Opinión

La irracionalidad, la impunidad

Llama la atención que la OCDE señale que en el país las personas que tienen alto grado de estudios no tienen empleo.

  • 13/09/2014
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Una semana cargada de recuerdos, los de hace 41 años, los de hace trece. Nada nos indica que hayamos dado pasos a un estadio superior de la humanidad y lo único que hemos logrado son más y mejores armas de destrucción que permitan acabar con el enemigo pero que preserven la infraestructura, las ciudades (donde valga la pena, no así en la Franja de Gaza).

 

El siglo pasado es un ejemplo claro de los avances tecnológicos destinados a la guerra. Guerra que se buscó, que se promovió para imponer una manera de pensar y, sobre todo, una manera de supeditar la voluntad de muchos a la voluntad de pocos, de los que tienen el dinero,  la base del poder.

 

La lógica usada para atacar a un pueblo que aspiraba a ser propietario de su destino, de su territorio, de su economía, fue acompañada de la irracionalidad económica e ideológica que por todos los medios impuso su forma de ver la vida y satisfacer sus ambiciones, esas que hoy persisten y quieren determinar cómo debe ser la vida toda del mundo.

 

Esa espiral de ambición e irracionalidad los lleva a armar e instruir a los que más adelante atentarán contra ellos. ¿Dónde están los responsables de los dos hechos? ¿Son los mismos? ¿Cómo haremos para juzgar y castigar a un sistema que tiene como lógica de origen la conquista, el avasallamiento, la depredación, el control, por cualquier medio? ¿Cómo hará la humanidad el juicio al sistema en su conjunto? ¿Empezamos por cada nación? ¿Juzgamos nosotros a nuestro propio sistema y  sus actores?  

 

No se olvide que los pueblos se defienden como pueden, aunque no estemos de acuerdo con los métodos y nos asuste que acaben en la misma irracionalidad, lamentablemente.

 

Las reformas

Ejemplo grotesco de lo anterior son las acciones “legales” para saquear las riquezas nacionales, una aspiración de los extranjeros y también de algunos nacionales que no sólo son cómplices sino promotores del mismo atraco. Durante años y años nos han dicho que el país va a estar mejor con cada una de las reformas que se han planteado, cuando la realidad muestra que, cuando menos, treinta y dos millones de habitantes del país no logran tener indicadores educativos suficientes. El analfabetismo funcional y el rezago educativo es tan grande como eso.

 

La educación y la cultura

Las acciones realizadas a lo largo de muchos años no han podido modificar esa lógica, la del mercado que aspira a tener mano de obra barata, sin conocimientos, sin formación. Llama la atención que la OCDE señale que en el país las personas que tienen alto grado de estudios no tienen empleo. Más claro ni el agua. Un país en donde los políticos no están interesados en la educación y la cultura, en todas sus expresiones, junto con una clase empresarial que apuesta al corto plazo son los responsables de esta situación.

 

Quino, ese magnífico creador de Mafalda, manifestación de la mejor conciencia social, creó también a Manolito como el ejemplo de lo que son los empresarios del país: administradores de tiendas de abarrotes, que sólo buscan el beneficio inmediato. 

 

La lógica económica

Hace unas semanas se señalaba la contradicción entre lo que ganaba el director del organismo que determina los salarios mínimos del país, y los aumentos que propone quién debería de hacer los estudios correspondientes para que dicho salario cubriera, cuando menos, la canasta básica, a la que debería de agregarse una canasta básica de productos culturales.

 

La máxima ganancia es la premisa, aquí y en la guerra internacional: mayores mercados, más depredados, más dependientes, parece; sin embargo, en el país ni siquiera eso es posible. La clase política, los empresarios y un sector grande de teóricos de la economía y la sociedad insisten en que aumentar los salarios tiene efectos inflacionarios pues, según ellos, aumentaría el precio de las cosas.

 

Hace treinta años en que insisten en que hay que aumentar la productividad  pero nunca dicen qué significa eso y cómo se logra. ¿Incrementar la productividad? ¿Con qué recursos culturales, intelectuales? La inflación la provoca, por ejemplo, el constante incremento de la gasolina y en consecuencia la elevación de los costos de transporte y, por tanto, de los precios. (¿Será que las transnacionales presionaron para que se deje libre el precio ahora que lleguen y por eso el gobierno avisa que sólo habrá aumento, la inflación, a principios de año?).

 

De pilón…

En la semana nos enteramos que el “Grupo Empresarios Industriales  de México”, con Germán Larrea a la cabeza, está en la carrera por las nuevas cadenas de televisión abierta, en una muestra clara de impunidad. Este hecho permite, además, que nos expliquemos el porqué, en una acción poco vista, los llamados poderes fácticos se sumaron a la crítica y juicio por los acontecimientos del río Sonora. La realidad es que las televisoras no quieren competencia en sus proyectos de irracionalidad, falta de cultura e impunidad.

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

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(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier régimen, no importa el partido, por supuesto.)

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