Opinión

La legalización atorada

La decisión del tribunal la semana pasada es una mala noticia para el proceso de legalización en Estados Unidos.

  • 01/06/2015
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La semana pasada, un tribunal de apelaciones en Estados Unidos dio un duro revés a la acción ejecutiva del presidente Obama para legalizar el estatus de millones de indocumentados. Un tribunal menor tenía bloqueadas las medidas del presidente para legalizar a todos los indocumentados que tienen hijos nacidos en los Estados Unidos -aproximadamente cuatro o cinco millones de personas, más de la mitad mexicanos- pero el gobierno intentó dar la vuelta a esta decisión llevando el caso al tribunal de apelaciones, la siguiente corte en la jerarquía. Pero falló la estrategia. Y el tribunal de apelaciones decidió no tomar cartas en el asunto e indicó que tampoco está muy seguro de que el presidente tenga el derecho de legalizar a indocumentados sin la anuencia del Congreso.

 

Todavía es muy probable que el gobierno gane el caso en futuras apelaciones ante otras instancias judiciales -en Estados Unidos, como en México, los procesos son largos y hay muchas opciones para agotar las instancias jurídicas- pero ahora los tiempos están encima y generan otro factor de incertidumbre para los indocumentados que podrían beneficiarse de la legalización. A Obama le quedan menos de tres años en su periodo, y es muy posible que en un futuro gane el caso legal y pueda implementar la legalización, pero será muy poco antes de que deje la Presidencia. No sabemos quién será el sucesor de Obama y si mantendría o no el proceso de legalización, que tiene que renovarse cada tres años. 

 

Este escenario genera un dilema para los indocumentados. ¿Vale la pena aplicar a un programa de legalización que puede o no ser renovado? Lo más probable es que una vez que se implemente, nunca se derogue. Es muy difícil quitar derechos una vez que son otorgados. Pero muchos indocumentados tendrán que evaluar sus opciones. ¿Qué tal si entrego todos mis datos al gobierno estadounidense y de pronto un nuevo presidente decide no renovar el programa después de dos años? Es muy, muy improbable que un gobierno estadounidense, independientemente de quien sea el presidente, decida deportar a quienes aplicaron para la legalización durante el periodo de Obama, pero siempre quedará un poco de duda en la mente de quienes decidan entregar sus datos personales en busca de la legalización.

 

Sin embargo, también hay un lado positivo en la demora que los tribunales han impuesto al programa de legalización. Es muy probable que el caso legal estará en pleno debate en los tribunales en un año, cuando las precampañas presidenciales empiezan a calentarse, y que el tema de inmigración estará generando muchas noticias de nuevo. Esto obligará a los precandidatos a tomar posturas frente a la migración, un tema que quizás quisieran esquivar, sobre todo en el Partido Republicano. Hillary Clinton, precandidata del Partido Demócrata, ya se adelantó hace unos días y habló de su apoyo a las medidas de Obama y de una legalización permanente por la vía legislativa. 

 

Ahora es casi seguro que habrá un debate álgido entre precandidatos Republicanos sobre el tema también. Jeb Bush, ex gobernador de Florida, hermano e hijo de ex presidentes, quien es casado con una mexicana de León, Guanajuato y orgulloso de sus nexos latinos, ha sido un promotor público de la legalización y no parece dispuesto a cambiar de opinión para ganar simpatías en las elecciones primarias de su partido, en que el ánimo es menos favorable a los inmigrantes. Marco Rubio, senador de Florida cuyos padres llegaron de Cuba, también fue promotor de la iniciativa de legalización en el Senado hace un año, aunque ahora ha tomado una postura pública más cautelosa en el tema.  De los otros precandidatos, algunos tienen posiciones claramente opuestas a la legalización, pero hay algunos que aún no se pronuncian ni en pro ni en contra.

 

En general, la decisión del tribunal la semana pasada es una mala noticia para el proceso de legalización en Estados Unidos -y mucho indocumentados saldrán perdiendo por este acontecimiento, ya que genera una demora y mucha incertidumbre sobre la posibilidad de acceder a la legalización-. Pero el lado positivo de esto es que pondrá al tema de la legalización --y el tema fundamental sobre qué tipo de sociedad queremos ser en el futuro- en el centro del debate político cuando se arranquen las precampañas para la presidencia. 

 

Sospecho que ahora algunos políticos tendrán que definirse en un tema en el que no querían tomar una posición clara, y eso puede ser benéfico a largo plazo para resolver el tema de quien debe ser incluido plenamente en el tejido social estadounidense.

 

@SeleeAndrew