Opinión

La mafia del poder o el poder de la mafia

La inteligencia mexicana presenta varias aristas que impiden su correcto desempeño. | Rodolfo Aceves Jiménez

  • 20/10/2019
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Uno de los instrumentos de la seguridad que sirve para obtener información, consiste en el de la inteligencia, que es una herramienta que ha sido mal utilizada y su uso ha desvirtuado el sentido de la seguridad.

Cabe hacer varias precisiones. La más básica es, que la inteligencia no es sinónimo de seguridad; sino que es un instrumento que sirve para obtener datos para adelantarse a los hechos y tomar decisiones.

Por ejemplo, las embajadas de todos los países en el mundo realizan funciones de inteligencia para obtener información y llevarla a sus gobiernos para tomar decisiones estratégicas para obtener beneficios en lo político, lo económico y lo social.

Sin embargo, la inteligencia mexicana presenta varias aristas que impiden su correcto desempeño.

Uno de ellos es que la inteligencia y los bienes jurídicos que debería tutelar, como la seguridad, el combate a la corrupción o la economía nacional, no ha demostrado servir para los objetivos de la Agenda Nacional de Riesgos que se desprenden de dichas actividades. Por el contrario, ha servido para conocer la información que posee la prensa de investigación, para denostar al contrincante político o para obtener beneficios personales.

La eficiencia del uso de información derivado de la inteligencia podría haber advertido el asalto en Michoacán o Guerrero, que costó la vida 13 y 14 policías, respectivamente, hace unos días.

Para lograr la eficiencia de la inteligencia mexicana es necesario e indispensable desvincular el carácter político de la dirección de los órganos de inteligencia, el reforzamiento de controles internos y la supervisión externa, difícilmente la inteligencia mexicana podrá aportar sus beneficios a la seguridad o a algunos de los temas de la Agenda Nacional de Riesgo, como la economía o la sociedad.

En duda queda la eficiencia y necesidad de la permanencia de un control legislativo en materia de inteligencia, cuando se ha demostrado que algunos de sus individuos han sido corrompidos por la delincuencia.