lo que significó tanto en su vida, quede esparcido entre las casas del pueblo. Antes se despidió de ellos. Les anunció (a los objetos) que era tiempo de continuar otra vida, de hacer felices a otras personas, de sumarse a nuevas historias familiares. Ese manoir es la casa de familia heredada por Claire. Habla sola. Recuerda. Y, sí, confunde la realidad de ahora con la de entonces: cuando era una mujer joven, cuando sus hijos eran niños. Cuando era niña ella misma.

Deambula por las habitaciones de la casa repleta de objetos magníficos. Claire es una coleccionista, hija a su vez de coleccionistas. Muebles antiguos, lámparas art déco, una colección de autómatas del siglo XIX a los que en una escena miramos moverse. Una delicia. La película dirigida por Julie Bertuccelli está sellada por la errancia. Y, sin embargo, Claire no se mueve de su casa. La errancia de su memoria. Los pasos breves y lentos por la casa. Tuvo una hija. Aquella niña y sus miedos a la oscuridad aparecen en escenas en penumbras. Claire no tiene la paciencia para acompañarla. No tiene el tiempo para ella. No sabemos por qué. Así pasa, a veces. Vamos descubriendo que también tuvo un hijo. El hijo murió. ¿Acaso se vuelve loca la señora Darling?

El letrero que anuncia la venta de los objetos se traduce como: “venta de garage”, pero en francés la expresión es otra: “vide grenier”, “vaciar el granero”. Es más exacto con respecto a esa especie de estado de emergencia en el que cae Claire: vaciar la casa. Ese mismo día. ¿Vaciar la memoria? ¿Qué está haciendo? Una amiga de infancia de su hija llega e intenta detenerla: no puede malbaratar los objetos de esa manera. Claire recibió un mensaje, una voz le dijo que ese día se va a morir. Por eso tiene prisa: que se vayan sus objetos antes que ella. A través de las memorias de esta amiga recuperamos a Claire joven, su pasión por sus colecciones. Porque como se repite a lo largo de la película: la belleza sana. La belleza ayuda a sanar. La amiga alerta a Marie, la hija ausente de la señora Darling. La hija es interpretada por Chiara Mastroianni, la hija –en la realidad– de Catherine Deneuve y Marcelo Mastroianni.

El reencuentro. Marie regresa al pueblo y a la casa de sus padres después de 20 años. La película está llena de metáforas. Madre e hija, su amor mutuo, sus rencores, sus malentendidos. La muerte del hermano que las atraviesa sin que las palabras hayan sido dichas. En otra de sus películas “Cartas de París”, Julie Bertuccelli también recrea los vínculos familiares, el hijo/hermano/nieto muerto. La necesidad de mantenerlo vivo. Duelo imposible. Herida abierta. George, el sacerdote del pueblo de Verderonne. ¿Qué sucedió entre ellos? El símbolo de ese amor prohibido es una pintura con nenúfares. George dice: “los objetos, las cosas no importan, lo que importa es ‘La cosa’, todos tenemos una ‘cosa’, la que nos mantiene atrapados, lo que no podemos soltar”. Cuando Marie regresa la madre le dice que no puede confiar en que esté allí, ¿quizá se lo está imaginado? Ahora le sucede confundirse así: “hoy en la mañana me visitó tu hermano”.

Confundir la realidad. Confundir a los vivos con los muertos. Esa casa como un museo que se va desmantelando. ¿Qué significan los objetos? Un reloj. Una muñeca. Una mesita. Un anillo. El “anillo de la buena suerte” que se transmite de madre a hija. Qué película tan hermosa. “Quizá poner todo en venta fue una estrategia para hacerte regresar”, le dice Claire a su hija Marie. ¿Qué sucede con los objetos de una persona que se va? ¿Qué sucede cuando ya no estará allí para darles una coherencia? Un sentido. La señora Darling tenía una disculpa que pedirle a su hija: “Fui tan fría, tan distante, no pude estar para ti. Pero quizá, eso me ayudó a resistir”. Marie abraza a la disculpa y a su madre.